Villa Juanita: Valdiviezo a juicio por la muerte de un joven durante un operativo

Justicia 01/12/2016
El acusado es un cabo de la División Motorizada del Servicio de Emergencia del 911. El fiscal de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas, remitió a juicio la causa por el homicidio de Braian Nahuel Márquez, de 16 años.
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Muerte en la Laguna en Villa Juanita

La acusación contra Valdiviezo, según surge del requerimiento de juicio, se desprende de una serie de medidas probatorias realizadas por la fiscalía en torno a la causa abierta por la muerte de Márquez, ocurrida el 14 de abril pasado en un sendero ubicado en la laguna existente dentro de Cerámica del Norte, en la zona Este de la ciudad.

Previamente, Valdiviezo junto al agente Alberto Sebastián Cegarra, realizaban un patrullaje por inmediaciones de la calle Samuel Quevedo, en Villa El Sol. En esas circunstancias, los policías demoraron a Jorge Emiliano González, un vecino de la zona apodado “Serafín”.

Tras la detención de González,   Márquez apareció en escena e intercedió para que González sea liberado, quien logró zafarse y correr.

La reacción de Cegarra, sin embargo, permitió la recaptura inmediata de González, mientras que Valdiviezo salió en persecución del menor, quien huyó por el callejón que da a la laguna. Según las testimoniales, el policía redujo a Márquez.

Una vez que lo tuvo reducido, familiares del menor, quienes estuvieron presentes, revelaron que Valdiviezo golpeó la cabeza del adolescente contra el piso, hecho que generó la intervención de la madre y la novia del joven a fin de impedir la detención de Márquez.

En esos momentos, el menor logró sacar un cuchillo y lesionó en una de las piernas al policía, quien luego de ello logró derribar a una de las mujeres, a quien mordió en una de sus manos. Acto seguido, el cabo, extrajo su arma reglamentaria y le efectuó un disparo en el pecho al adolescente, herida que le causó la muerte.

En su requerimiento, el fiscal presentó varias pruebas que fundamentan esta hipótesis criminal. Además de señalar varios testimonios, tanto de familiares del menor, del detenido González, como así también de otros policías, quienes comprometieron a Valdiviezo.

Además, se sumaron otras medidas probatorias, tales como una serie de pericias médicas realizadas por el Cuerpo de Investigaciones Fiscales que echaron luz respeto a un punto clave del hecho, y por ende fortaleció la imputación contra el cabo.

Las mismas giran en torno a la distancia del disparo fatal, pues la defensa del policía insistió en que se trató de un impacto accidental, ocurrido durante el forcejeo entre el uniformado, el menor y dos familiares que intervinieron en defensa del adolescente. Sobre esta coartada, la fiscalía pudo probar que el disparo en realidad fue realizado a una distancia superior a los 50 centímetros, según las pericias técnicas que se ordenaron y que fueron llevadas a cabo por el CIF.

Asimismo, y tras examinar los restos de piel extraídos de la zona de impacto de bala, los peritos forenses descartaron la existencia de “tatuaje”, rastros dejado cuando un disparo se realiza a corta distancia. Por otra parte, el reporte de la autopsia también confirmó que las lesiones que dejó el proyectil son coincidentes cuando se realiza a corta distancia.

Con este accionar, según el criterio del fiscal, Valdiviezo demostró su “claramente su intención homicida”, ya que el disparo afectó directamente órganos vitales, como es el corazón. En vista de ello, Rivero cerró la investigación penal y solicitó el enjuiciamiento del policía por el delito de homicidio calificado.

 

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