Muerte en la cárcel: ¿Quién es Gabriel Herrera?

Sociedad 10/01/2017
El terrible episodio registrado el pasado jueves por la tarde, desata numerosas preguntas y pedidos de justicia. Además de poder reflexionar sobre cuáles son las herramientas que tiene el sistema penitenciario en Salta para brindar seguridad a los internos y a los visitantes.
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Gabriel Herrera, una de sus publicaciones dentro del penal.

Gabriel “Chirete” Herrera se encontraba cumpliendo la condena de cadena perpetua por el asesinato de Verónica Soledad Castro desde hace 10 años y previamente ya se encontraba privado de su libertad por hurto. De acuerdo, a sus pericias psicológicas, el interno mostraba un alto grado de hostilidad y una personalidad muy conflictiva. En este contexto, es que conoce a Andrea Neri durante una visita en la cárcel, a la que ella concurrió junto a su familia. 

En primera instancia, estos rasgos negativos se reflejaron en la relación que mantenía con su hermano en el penal de Villas Las Rosas, quién también se encontraba preso. El hostigamiento habría sido tal de parte de Herrera que fue por estas causas que es trasladado en el 2006 a la cárcel de Metán. Incluso, de acuerdo a lo que pudo averiguar InformateSalta, su hermano habría querido quitarse la vida por la presión psicológica que generaba Gabriel Herrera sobre su persona, para de esa manera llamar la atención a las autoridades.

A partir de las diferentes evaluaciones psicológicas realizadas en los últimos años, “Chirete” habría mostrado un cero control de sus impulsos y se trataba de una persona muy distanciada afectivamente. El perfil del recluso podría encuadrarse en una psicopatía, es decir, una persona que se guía por sus propias normas y que desestima las del orden social porque no les parece relevante. De esta manera, si su lógica le indica que debe matar a una persona, la tiene que matar.

gabriel herrera celda

Ante esta realidad, la pregunta que surge es: ¿Qué hace el Servicio Penitenciario con personalidades así?. Las respuestas pueden ser dos: recibir tratamientos por psicólogos del Servicio Penitenciario o ser derivado para consultas al Hospital Ragone. Pero la clave de estas opciones es que, en estas situaciones, es una cuestión voluntaria del recluso, en este caso, de Gabriel Herrera. 

Las preguntas que pueden hacerse sobre este caso pueden encerrar múltiples respuestas y será la justicia la encargada de establecer las responsabilidades correspondientes, pero hay detalles que tienen que alertar al sistema penitenciario:

Y finalmente, repensar este caso también a nivel social, las crisis económicas, el déficit educacional, la falta de valores positivos, la falta de igualdad y equidad, no solo estaría dejando vulnerables a las mujeres sino también a toda una sociedad que no logra contener ni dar respuesta a jóvenes que buscan ser queridos y sobre todo contenidos y que terminan con estos desenlaces.

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