Caprichos de Salta: La importancia del silencio y la quietud

Cultura 13/07/2017
Salta está lleno de caprichos salteños, todos ellos recorren cada uno de los rincones del centro de la ciudad para algunos de manera inadvertida y para otros no. No te pierdas la cuarta entrega de la ficción de InformateSalta.
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Camino de un extremo al otro de la ciudad, lo hago sin apuro y trato de ordenar cada escena, cada dato y cada cara que esta historia me proporciona. Trato de entender por qué pasa  esto;  por qué alguien se interesa en registrar los sucesos más oscuros  y licenciosos de la sociedad salteña. Hasta me animo a pensar que esos hechos son incitados, digitados y administrados por quién los observa y cataloga. El ciego, en realidad es un simple tuerto, es algo así como el confesor y el juez; también  el potencial verdugo. Falso ciego… dios imperfecto… Demiurgo callejero… Intento hurgar, con la poca información que tengo, la psiquis de Jorge ¿Cuál es el mandato para su actividad? ¿Qué clase de locura lo acomete? Nada. No entiendo nada. El eje de su acción es: primero, dar la chance del pecado; segundo, reconfortar en la culpa y  justificar la herejía; el paso final es la observancia de la conducta. Cientos de personas pagando con elevadas hipotecas una frágil apariencia que finge un buen nombre que ya, a esta altura, no existe para nadie.

Llegó a la puerta de la Iglesia de La Viña y encuentro a Jorge vendiendo sus rifas y loterías. Me hace un además para que entre. Me lleva por un pasillo algo oscuro, gira a la derecha y abre una puerta; bajamos por una escalera sin luces para tomar un corredor subterráneo y terminar en una habitación. Prende la luz y veo libros, carpetas y papeles ordenados cuidadosamente en enormes estanterías; también hay dos computadoras. Salimos de ese lugar y vamos a uno contiguo, donde las estanterías están repletas de libros que lucen mucho más viejos. Me dice, entonces:

-Aquí está todo… desde que Lerma metió en cana a Abreu en 1580.

-¿De qué me está hablando?

-Este es el archivo de la vergüenza. El registro más grande de la historia del pecado y la inconstitucionalidad. Porque… la patria es cristiana… no sé si sabe…

-¿Y usted de qué juega en esta historia?

-Nosotros…

-¿De qué juegan ustedes?

-Somos la Hermandad de Los Radhanitas. Custodios del Silencio. Herederos de los antiguos mercaderes judíos que unían la Europa Medieval con el mundo musulmán. Aquellos ancestros iniciaron la sagrada costumbre que se les hizo virtud en el tiempo… la sagrada costumbre de callar todas la conductas reprochables de reyes, sacerdotes, señores y artistas… ¡Callar y custodiar ese silencio para que el mundo no estalle en revoluciones y ríos de sangre peores que los que ya hemos conocido!!!

- Bueno, parece que también les convenía… ese silencio… Si incursionaban en el chisme se quedaban sin comercio…

-Sí. Es verdad. Todo tiene un precio… Pero al que no sabe callar y no sabe quedarse quieto… le cuesta caro el silencio y la quietud de los demás… no sé si soy claro…

- Eso es extorsión…

-Custodia, chango… CUSTODIA.

Quedo quieto y en silencio… un poco por el asombro, un poco por miedo y un poco por ignorancia. Este es un momento de esos… de esos en los que un trago de algo fuerte es necesario… demasiado necesario.

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