El obispo Cargnello llamó a "cuidar y a no jugar con el trabajo"

Sociedad 07 de agosto
El Templete a San Cayetano, como todos los años, fue la cita obligada de miles de devotos que agradecen sus fuentes laborales y de los que buscan trabajo.
san cayetano procesion 2

Monseñor Mario Cargnello en su homilía además de valorar el trabajo habló sobre la grieta social que vive el país. Refirió que el proyecto de vida de San Cayetano se resume en paz, pan y trabajo, indicó Nuevo Diario

Remarcó que el trabajo es un acto de amor a la humanidad y al ciudadano y por eso “debe estar bien hecho, todos tenemos que ayudarnos unos a otros a cuidar nuestro trabajo y a trabajar, a no jugar con el trabajo. El trabajo es un camino que me permite realizarme, el Padre trabaja siempre y yo también trabajo, y desde ahí entendemos que aún en su humanidad quiso ser llamado el hijo del carpintero”, afirmó.

 Sostuvo que “el Padre trabajó y el hombre está llamado a trabajar. El trabajo es el modo como el hombre responde a la vocación que Dios le ha dado de dominar la tierra, lo que no significa destruirla, sino transformarla para el bien de todos”.

procesión san cayetano 2017

Dijo además que la tierra debe ser la casa del hombre para que dé comida y lo deje vivir. “La tierra es para todos y no para algunos, es para convertirse en casa de familia y no en campo de batalla, y el camino pasa por el trabajo. Pidamos a Dios que valoremos al trabajo en serio y nos alegremos del trabajo. El que pueda dar trabajo lo dé, no seamos mezquinos”.

Continuando con su discurso, Cargnello sostuvo que el pan es signo de la alimentación de la vida y de la reunión de la familia. “Quisiera pedirle al Señor el pan de la unidad de la familia, que no se rivalice entre la esposa y esposo porque uno le eche en cara quien trabaja y quien no, o por las mezquindades de quien no quiere aportar. Aprovechemos el momento de comer juntos para construir fraternidad”, agregó.

“La grieta”

En otro pasaje se refirió a la “grieta” de la que se habla y por la cual atraviesa el país por diferencias ideológicas. “La grieta existe en nuestro corazón, que después se transforma en insultos y en gestos. Jesús es nuestra paz, que se construye cada día con el trabajo y el pan y el esfuerzo por ser mejores y dar a la Patria lo mejor de nosotros y en la construcción de la familia. En el corazón se construye la paz”.

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