A un año de la muerte de Fidel, Cuba comienza el proceso que pondrá fin a la dinastía Castro

Internacionales 26 de noviembre
Este domingo se votan los delegados municipales, primer paso para la conformación de la Asamblea Nacional, que elegirá al próximo presidente. El proceso está digitado por el Partido Comunista, pero crece la incertidumbre por la identidad del sucesor de Raúl Castro.
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Hoy hay elecciones en Cuba. - Foto: EFE

Infobae/ La votación de este domingo forma parte del proceso electoral más importante en la historia reciente de Cuba. Es cierto que, como en cualquier dictadura, el voto de los ciudadanos es puramente simbólico, ya que es la cúpula del régimen la que define a su arbitrio quiénes ocupan los principales cargos. Esta regla se acentuaba cuando había un líder supremo como fue Fidel Castro, que gobernó ininterrumpidamente durante 49 años, y que le cedió el mando a su hermano Raúl el 24 de febrero de 2008.

Sin embargo, la escena política cubana cambió en 2013. Tras ser reelecto, el heredero anunció que dejaría el poder en 2018. Así se abrió la puerta a que Cuba sea gobernada por alguien que no lleve el apellido Castro por primera vez en más de medio siglo. Por eso, entre este domingo y febrero del año que viene podría gestarse un cambio trascendental.

Este camino no comenzó hoy. El puntapié inicial lo dio el Consejo de Estado —la máxima autoridad política de la isla, integrado por el presidente y sus colaboradores— el 14 de junio pasado, al hacer la convocatoria formal a las elecciones. El segundo paso fue la nominación de los candidatos a delegados de circunscripción —la unidad política más pequeña del país—, que se realizó entre el 4 y el 30 de septiembre pasado. El mecanismo es totalmente espurio, porque se hace en asambleas populares y a viva voz, ante el escrutinio de la policía política, que persigue toda forma de disidencia. Esto impide que se acepten postulantes verdaderamente opositores al régimen.

Lo que se celebra este domingo es la primera vuelta electoral para elegir a los delegados de circunscripción. Como el gran filtro se hace en la selección de candidatos, esta votación sí es secreta, ya que los competidores son todos tolerables para el Partido Comunista de Cuba (PCC). Esta, y la segunda vuelta en los municipios en los que nadie alcance el 50% de los votos, son las únicas instancias de votación directa. En lo que sigue, los ciudadanos no tienen participación.

"Hablar de elecciones en Cuba es algo que conduce a error, porque éstas no responden en absoluto a lo que en Occidente entendemos por comicios democráticos. Los ciudadanos eligen entre una oferta limitada de candidatos que ya forman parte del sistema. No se diferencian por ofrecer propuestas distintas, ni defienden algo que se parezca a un programa político y, en última instancia, todos los que finalmente accedan a los cargos habrán de ser miembros del mismo partido, el PCC. Por lo tanto, hablar de elecciones en Cuba exige usar muchas comillas. Constituyen, en realidad, el procedimiento del régimen castrista para renovar parcialmente a sus cuadros dirigentes en los distintos niveles", dijo a Infobae el latinoamericanista Joan del Alcàzar, catedrático del Departamento de Historia Contemporánea de la Universidad de Valencia.

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