Mujeres, ¿cómo nos sentimos cuando somos mamás?

Sociedad 11/07/2017
Tener un hijo te cambia la forma de ver las cosas. Ser mamá por primera vez te llena de preguntas, miedos, temores, angustias. Y cuando sos mamá de más hijos los miedos y las preguntas van cambiando.
ser madre

Con el primero todo es nuevo, un nuevo mundo se abre ante nosotros; solemos preguntar mil y una vez todo, porque claro una nueva vida depende cien por ciento de nosotras, las mamás.

Con los siguientes hijos, tenemos un poquito más de experiencia, solo un poquito más, porque como sabemos muy bien, cada hijo es totalmente diferente.

Las mamás si trabajamos fuera de casa en relación de dependencia tomamos licencia según indica la ley y si dependemos de nosotras mismas en el trabajo cuesta un poquito más, en cuanto a la cantidad de días que decidimos tomarnos.

Cuando nos convertimos en madres, el bebé recién nacido es el protagonista indiscutible y nosotras pasamos a un segundo plano; algo totalmente normal; pero alguien se pregunta cómo nos sentimos? ¿qué pasa por nuestra cabeza cuando llevamos 18 horas sin dormir? cuando nos miramos al espejo y no podemos reconocernos, cuando lloramos por todo y por nada, cuando nuestra vida es un verdadero caos!

Aún no existe un libro que pueda explicarnos esto, tampoco considero que sea necesario. Solo podemos organizarnos y sentirnos bien, nosotras mismas.

Darnos tiempo, adaptándonos a este bebé que llegó para hacernos muy felices, acomodando nuevas rutinas y horarios, buscando ese momento para descansar, para ducharnos, para que nos mimen un poquito, para ocuparnos de los otros hijos, alimentarnos sanamente, cuesta y mucho y ¿Cómo lo hacemos? nos preguntamos.

Delegar, seria la palabra adecuada, si delegando en marido, madre, suegra o amigas todo aquello que pueda prescindir de nosotras.

Tengamos presente que la mujer maravilla solo existe en las series de TV. No somos menos mujer y madre por pedir que nos ayuden. Al contrario es una manera de decir que solas no podemos con todo y que necesitamos que nos colaboren.

Las horas que pasamos despiertas rodeadas de pañales, ropa, chupete, cuna, saca moco, oleo calcáreo, perfume de bebe, vómitos, canciones de cuna, luz tenue y el bebé que nos tiene locas de amor son eternas!, pero pueden deprimirnos un poquito.

No asustarse

No se asusten todo esto y más es normal, bienvenidas a este mundo de mamás recientes y de hormonas totalmente revolucionadas. Todo es precioso y de fantasía, hasta que lo vivimos.

Yo recomiendo escuchar todos los consejos que nos acercan y hasta nos enloquecen un poquito… pero vos sos la mamá y ese ser pequeñito que acunas en tus brazos es tu hijo y ambos deben vivir su  propia experiencia. Explorarse, conocerse, descubrirse.

Pero tranquilas, cuando todo se organiza y volvemos un poquito a la normalidad, porque nunca nada volverá  a ser igual; eso si debemos tener en claro!;  no recordaremos nada o casi nada  de todo lo que nos pasó y nos tenía tan angustiadas. Porque, sino les aseguro no volveríamos a tener hijos. Nuestra mente, nuestro cuerpo son sabios.

La vida fluye, porque tiene que fluir. Fluimos en nuestra vida diaria, con hijos, con maridos o novios, padres y amigos. Disfrutemos de estos agradables momentos que la vida nos regala, aceptemos las manos colaboradoras de quienes nos rodean, vivamos nuestra propia experiencia, generemos nuestro propio espacio de descanso y de recreación.

Una madre descansada rinde mucho más que una madre sin dormir. Una madre tranquila transmite paz a sus retoños. Una madre contenida sabrá contener a al bebe y a los otros niños. 

Las mamás siempre seremos mamás, con errores y aciertos, con el aprendizaje del día a día. Pensemos en la calidad del tiempo que le brindamos a nuestro hijos, la cantidad poco vale.

Por Florencia Zumaeta - Lic. en Comunicaciones Sociales.

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