Historias de vida: "En el nombre del padre y del hijo..."

Sociedad 21 de octubre
En su soledad, la mirada nublada. La voz en off. Pasos cansinos lo acercan al verde rectángulo. Pareciera que lo lleva el viento. Como si alguien lo empujara. En el campo de juego su corazón se acelera. La piel recupera su color, sus ojos de felino alcanzan el brillo total.
bala barrionuevo e hijo

Emite las primeras palabras con una tímida sonrisa que termina de dibujar el rostro de aquel prometedor goleador que supo jugar en clubes como Mitre, Central Norte, Cachorros, San Antonio, Pellegrini, Belgrano, Atlas, Gimnasia de Jujuy y que hoy disfruta del mejor de los juegos con los Contadores en el complejo de los profesionales.

En medio del partido, aún sigue recibiendo saludos. El hombre alimenta la amistad como pocos. Se percibe su cariño en cada pase, en cada recepción. Tiene en su zurda, un pincel. Todavía le basta para pintar obras geniales a pesar de estar distante de su apogeo. No perdió su deseo del gol ni las ganas de vivir. De repente se ilumina y a la esfera la envuelve con la red. Es euforia, sus compañeros excitados se trepan a sus hombros. Solo atina a señalar al cielo y hacerle un guiño. Quiere sonreír con los ojos húmedos. Lo siente. Sabe que esta allí, lo percibe. Porque el amor verdadero, ese que es eterno, no sabe de distancias ni de presencias físicas. Lo palpa, lo siente, lo besa.

A veces su carne es de papel y otras veces de tornados. Cuatro paredes verán un ser agrietado y un balón de cuero, percibirá un fenómeno. Todo tiene su lógica y comprensión. Pues el hombre , sorpresivamente sufrió una piña al hígado, un golpe bajo y otro en la sien. Todo en el primer round. conoció las cuerdas, se arrodilló en la lona pero nunca jamás tiró la toalla.

La muerte de un hijo, con la cabeza brillante habrán de ser poco tiempo de una maravillosa vida. Pero con la cabeza humana, cotidiana, nuestra es un pesadilla constante con dolores sin anestesias y la memoria encendida que no descansa ni deja reposar. Soy un convencido que quien supera estas vivencias, tiene todo el poder.

Ramón "Bala" Barrionuevo, es futbolista, licenciado en Administración de Empresas, amigo de miles, abuelo, hermano, hijo, esposo de "Santa" Isabel, padre de Priscila, Yamila, Alina y de un ángel llamado Thiago que partió hace un tiempo al mejor de los mundos. Lleva consigo como medallas, las mas grandes agallas.

Sabe muy bien que cosas bellas están por venir. Encuentros eternos. Repentinamente cambia el chip. Suena la licuadora, vaso , hielos y se convierte en barman. Hay fuego en la parrilla y levita. Así como juega, canta, baila, bromea. Las viejas sales en las mejillas se hicieron costra. En cada sonrisa cicatriza una herida del corazón. Por favor, mírenlo porque es digno de elogiar. Tiene brisas para imitar. Lleva la bandera de la vida, camina con dos sombras y esta protegido por su pequeño y propio Dios.

Por Nicolás Cortés

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