Duros relatos de madres salteñas evidencian los malos tratos al momento de parir

Salud 18 de octubre
En el año 2005 se reglamentó en el país la Ley de Parto Humanizado, sin embargo, los testimonios de las embarazadas cuestionan su cumplimiento. En Salta, los casos no son pocos y estos relatos comprueban que las madres y sus hijos muchas veces son víctimas de la negligencia de los organismos de salud.
Parto

Conocer los derechos a veces no basta. En nuestro país, desde hace ya más de 10 años, es ley el Parto Humanizado o Respetado. Con la promulgación de esta ley, se busca que las mujeres conozcan y hagan respetar sus derechos al momento de dar a luz. Principalmente, la Ley Nº 25.929 promueve que se respete a la embarazada y su familia en sus particularidades como raza, religión, nacionalidad, como también que se acompañe a la mujer en la toma de decisiones seguras e informadas.

A pesar de tener un marco claro, decanta el cuestionamiento: ¿Esta ley se cumple en Salta? Ante el conocimiento de un nuevo caso en el que le negaron asistencia a una madre, InformateSalta recibió una cascada de comentarios que evidenciaban malos tratos sufridos en el Hospital Materno Infantil. Recobramos los testimonios más contundentes para volver a pensar cuál es el trato que reciben madres y neonatos en los centros de salud. 

  • Estefanía R.: “Me dejaron tirada sola con mi hija muerta en el vientre”

InformateSalta dialogó con Estefanía, una salteña que vivió una mala experiencia en el Hospital Público Materno Infantil al momento de parir. Asegura haberse salvado de milagro aquel 28 de agosto del 2012 y por el shock vivido no realizó la denuncia.

“Tuve un embarazo de alto riesgo  con acretismo placentario, placenta previa oclusiva total no podía caminar sin empezar a sangrar y a los 8 meses de embarazo vote muchos coágulos y me llevaron a urgencias. El doctor me mando a cesárea de emergencia, pero arriba  los residentes no quisieron operarme y me intentaron. Al otro día tipo 21 comencé a sentir contracciones mando a llamar al doctor y el mismo aparece como a las 00:00, me hace una eco y me dice que no hay latidos”, su mundo se derrumbó, el miedo y la desesperación la invadieron.

Ante la situación decidieron hacerle la cesárea pero “como ya había cenado no podían ponerme la anestesia y me dejaron tirada sola con mi hijo muerto en el vientre en un pasillo, nadie vino a verme ni nada y yo seguía dilatando (no podía tener un parto normal porque me iba a desangrar) y luego de casualidad paso un doctor me reviso y se dio cuenta que estaba desangrándome y me operaron, podría haber muerto”, contó.

  • Alejandra C: “El momento que tendría que ser el más feliz de tu vida, termina siendo un calvario”

Otro relato que se suma a estos testimonios es el de Alejandra. En su caso, se trataba de su primer embarazo y no hubo complicaciones en ninguna de las instancias de la gestación. Sin embargo, al llegar al hospital las cosas cambiaron: “Ingresé a las 3 de la madrugada al hospital, con mucho dolor y mucha pérdida de líquido. En ese momento me negaron la cesárea y a mi marido, que estaba en la sala, no lo dejaron ingresar. En ese momento yo escuché gritos desesperados pero no sabía qué estaba pasando. Después mi marido me contó que se trataba de una madre que había perdido a su bebé por negarle la cesárea”, recuerda Alejandra.

En el momento de su parto, le negaron el acompañamiento de su marido, quien al ver ciertas irregularidades intentó comunicarse con la familia de la parturienta, pero los asistentes lo amenazaron con quitarse su teléfono si llegaba a concretar la llamada.

Alejandra y su hija en su vientre quedaron solas, sin acompañamiento familiar, en una sala donde estaba la partera y 11 asistentes más. “En mi caso, estuve 22 hs con trabajo de parto, venía perdiendo líquido desde el día anterior y ya no tenía fuerzas para encarar el parto. Cuando me di cuenta tenía a tres pasantes empujándome la panza y por eso tuve desprendimiento de útero. Mi hija nació bien, pero yo quedé tres días en terapia intensiva por el desprendimiento. En ese momento, los doctores no sabían cómo contenerlo y fue uno de los estudiantes el que sugirió hacerlo como en las prácticas: con un preservativo. Y así lo hicieron, como no tenían insumos, usaron un preservativo para salvarme el útero.

Ya en su habitación, Alejandra conoció la historia de otra madre que ese mismo día pudo dar a luz a su hijo, pero falleció al momento de parirlo: “A ella también le habían negado la cesárea”, añadió. Finalmente reconoció que el trato fue totalmente diferente en su instancia en terapia intensiva donde la trataron con respeto y buena atención.  

Para concluir, Alejandra reflexiona: “El momento que tendría que ser el más feliz de tu vida, termina siendo traumático”. 

  • Sofía G.: “Sabía que tanto malestar no era normal”

Sofía es madre soltera. El 6 de octubre de 2016 quedó marcada tras haber vivido un parto animal, sola, sin asistencia en una habitación del Hospital Público Materno Infantil. La criatura nació con 4700 kilogramos.

“Fui a parir sola porque fui mamá soltera. Me pusieron un goteo pero comencé con vómito, bajas de presión, mareos. Tenía una dolor terrible y solo dos de dilatación, ya había parido a mis otros tres hijos y sabía que tanto malestar no era normal”, contó a InformateSalta.

No sentía las piernas y sin embargo “me obligaban a bañarme y caminar”. Pidió ayuda y la respuesta fue “No seas aspamentera. Ya es tu cuarto hijo deja de hacer lío. Te calmas o no volvemos más”, le dijeron las enfermeras y parteras.

Cuando la abandonaron en la habitación los dolores eran insoportables, sentía que “si no pujaba algo iba a explotar”, así fue como Sofía dio a luz a su bebé sin asistencia, pesó 4700 kilogramos. “Deberían haberme hecho una cesárea. Tuve muchas complicaciones, varias internaciones más por infecciones, hemorragias, y estuve a punto de sufrir un prolapso”, contó.

Parto respetado: ¿Cuáles son los derechos de la madre?

Así como lo sintetiza Infobae, la parturienta tiene los siguientes derechos: 

  • A ser informada sobre las distintas intervenciones médicas que pueden tener lugar durante el parto y postparto y participar activamente en las decisiones que acerca de las alternativas distintas si es que existen.
  • A ser considerada como persona sana, de modo que se facilite su participación como protagonista de su propio parto.
  • A un parto respetuoso de los tiempos biológico y psicológico, evitando prácticas invasivas y suministro de medicación que no estén justificados.
  • A ser informada sobre la evolución de su parto, el estado de su hijo o hija y, en general, a que se le haga partícipe de las diferentes actuaciones de los profesionales.
  • A no ser sometida a ningún examen o intervención cuyo propósito sea de investigación.
  • A elegir quién la acompañe durante el trabajo de parto, parto y postparto.
  • A tener a su lado a su hijo o hija durante la permanencia en el establecimiento sanitario, siempre que el recién nacido no requiera de cuidados especiales.
  • A ser informada, desde el embarazo, sobre los beneficios de la lactancia materna y recibir apoyo para amamantar.
  • A recibir asesoramiento e información sobre los cuidados de sí misma y del niño o niña.
  • A ser informada específicamente sobre los efectos adversos del tabaco, el alcohol y las drogas sobre el niño o niña y ella misma.

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