Cambiemos en Salta mostró falta de experiencia y cuestiona prácticas que ellos mismos tienen

Política 28 de noviembre
Las elección de autoridades legislativas en Salta fue el primer round de una pelea que será larga, con vistas al 2019. Cambiemos, luego del triunfo del pasado 22 de octubre, se anotó su primer derrota legislativa.
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Foto: El tribuno

Desde Cambiemos se cuestiona que el oficialismo se volvió a abrazar con el kirchnerismo para sumar los votos necesarios y poder imponer a su gusto las autoridades en la Cámara de Senadores y Diputados.

No dicen que ellos se agruparon con Salta Somos Todos, el partido de Alfredo Olmedo, rival en las últimas elecciones, en su afán de sumar legisladores y presionar con el número de integrantes de un bloque para conseguir la vicepresidencia primera de la cámara baja.

Está claro que los diputados de Cambiemos se mostraron inexpertos y hasta sorprendidos en un mundo donde nadie regala nada, donde se lucha por el poder, por el manejo de la agenda. ¿O no es eso parte de la política?

Así es y ha sido siempre. Enojarse porque no fueron condescendientes con sus deseos, por el hecho de tener solamente los números es hasta inocente: bienvenidos a la política. ¿Dónde quedó el diálogo, el consenso, la negociación?

O no se acuerdan lo que le pasó al PO, la fuerza más votada en las legislativas del 2013, donde reunió a 9 de 21 concejales, y no obtuvo ni la presidencia ni las vicepresidencias del Concejo Deliberante de la Capital. ¿No le correspondía  la presidencia del cuerpo? ¿No resultó Villada, integrante de este espacio político, presidente, a pesar de no haber sido el más votado?

Entonces enojarse porque la política funciona así, es desconocer que nadie regala nada. Cambiemos en Salta fue incapaz de negociar, dialogar, consensuar o acordar como debía los cargos en las cámaras.

En el senado se durmieron, presentaron tarde su bloque, reuniendo a las apuradas 4 integrantes. Quedaron afuera.

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En la cámara baja

En diputados “sumaron” a algunos de otras fuerzas como al de Rosario de la Frontera, Kuldeep Singh, que se cruzó del Frente Unidad y Renovación a Cambiemos de rompe y raje. Y “arreglaron” con el olmedismo para que integre también ese bloque, donde llegaron a contar hasta 16. Pero quien se mostró hábil fue Olmedo, quien negoció la integración a este espacio de sus 2 representantes a cambio de la presidencia del bloque, donde quedó Julio Moreno.

Sin embargo, y pese a ser la segunda minoría en Diputados, no consiguieron ninguno de los cargos de autoridades, quedando todos en manos del oficialismo. Ni sus aliados a nivel nacional, la UCR, le aportó votos. Cambiemos se quedó solo.

Y le salió tan mal la jugada, que daban por hecho que con sus números lograban la vicepresidencia primera, donde proponían a Bettina Romero. Por eso no les importó resignar la presidencia del bloque a un hombre que con Cambiemos no tiene nada que ver. Olmedo se anotó un poroto. Ahora no saben cómo salir de ese entramado que ellos mismos armaron.

El bloque de Cambiemos demostró falta de diálogo, falta de experiencia, soberbia, recurrieron a la compra de voluntades, trataron de sumar a quien sea como sea. Recurrieron a las mismas viejas prácticas políticas que dicen estar en desacuerdo. Nada diferente, más de lo mismo.

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