Le negaron el trasplante de corazón porque vive en condiciones de 'pobreza extrema'

Nacional 05 de octubre
Un chico correntino de 13 años de edad enfrenta hoy la peor situación de su vida porque las condiciones de extrema pobreza.
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Un chico correntino de 13 años de edad enfrenta hoy la peor situación de su vida porque las condiciones de extrema pobreza en la que vive en la localidad de Virasoro no son aptas para que reciba un trasplante de corazón y tuvo que volverse desde Buenos Aires a su casa sin ninguna esperanza de vida.

Se trata de Fernando Almeida, quien estaba internado en el hospital de Pediatría Juan Garrahan de Buenos Aires donde, finalmente, le dieron una angustiante noticia a su familia: no puede recibir el corazón de un donante porque las condiciones socioeconómicas de indigencia en su hogar no son aptas para un paciente de alto riesgo.

A través de un comunicado de prensa, el Hospital Garrahan aclaró este miércoles su posición respecto al tema.

"Ante los hechos de público conocimiento que circulan en medios de comunicación, el Hospital Garrahan, a través de la Dirección Médica, se ve en la obligación de reafirmar su compromiso con la salud pública y aclarar que la toma de decisiones en cada caso se basa en informes médicos elaborados por especialistas altamente calificados", indicó.

Destacó que "desde el Hospital se trabaja para que todos los niños accedan a la atención y cuidado de su salud de manera equitativa", para luego mencionar: "Nos apoyamos en las políticas públicas, de salud y sociales para mejorar y/o modificar condiciones que puedan afectar dicho acceso".

En un comunicado que está firmado por la directora médica ejecutiva del Hospital Garrahan, doctora Josefa Rodríguez, se subraya: "El eje de la práctica está basado en el compromiso con nuestros usuarios -niñas, niños, adolescentes y sus familias- y con la resolución de sus problemas".

"La decisión de trasplantes cardíacos en el Hospital Garrahan es tomada por el grupo de expertos clínicos de la Terapia Intensiva, del Servicio de Cardiología y del Servicio de Trasplante Cardíaco, basada en estándares de evaluación internacionales y en la experiencia del Hospital", concluyó el comunicado.

Según sostuvo el informe del organismo que se encarga de llevar adelante el proceso de donación de órganos, en este caso, de un corazón para Fernando, "teniendo en cuenta el diagnóstico, la condición social y familiar, se concluye que el paciente no reúne criterios para ingresar en la lista de trasplante cardíaco del Incucai".

Con ese triste diagnóstico, las autoridades del hospital Garraham de Buenos Aires le dieron el alta y Fernando y su madre regresaron a Corrientes capital el martes pasado sin ninguna solución: su vida depende del corazón con el que nació y que padece de una "miocardiopatía dilatada por influenza B".

María Elena, madre del niño, relató este miércoles que vive en una precaria vivienda de una sola habitación con sus siete hijos y sin tener siquiera un baño instalado con agua potable, condiciones de higiene consideradas no aptas para un paciente de alto riesgo con corazón trasplantado.

"Soy una madre de siete hijos y mi esposo es albañil, pero en mi casa ni siquiera podemos tener un baño instalado y todos mis chicos duermen en la única habitación que tiene nuestra casita", dijo María Elena en diálogo con radio FM Capital de Corrientes.

"En Buenos Aires nos explicaron que teníamos que conseguir otro lugar para vivir con mejores condiciones para que Fernando pueda ser trasplantado porque es un paciente de alto riesgo", declaró la mujer.

María Elena regresó el martes a Corrientes y quedó con Fernando en el hospital Pediátrico Juan Pablo II, donde hasta este miércoles por la mañana esperaba que las autoridades consiguieran una ambulancia para ser trasladados hasta la localidad de Virasoro, a unos 180 kilómetros de la Capital provincial.

Roberto Jabornisky, quien fue director del hospital Pediátrico de Corrientes hasta hace seis años y es uno de los médicos que atendió a Fernando antes de que el chico sea derivado al Garraham, explicó que "a estos chicos la pobreza no solo les quita futuro, también les quita posibilidad de tratamiento y atención".

"Su única opción es volver a Corrientes para que lo miremos morir, así de duro, así de simple, así de fuerte", dijo el médico en una entrevista con el diario Ámbito Financiero.

Jabornisky explicó que "es entendible que el Comité de Evaluación del Incucai considere que hay otros casos de otras personas con mayores probabilidades de supervivencia", por lo que el corazón no pudo ser donado al chico correntino.

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