Gran historia: Limpiaba casas y se recibió de abogada para defender a su marido preso

Nacional 05 de julio
Alba Susana Changala es oficialmente desde el miércoles pasado la doctora Changala.
11-BOTELLERO

Alba Susana Changala es oficialmente desde el miércoles pasado la doctora Changala. Esta mujer de 51 años de José C. Paz es, además, mamá de 9 chicos. Su esposo está preso hace 8 años. Para poder mantener a su familia, trabajó hasta la semana pasada limpiando casas. Fueron 5 años en los que estudiaba de 3 a 6 de la mañana, el único momento del día en el que no tenía que cumplir con otras obligaciones.

En 2016, en el último día de clases decidió que estaba lista para ejercer su profesión y dejó su trabajo anterior. Para sus hijos es u orgullo y un ejemplo porque Susana terminó la carrera con todas las materias con un promedio de 9.50.

Uno de los grandes motores que la llevaron a elegir el Derecho fue la condena que recibió su marido, que aún tiene por delante dos años más en la cárcel. Alba asegura que la causa por la que fue detenido es injusta y ella lucha por defenderlo. Junto a sus hijos, vive en el barrio Frino de José C Paz. Para la flamante abogada, su barrio "es uno de los más picantes de la zona".

Hasta que su marido fue detenido, Alba era ama de casa. La situación la obligó a repensar cómo haría para poder vivir, mantener a sus hijos y, fundamentalmente, demostrar que su marido es inocente. "Quería ayudar a mi esposo, necesitaba respuestas y para poder obtenerlas era fundamental tener el título", afirma Changala a TN.com.ar.

"Como la facultad queda cerca de mi casa me fue fácil asistir a clase. Los profesores nos prestaban los libros porque con mis compañeros, también trabajadores, no teníamos plata para comprarlos", relata para describir el esfuerzo de los últimos años. El miércoles pasado recibió su título en una ceremonia en la que juró la primera camada de 41 graduados de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de José C. Paz .

Alba no puede olvidar el primer día que fue a clases: “Todos los del turno noche estábamos en la misma: trabajábamos e íbamos a estudiar. Uno de mis compañeros trabajaba en una panadería y llegaba siempre con los zapatos llenos de harina; otro, que se sentaba atrás mío, era albañil. Ahora los veo de traje y me emociona".

Ni bien terminó de estudiar comprobó que tener el título marcaba la diferencia. "Hacía meses venía peleando para que me habilitaran el cobro de la jubilación de mi marido, pero era inútil. Un día pude argumentar por qué nos correspondía, era nuestro derecho. Me presenté en la Anses como “la doctora Alba” y el trámite se destrabó". Lo había intentado tres veces sin éxito. Pero esta vez, su derecho era el mismo pero ella sabía cómo defenderlo.

Por Yanina SibonaAlba 

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