Podría quedar ciego el carrero herido en un enfrentamiento con la Policía

Policiales 17/02/2017
Su madre contó que los médicos le dijeron que tiene muy comprometida la vista. Además denunció que hasta el momento no recibió asistencia de parte de los carreros.
carrero
Gregorio está delicado de salud

Adriana Conde, vendedora ambulante y madre del Gregorio, el carrero herido en un enfrentamiento con la Policía, durante un intento de llegar al Centro Cívico Municipal, a pedir la libertad de tres compañeras detenidas por golpear a una proteccionista, podría quedar ciego.

Gregorio perdió un ojo durante el conflicto y su madre, por Radio Vos contó que tiene el otro comprometido. “Hoy perdió la vista de un ojo, corre riesgo de perder el otro, puede llegar a quedar ciego” dijo la mujer llorando.

Desde las instalaciones del hospital San Bernardo, acusó a los carreros de abandonarlo en estos difíciles momentos. “Quiero justicia para mi hijo, nadie nos vino a ayudar, ni siquiera los carreros”.

Daniela, hermana de Gregorio contó que este posee una discapacidad, “tiene un leve retraso madurativo, no sabemos cómo va a reaccionar cuando salga del shock que le provocó todo esto”, aseguró.

La familia contó que buscan ser asesoradas por un abogado porque hasta el momento no supieron nada respecto al responsable de lo ocurrido, la única certeza que tienen es que la herida “fue provocada por un disparo, queremos saber quién fue el que le disparó”, dijeron.

En medio del dolor aseguraron que “nadie va gratis a las marchas y dejaron entrever que los carreros cobraron cerca de 35 pesos” por participar de la protesta.

“Ya había abandonado la actividad de carrero”

La familia de Gregorio no estaba de acuerdo con que siga trabajando como carrero. “Tiene el carro y un caballo, pero el animal está viejo y cansado, ahora se dedicaba a cortar pasto en su bicicleta”, contaron.

El día del enfrentamiento, Gregorio salió de su casa con la bicicleta, “ató la escoba, la cortadora y el rastrillo y las bolsas, se despidió y salió a trabajar. Al ratito volvió, me dijo que había marcha y que iba a ir, le pedí que no se meta, pero me dijo que eran sus compañeros y que si a él le pasaba algo ellos los iban a ayudar”, contó Andrea, su hermana.

“En el hospital no me dejaban pasar, les dije que al ser discapacitado sólo se iba a dejar atender cuando vea a alguien conocido. Ni bien lo vi casi me muero, no tenía el ojo. Ahora nadie nos ayuda, queremos justicia”, pidió.

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