Tremendo: caja de vino en mano y al ritmo de cumbia, oficial intentó abusar de una agente

Policiales 05/10/2016
El incidente, que complica la imagen de la policía, ocurrió en el Destacamento de Isla de Cañas. Para resguardarse, la víctima salió a la calle a buscar ayuda, siendo auxiliada por un cabo que, después de varios intentos, convenció al oficial para que se vaya a dormir.
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Imagen ilustrativa: Borracho acosó a una agente

El ataque del jefe de la dependencia, mantenido bajo un fuerte hermetismo, fue denunciado por la agente M.C., de 28 años, quien el domingo pasado se presentó en el Destacamento de Isla de Cañas a fin de cumplir servicio como jefe de guardia de las 22 a 06 del lunes.

Según la denuncia, a la cual InformateSalta tuvo acceso, alrededor de las 3 de la madrugada del lunes, la agente se hallaba sola en la dependencia, pues sus compañeros estaban de patrullaje en la localidad. A esa hora, de pronto, el jefe del Destacamento, un oficial auxiliar, hizo su aparición.

El jefe policial llegó con un indiscreto acullico de hojas de coca en su boca, una caja de vino blanco en una de sus manos y una botella de gaseosa Secco naranja en la otra, mientras que de uno de los bolsillos de su camisa rosada colgaba un celular, de cuyo altavoz salía un ritmo de cumbia a todo volumen.

Tarareando la letra del tema que escuchaba y meneándose de un lado a otro, un poco tratando de seguir el ritmo musical y otro tanto evitando caerse debido al avanzado estado de ebriedad que llevaba encima, el oficial encaró directamente al escritorio donde estaba la agente, quien permaneció en silencio y trató de seguir con su tarea de oficina.

Hecho un galán, siguió con su escenificación de matador y tras hacer un rodeo comenzó a toquetear a su subalterna, quien reaccionó poniéndose de pie y haciéndose a un lado, pero el oficial, vestido de pantalón de jean y zapatillas de fútbol 5, volvió a arremeter contra la agente, a quien directamente intentó abrazar y besar.

“Compórtese”, espetó la agente en su defensa, pero el oficial hizo caso omiso y siguió con su asedio justificándose con su condición de mujer. “Sos la única mujer acá, yo no tengo la culpa”, alegó en su defensa Pintos, quien reinició su acoso sexual en torno a la agente, quien luego de recorrer casi toda la dependencia con el oficial por detrás, decidió salir a la calle en busca de ayuda.

Cuando ganó la vereda, caminó unos metros y se encontró con algunos vecinos que a esa hora de la madrugada suelen salir en busca de un minibús que traslada a estudiantes y otros pobladores a la ciudad de Orán. En esas circunstancias, la agente logró divisar a un compañero que recorría la zona en una motocicleta.

Se trataba de un cabo a quien la agente le pidió que se quedara con ella en la dependencia. El suboficial no dudó y regresó junto a la joven al Destacamento, donde el jefe todavía permanecía en el lugar, bailando al ritmo de su celular y tratando de no derramar el vino con el cual llegó a su lugar de trabajo.

Al ver que la agente regresó, y sin importarle que la presencia del cabo, el seductor volvió al acecho en busca de un beso de la agente, quien se escabullía como podía entre el escritorio y el pasillo de la dependencia. El cabo no demoró y entró en acción. “Vamos a descansar jefe”, pidió.

Sin embargo, no accedió y siguió por un rato más el asedio e incluso se sacó su camisa y pateó algunos muebles. Tres horas después, cerca de las 6 de la madrugada, el oficial finalmente cedió y dejó que el cabo lo llevara a descansar. “No sabes lo que te perdés, tu marido no vale nada”, le dijo el jefe policial a la agente.

En su denuncia, la agente reveló también otro detalle que conoció InformateSalta, que podrían complicar aún más al oficial. La joven grabó con su teléfono celular algunas escenas del acoso sexual sufrido a manos de su jefe policial, quien ahora es investigado penalmente por el delito de abuso sexual.

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