Gran aventura de un fierrero argentino: de Ushuaia a Alaska en un Torino del 69

Sociedad 12 de marzo
Héctor Argiró es un cartógrafo porteño que pasó por Salta con su auto nacional y contó las razones de su extraordinario periplo de polo a polo.
Héctor Argiró
Foto de El Tribuno

“Cuando era chico, íbamos con mi tío en su Torino blanco, al aeropuerto. Yo iba atrás, cuando mi tía le dijo que íbamos a perder el avión, él aceleró. Yo sentí la velocidad en mi espalda y pensé, cuando sea grande quiero tener un auto como este”, contó a El Tribuno, Héctor Argiró, en su breve paso por Salta. 
Héctor lleva 14.000 kilómetros recorridos a bordo de su Torino modelo 1969. Su objetivo es llegar a Alaska en el próximo otoño. Se detuvo unos días en nuestra ciudad donde tuvo un encuentro muy especial con los fierreros salteños, como Sangre Torinera y Autos Clásicos Argentinos que lo recibieron con los brazos abiertos y con quienes pudo compartir su pasión por los Torinos. 
Héctor, es oriundo de Los Polvorines, Buenos Aires. Es soltero, tiene 40 años y es licenciado en Cartografía. Renunció a su trabajo como administrador del sistema de información geográfica de Transportadora de Gas del Sur y solicitó una licencia en su cargo de profesor de esa carrera en el Instituto Universitario Naval que depende de la Armada para poder cumplir este sueño, que también tiene que ver con su niñez. “Vivíamos a 15 cuadras de la Panamericana y para el Rally de Córdoba los autos salían de Buenos Aires y pasaban por la Panamericana. Le pregunté a mi papá hasta dónde llegaba esa ruta y me contestó hasta ‘Alaska’ Fue una de esas respuestas que dan los padres para que te callés la boca. Pero ahí pensé que algún día iba a llegar a Alaska en un Torino blanco”, contó.

El derrotero

Son miles los kilómetros que recorrió hasta ahora. Salió desde Los Polvorines hacia Córdoba, donde se festejó el 50º Aniversario del Torino, y desde ahí partió a Ushuaia. Allí comenzó la verdadera aventura. Después de confraternizar con otros fierreros, pasó a Punta Arenas, Puerto Natales, Temuco y llegó a Santiago de Chile. 
“Los chilenos me trataron muy bien. A todos los sorprendía el auto. Unos pocos conocían el Torino, pero la mayoría no, porque hay pocos autos clásicos allá”.
La idea de Héctor es arribar a Alaska antes de que comience el otoño. “A más tardar tengo que llegar en agosto, porque no quiero que me agarre el otoño”, dijo Héctor. En Alaska, las temperaturas son muy bajas, incluso en verano, por eso necesita llegar y salir de Alaska en verano, por ese motivo, tuvo que comenzar a acelerar el viaje. Después de estar un par de días en Salta, donde hizo algunos ajustes al auto, partió hacia La Quiaca para cumplir con el hito Ushuaia - La Quiaca. Después seguirá recorriendo algunas provincias argentinas, para salir por Entre Ríos y hacer Uruguay y Brasil y desde allí entrar a Bolivia nuevamente. “Ya no voy a poder detenerme demasiado, debo ganarle al otoño de Alaska”, agregó. 
Si bien el objetivo es llegar al extremo norte, si su estado físico se lo permite y el auto está en condiciones, le gustaría continuar el viaje por Europa. “Quisiera llegar a la costa este de Estados Unidos, embarcarlo y continuar el viaje por Europa”, dijo Héctor.

Las anécdotas

“Lo mejor que me ha pasado hasta ahora, es que este viaje me da la oportunidad de conocer gente maravillosa”, contó emocionado. “Yo levanto muchos mochileros, entonces ellos me dan charla y yo no me duermo. Nos damos una mano mutuamente”. 
Héctor apenas si ha comenzado su viaje y tiene ya, centenares de anécdotas para contar.
Cosas que ha pasado solo, como dormir sobre el ripio en la estepa patagónica, cruzarse con un motoviajero amigo con el que había charlado hacía tres meses atrás, en el medio de la ruta 40, hasta quedarse en el cruce de la cordillera en Neuquén con 40º de temperatura: “Estaba cruzando de Chile a Neuquén y llevaba a un mochilero, se calentó la bomba de nafta y estaba en una curva sin banquinas, era el guardarraíl y el precipicio. El se bajó y ayudó a desviar a los autos, para que yo pudiera hacer marcha atrás buscando una banquina. Ahí mojé un trapo con agua fría y envolví la bomba de nafta. Después de 20 minutos retomamos el viaje. Yo lo ayudé y él me ayudó”, contó Héctor.

Viajero empedernido

Este no es el primer viaje que hace Héctor. Ya recorrió las provincias con una Honda 150 cc. Este viaje lo está financiando con sus ahorros y algunos sponsors. Además, tiene previsto trabajar “haciendo mapas a distancia”, agregó.

Fuente: El Tribuno

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