Iker padece mielomeningocele y necesita ayuda para mejorar su vida

Solidaridad 21 de diciembre
Se trata de un menor de un año y cuatro meses que padece una discapacidad que impide que su columna se termine de desarrollar. Pertenece a una familia de escasos recursos y vive en una vivienda precaria junto a sus padres y tres hermanos.
Ikel Jacinto

La enciclopedia medicinal explica que el Mielomeningocele es un defecto de nacimiento en el que la columna vertebral y el conducto raquídeo no se cierran antes del nacimiento. Si esto no es detectado durante el embarazo, después de que el bebé nace, con frecuencia se recomienda una cirugía para reparar el defecto en los primeros días de vida. Antes de la cirugía, se debe tener mucho cuidado con el manejo del bebé para reducir el daño a la médula espinal expuesta

Iker Jacinto es un niño de Rosario de la Frontera que nació que mielomeningocele pero no fue diagnosticado a tiempo. Tiene un año y medio y necesita ayuda de la comunidad para tener una mejor calidad de vida.

Según el testimonio de los padres, durante el embarazo los médicos nunca detectaron ningún defecto en el bebé. Cuando Iker nació tenía una herida muy grande en la espalda, pero los médicos de Rosario de la Frontera no supieron explicar los motivos de la misma. Fue derivado al hospital de Güemes y luego al Materno Infantil de Salta, donde recién le dieron un diagnóstico acertado.

Los médicos de Salta no le dieron mucha expectativa de vida, sin embargo Ikel, a pocos días de nacer, demostró ser un gran luchador y mantenerse con vida. Los defectos en la columna generaron otras enfermedades como epilepsia y los médicos creen que nunca va a poder caminar.

Las ganas de vivir de Ikel, la fuerza y el amor que le brinda su familia hacen que la lucha diaria por brindarle una mejor calidad de vida sea menos difícil.

Gustavo, el padre de Ikel, contó a InformateSalta que están recibiendo mucha ayuda de vecinos, amigos y familiares, pero que el niño, que ya tiene un año y medio, necesita vivir en un ambiente adaptado para la problemática que sufre.

“Nos donaron un aire acondicionado y un nebulizador, pero necesita un aspirador y un coche especial para poder sentarse”, manifestó.

El aspirador que necesitan sirve para extraer las secreciones que genera Ikel al no poder moverse. “Hay que aspirarlo cada cuatro horas, como no tiene movilidad se le junta secreciones y le produce neumonía”, explicó el padre.

La familia del niño cree firmemente que Ikel podrá caminar en algún momento, sin embargo no pueden costear la terapia kinesiológica ya que en Rosario de la Frontera los especialistas trabajan de manera particular y cobran por cada sesión: “Nos cobran $200, además quieren trabajar a domicilio y se nos complica mucho llevarlo al consultorio”.

La condición económica de la familia es crítica, el padre trabaja independientemente como soldador por lo que no tienen una obra social que pueda paliar los gastos de Ikel. “Nos dijeron que entre Navidad y año nuevo nos iban a pagar una pensión por su discapacidad. Mi mujer no puede trabajar porque se ocupa del bebé” agregó a InformateSalta.

La casa donde viven es un módulo que les donó la municipalidad de Rosario de la Frontera, pero no tiene las dimensiones ni la calidad que Ikel necesita para tener una mejor calidad de vida. “Necesitamos que tenga una pieza para él solo, cuando alguien se enferma de la familia tiene que ir a otra casa porque Ikel no puede estar en contacto con enfermos”, señaló Gustavo.

Además del aspirador, Ikel necesita un saturómetro: “Ahora tenemos uno manual que mide al cardíaco y la presión del oxígeno, pero viene uno automático que lo tiene monitoreado permanentemente, lo necesitamos para tenerlo mejor controlado para que esté como en el hospital pero en la casa, sería muy bueno”.

 

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