La verdad detrás de las advertencias de abrir más las importaciones

Opinión 18/03/2017
En otro artículo de mi autoría y que ya fue publicado en este mismo medio, pudimos llegar fundadamente a la conclusión de que las advertencias del Gobierno sobre abrir aún más las importaciones no pueden ni deben justificarse con el fracaso del “Plan de precios transparentes”.
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La verdad es que  las “advertencias” del Ministro de Producción (que ya se están cumpliendo), no representan “algo inesperado” o que impliquen un giro fortuito en las políticas económicas y de comercio exterior. No son una amenaza, sino una realidad y una Política de Estado. El Gobierno sigue apostando al mismo camino y tomando medidas que mantienen total sintonía con el plan económico que siempre aplicó.

Ahora bien, si ya sabemos que el Gobierno abrió las importaciones apenas asumió la gestión, y paulatinamente se fueron sumando varias medidas para favorecerla… ¿Qué quiere decir al advertir que se van a abrir aun más? La respuesta a este interrogante solo puede encontrarse analizando la base real de las importaciones en el primer año de la gestión macrista, y recién a partir de ahí, elaborar conclusiones de lo que podría significar “si se abrieran aun más”.

A tales fines resulta oportuno analizar algunos datos “fresquitos” publicados por el INDEC sobre el balance del comercio exterior de 2016, del cual se extrae y se presenta a continuación, el cuadro que refleja las variaciones de los valores, precios y cantidades de las importaciones (año 2.016 respecto a 2.015):

importaciones 1

¿Cuál es la realidad que nos está mostrando ese Informe?

Según el Indec, el año pasado bajaron las importaciones a nivel general (un 6,9 % menos que en 2015). En su desglose tenemos varios rubros de bienes, y tal como puede apreciarse en el cuadro, las importaciones de la mayoría de los mismos bajaron, principalmente por influencia de la caída en los precios internacionales.

Los Bienes intermedios (materias primas, insumos, piezas, repuestos y maquinarias que utiliza la industria argentina para producir), son todos rubros que muestran un descenso en sus importaciones. Si bien estos últimos son bienes que en su mayoría no se producen en la Argentina, son utilizados en la industria nacional para darles valor agregado.

Pero en los bienes finales o de consumo, el rubro donde más se concentran las denuncias en defensa de la producción nacional, la importación creció el año pasado un 9,2 %. ¿Qué son los bienes de consumo? Ropa, calzado, juguetes, celulares, electrodomésticos.

A todas luces, este modelo tiene un claro sesgo importador, inclinado hacia una mayor entrada de bienes terminados. Seguramente esto impactó en sectores industriales que dependen del mercado interno, ya que en un contexto recesivo muchos perdieron ventas. Pero aun así, ese porcentaje de aumento en los bienes de consumo (9.2 %) no llega a reflejar una “invasión de productos importados” que hubiera puesto en jaque a la producción nacional, tal como lo denuncian los industriales, sindicatos y opositores.

En conclusión, podría decirse que los mismos números del INDEC le dejan al Gobierno un margen  de “comodidad” para seguir liberando la importación de bienes en general, sin llegar a cruzar la línea de una “avalancha” de productos extranjeros, al menos por ahora.

¿Queda en claro que este plan económico esta sesgado hacia la importación de bienes terminados? Si todavía queda alguna duda, repasemos la cuestión recaudatoria. Según AFIP, en su informe publicado sobre la recaudación tributaria acumulada y comparativa para los años 2.016 y 2.015, los datos finales son los siguientes: 

importaciones 2

Si bien el incremento en la recaudación general del 34,4 % no llega a cubrir el nivel de inflación para el 2.016 (+40,3 %  según IPC Congreso), desde AFIP consideran que “la meta se encuentra ampliamente cumplida”, ya que se superaron las previsiones del Presupuesto 2.016 en un 7,3 %, y ello en medio de un contexto de retroceso de la economía, caída del consumo interno y reducción de la carga impositiva. Y por ello, Alberto Abad no omitió reconocer la influencia positiva que tuvieron los ingresos por la moratoria y el blanqueo de capitales.

En síntesis, bajó la recaudación ligada a la producción nacional, mientras que la recaudación de lo que importamos sube. En importaciones, el Estado recauda más del doble que el IVA neto cobrado en el mercado interno. Resulta innegable que el sesgo importador termina oficiando de “palanca” en el esquema de recaudación tributaria, compensando en gran parte los efectos del retroceso en la economía y de la caída del consumo interno.

Por: Víctor Ariel Ayub - Consultor Tributario - Contador Publico - M.P. Nº: 2607

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