La banquera francesa "arrepentida" empieza a colaborar con Argentina

Economía 13/08/2015
Stéphanie Gibaud, ex Unión de Bancos Suizos (UBS), llegará al país en septiembre.

La francesa Stéphanie Gibaud, ex directiva del banco suizo UBS, empezará a colaborar con el gobierno argentino en el marco de los planes para detectar maniobras de lavado de dinero y evasión que se gestan a través de los grandes bancos internacionales., reveló Tiempo Argentino.

En septiembre, quien fuera la jefa de Ceremonial de la entidad, recalará en Argentina donde participará en reuniones con cuadros técnicos de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP). En paralelo, negociaran el método legal para que Gibaud le entregue al titular del fisco, Ricardo Echegaray, la información vinculada a clientes argentinos en esa entidad helvética.

Se espera que además mantenga reuniones con funcionarios del oficialismo y la oposición que integran la Bicameral que investiga el lavado y temas impositivas de la banca privada internacional.

La historia de la mujer -que reveló Tiempo en diciembre del 2014- es compleja: se fue del banco cuando le pidieron borrar archivos (en papel y formato digital) de cuentas de clientes, que habían registrado movimientos extraños. Cuando se negó, empezaron a acecharla en su entorno profesional y personal. Utilizaron agentes que la seguían hasta cuando tomaba café con amigos en bares y paseaba con sus hijos. Tras varios meses desempeñándose en semejante clima, renunció y decidió contar su historia. Y se puso a trabajar en sociedad con el europeo Hervé Falciani, quien sacudió al mundo con su denuncia de cuentas ilegales en el HSBC Ginebra, 4000 de las cuales eran de ciudadanos argentinos.

“El motivo de mi vista es la formación y educación de 30 o 40 personas que trabajan en AFIP.
Voy a ayudar a entender cómo funcionan los mecanismos de los bancos para lavar y evadir”, explicó ayer Gibaud a este diario, desde su domicilio en París. Y agregó que “firmaremos un contrato”.

En junio de este año, Gibaud se reunió con Echegaray en la embajada argentina en Francia. En el encuentro estuvieron además los principales legisladores de la Bicameral que preside Roberto Feletti. Allí continuó un vínculo que ya se había iniciado con la presentación formal que se hizo a través de Falciani.

El hombre en cuestión también tenía en consideración un viaje a Argentina para colaborar y explicar los mecanismos de fuga y evasión. Pero afronta un problema más importante: la Interpol lo busca en todo el mundo y, de salir de Francia, debería hacerlo en un megaoperativo de viaje entre embajadas, en autos oficiales, sin pisar suelo de ninguna nación. De otra forma, quedaría detenido. Tanto Falciani como Gibaud son colaboradores del gobierno francés, un rol que se ha tornado clave en los últimos tiempos. Es que, ante las deficiencias judiciales para llegar a resultados concretos en investigaciones y causas de delitos económicos, las confesiones de los arrepentidos son casi la única manera de llegar a fondo en los casos de fraudes bancarios.

Por esta razón, AFIP intentará llegar a un acuerdo similar al alcanzado con Falciani y el gobierno de Francia, para acceder a la información de argentinos en el UBS.

La mujer que sabía “realmente” demasiado
Con ese título, Gibaud dio a conocer globalmente su historia, en un libro editado sólo en francés. En diálogo con este diario, relató que todo el movimiento de banqueros arrepentidos empezó –en mayor o menor medida- un par de año antes del estallido de la crisis de las hipotecas. En ese momento, entre 2006 y 2009, los bancos empezaron a ser cuestionados y quedaron al descubierto maniobras especulativas con capitales, quiebras forzadas de entidades, y movidas para facilitar fuga y evasión a clientes. “En 2007 chocamos contra un iceberg que impactó de diferentes maneras, por ejemplo, los medios empezaron a informar que UBS era el depositario de los fondos de (Bernard) Maddof en Luxemburgo”, contó a este diario. “Bernie” es, por el momento, el único banquero preso por realizar lo que técnicamente se conoce como estafa piramidal.

En junio del 2008, la policía francesa registró la oficina del director de UBS. “Unos días después, mi nuevo jefe me pidió que borre de mi disco duro todos los archivos Excel relacionados con eventos de clientes que hubiese organizado desde 1999.” Esos archivos contenían nombres de clientes, de sus socios, números de teléfono, direcciones postales y el nombre de sus respectivos representantes gestores en Francia, Suiza, Bélgica, Luxemburgo y Mónaco. Como Gibaud se negaba a hacerlo, hubo presiones más directas y hasta le pidieron que empiece a desechar “el archivo en formato papel físico”. De allí en más todo fue una pesadilla: la espiaron hasta en ámbitos íntimos. La dañaron psicológicamente. Pero el resultado de la presión fue una denuncia global que hoy recogen países como la Argentina. 

Fuente: Tiempo Argentino

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