La compra de casas chinas provoca una interna entre empresas constructoras

Nacional 19 de abril
El presidente de la Cámara de la Construcción, Gustavo Weiss es blanco de fuertes críticas por su silencio ante esta iniciativa del gobierno.

Con las elecciones como máximo objetivo para este año, el Gobierno de Macri busca dar impulso a las obras públicas tras la parálisis de 2016. Además de rutas y autopistas, fuertemente promocionadas en spots televisivos, ahora se sumarán las viviendas. 

Luego de reformular el programa ProCreAr y quitarle a las provincias el manejo de los fondos nacionales para viviendas sociales (algo que muchos dan como un hecho), Macri apuesta a importar casas prefabricadas de China. La principal ventaja es que pueden instalarse rápidamente y tienen menores costos que los de la construcción tradicional.

El acuerdo se concretaría durante la visita que realizará al gigante asiático en los primeros días de mayo y rondaría los 1.000 millones de dólares con financiamiento por parte de bancos chinos

China ya exporta esas casas prefabricadas, de la empresa Sany, varios países, como Brasil e India, y desde diciembre mantiene conversaciones con autoridades argentinas. En el gobierno existe una gran expectativa de que la visita de Macri a ese país tenga como eje las viviendas, además de los proyectos de dos centrales nucleares, las represas de Santa Cruz y el ferrocarril Belgrano Cargas.

En el gobierno prometen que no afectará el trabajo argentino porque “tendrán un 50 por ciento de componente local y 100 de mano de obras argentina en la instalación”. 

Entre las empresas constructoras de viviendas existe mucha preocupación y malestar con la Cámara Argentina de la Construcción, que preside Gustavo Weiss, el propietario de Eleprint, por la falta de una posición contundente en relación al asunto que ven como una “amenaza seria a la factibilidad de sus empresas”.

El "modelo" de casa prefabricada china

 

“El problema es que el negocio de ellos (por Weiss) son los emprendimientos para la clase media, como los que hicieron para el ProCreAr, mientras para quienes hacemos viviendas sociales esto sería el certificado de defunción de nuestras empresas”, dispara desde una constructora mediana. 

“Fuimos a aplaudir al gobierno por un anuncio de 100 mil viviendas y ahora no hacen esto, no se entiende qué intereses representa la cámara”, admiten con furia desde otra compañía.  

Los defensores de las prefabricadas dicen que cuestan un 60 por ciento lo que sale una convencional, aunque desde los que las cuestionan dicen que existen fabricantes locales que el gobierno podría apostar por desarrollar. 

De la misma manera, las empresas que fabrican insumos para la construcción, como cemento o hierro, también están en estado de alerta. 

Desde la UOCRA, su titular Gerardo Martínez cuestionó la iniciativa por el “impacto negativo en la generación de puesto de trabajo” aunque evitó confrontar con el Gobierno de Macri, con quien mantiene un trato cordial.

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