El arte de Emprender

*Por Lady Frenesí 21/11/2016
Por fin volví de Buenos Aires, (y digo así porque la paz de Salta y el ritmo más equilibrado se extraña cuando estás lejos algunas semanas) y traje inquietudes para compartir en la columna de InformateSalta. Entrá y enterate de qué se trata.

Ya me venía pareciendo que este año la palabra “emprender” se había puesto de moda y había transformado su significado ampliándose extremadamente –como que ya casi se usaba para cualquier cosa– y justo antes de perder las esperanzas, me llega un informe (con motivo de celebrarse el Día del Emprendedor en BA) del Monitor Global de Emprendimientos que explica que Argentina tiene la tasa de generación de emprendimientos más alta de la región y además, analiza todo el fenómeno.

Tranquilos, que si bien es un informe interesantísimo, no lo voy a copiar entero, si no transmitir dos ideas puntuales que resumen la época en la que estamos viviendo (y trabajando).

- Existe un importante consenso entre los economistas sobre la generación del empleo y el ingreso en las familias en las próximas décadas que asegura que estará mucho más ligada a los pequeños emprendimientos que a la gran empresa.

- De este análisis surge también que el fenómeno creciente del emprendedorismo está muy presente en la formación profesional de los jóvenes. Muchos estudiantes universitarios se forman, ya no para trabajar en una gran empresa o estudio, sino para tener su propio emprendimiento. En los millennials está claro que desconfían de un trabajo para toda la vida. Las nuevas generaciones no quieren trabajar más de dos o tres años en la misma empresa. Sea porque la empresa cambió su forma de ser, o sea por el perfil que traen las nuevas generaciones, cada vez más se estudia pensando en generar el propio emprendimiento.

Esto es algo que venimos percibiendo en los últimos años y que me gusta leer, porque adquirir el #emprender como forma de vida es una filosofía que te hace sentir perdido, pero cuando das un buen paso, uno de esos certeros que dejan huella, hacen valer el resto del camino.

Eso por un lado, pensando en la búsqueda y las decisiones que tomamos todos los días… ¿dirigirte a un nicho exclusivo? ¿trabajar en equipo? ¿Segmentar por edad? ¿Comunicar en que canales? ¿Cuáles son las últimas tendencias? Todas estas decisiones en la mayoría de los casos las tomamos la misma persona, estudiando cada una de las herramientas necesarias.

Y por el otro lado, y como último dato del informe que me queda rebotando en la cabeza, les cuento que también aseguran que el emprendedor cuando fracasa, vuelve a emprender, por eso me puse a pensar en los casos (famosos y no) de personas que cierran, venden o salen de una empresa para comenzar otra, y me preguntaba: ¿dónde esta el fracaso? Si en lo que vivimos todos es en una búsqueda constante, siempre de un nuevo objetivo… Creo que el único fracaso sería no llevarse una enseñanza de la experiencia en cuestión y creo que a lo único que le tendría miedo es a no tener motivación, fuerza, motor, ganas… llamale como quieras.

Es por eso que hago esta columna (perdón si la hice tan larga para llegar al punto), porque me anima, me contagia la pasión de otros, y es un espacio (imagínense un sillón bien cómodo, je) a sentarme a escuchar opiniones o historias y contagiar a otros.

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