Viví la experiencia, conocé el Norte de Chile

Cultura 09 de enero de 2018
Desde hace ya algunos años, los argentinos y en particular los salteños, eligen entre sus destinos de viaje a la ciudad de Iquique; sin embargo, a casi 400 kms al sur, destella la Perla del Norte: Antofagasta. Acompañenos a recorrer y descubrir estos dos imponentes lugares.
Mejillones

Pese a que cada porción de suelo ofrezca al local y al visitante su encanto natural, pocos son los países que toman la decisión de pronunciarse como destinos turísticos e invertir en pos de lograrlo.

Nuestros vecinos trasandinos lo entendieron y celebramos que tanto los lineamientos políticos, como la inversión y el trabajo mancomunado de diversos sectores, se pusieron al hombro una misión clara: posicionarse como destino turístico sustentable

Dentro de las acciones que desarrolla en Servicio Nacional de Turismo (Sernatur) se encuentra la promoción de sus destinos reflejando las particularidades que tiene para ofrecer: paisajes contrastantes, cielos limpios, imponentes montañas, aguas prósperas, además de la calidez de su gente. De esta manera, el Sernatur, junto a Amaszonas, nos invitaron a emprender un viaje que nos llevó a conocer un nuevo horizonte, cruzando la Cordillera. 

Primer destino a explorar: De norte a norte, un rápido paso por Iquique

Nuestro Noroeste argentino dialoga desde el contraste con el Norte chileno. Cruzar la cordillera desde el cielo es una travesía surreal para los ojos de cualquier espectador que se deje seducir por sus picos nevados, sus pinceladas amarronadas, sus fluidos relieves y su desembocadura inesperada en la costa. 

Iquique continúa siendo un destino de compras elegido por los argentinos ya que la reconocida Zofri ofrece precios tentadores e imbatibles. Sin embargo, sería injustamente sucinto rescatar sólo el aspecto comercial de esta ciudad que tiene hermosas costas, una oferta gastronómica ecléctica y cautivante, como así también condiciones idóneas para practicar deportes extremos como Sandboarding, Surf y Paramente.

Los hospedajes también se adaptan a cualquier bolsillo, aunque nuestra recomendación es hospedarse en el Hotel Gavina Sens, con una privilegiada vista al mar y gastronomía de primer nivel, por USD 170 la habitación doble.   

Rumbo a la Perla del Norte 

Antofagasta es un destino ideal para aquellos dispuestos a disfrutar de sus circuitos patrimoniales, de museos que delatan su historia, de páramos en medio del desierto o del simple descanso en sus costas. 

Un buen comienzo para fascinarse es detenerse en La Portada, un monumento natural imponente que se encuentra apenas a 15 km del centro de la ciudad y que impacta por sus acantilados de 43 metros y su arco formado por rocas marinas sedimentadas. Los visitantes conseguirán postales para el recuerdo en su mirador, coronado por el paisaje. 

Rumbo al centro se puede apreciar un borde costero concurrido, con espacios verdes, canchas para practicar deportes, ciclovías, restoranes y sus playas artificiales que invitan al visitante como a las familias del lugar, a apostarse con sus carpas y sombrillas para disfrutar de la calidez y tranquilidad de sus aguas y los paradisíacos atardeceres. Para quienes buscan disfrutar de las ofertas nocturnas, tienen para elegir entre los numerosos pubs que ofrecen karaoke, tragos de autor, cervezas artesanales y zonas bailables. 

La gastronomía regional es marca registrada en la fusión de las costumbres. Esto permite encontrar cartas donde predominan los platos con deliciosos mariscos o frutos de mar, como así también combinaciones con la comida peruana o asiática. Recomendaciones típicas de la región son el ceviche y el famoso pisco.

 Los imperdibles de Antofagasta: De las entrañas de la tierra, a la inmensidad cósmica

Antofagasta tiene un pasado fascinante, marcado por la minería y la extracción de salitre. Sin embargo, nuestros hermanos chilenos descubrieron que no sólo se deben a esos aspectos: “Siempre le dimos la espalda al mar, para mirar la montaña. Ahora miramos el mar, miramos el cielo, miramos la montaña: descubrimos que tenemos todo para ofrecer”, expresó el Director del Sernatur Carlos Yáñez.

Adentrándonos propiamente en la historia de la segunda región chilena, encontraremos en el centro de la ciudad un barrio histórico que evidencia su pasado vinculado al salitre y la vida portuaria, como así también los edificios patrimoniales antofagastinos. Es común encontrar murales de todo tipo decorando los edificios, sin embargo, destaca uno de los más representativos de la ciudad, que está ubicado en la Casa Gibbs y en la que se pueden ver destacados personajes históricos de la comuna.

En su centro se encuentra Plaza Colón, la principal de Antofagasta. Arbolada, bien cuidada, amplia y coronada por cuatro fuentes de agua, es uno de los imperdibles de la segunda región. Todos sus caminos confluyen a su centro, donde se encuentra la Torre Reloj, una miniatura del reconocido Big Ben, que fue donación precisamente de la colonia británica. En una de sus esquinas, se encuentra otra de las donaciones recibidas por los chilenos: el Kiosco de Retreta, preciosa Glorieta. Otro de los regalos que ostenta el espacio es la Estatua a España y América, donada por la colonia española. El monumento muestra dos figuras femeninas, un cóndor que sostiene el escudo de Chile y un león que sostiene un escudo español.

Nuestra segunda parada nos lleva a Las Ruinas de Huanchaca, restos de una antiquísima construcción que se dedicaba a la fundición de plata que traían de sus yacimientos cercanos. La misma fue desmantelada a causa de un desastre natural sufrido en las minas que proveían el metal a fundir. Estas ruinas funcionan actualmente como un parque cultural, que incluye los restos de la planta de fundición, como así también un museo donde se pueden encontrar restos fósiles de todo tipo y material informativo sobre la historia del lugar.

  • Exportadores mundiales de salitre

En la historia de Chile la extracción de salitre ocupa largos y fundamentales capítulos. Los yacimientos salitreros del Norte de Chile fueron quienes proveían de éste a todo el mundo. Sin embargo, su destino lo llevó a ser menos buscado, dejando ruinas y postales que viajan en el tiempo en diferentes regiones del norte chileno.

En Antofagasta, una de las comunas más vinculadas a la actividad, y donde se encuentra el Museo del Salitre, es María Elena. Corona su ingreso una planta olvidada en el tiempo, en lo árido del desierto. Su pueblo, de amplias calles, confluyen en la plaza principal, rodeada por su teatro en remodelación, museo e iglesia. El museo es una verdadera pieza de arte, que hace justicia a su pasado histórico.

  • Conociendo los confines del universo: Observatorio Paranal

Entre las experiencias más interesantes, se encuentra la visita al Observatorio Paranal, ubicado sobre la cima del cerro homónimo, en el desierto de Atacama, apenas a 130 km al sur de Antofagasta.

Llegar al Observatorio de la ESO (Europear Southern Observatory) es viajar en el tiempo a una era cósmica avanzada, nueva para los humanos. Siendo uno de los lugares privilegiados por sus condiciones naturales, Chile alberga actualmente el 50% de la capacidad telescópica mundial, aspirando a concentrar el 75% hacia el 2030. Científicos de todo el mundo se encuentran en esta meca cósmica.

Colosales: el Observatorio Paranal detenta cuatro telescopios que recuerdan los orígenes de la astronomía en idioma mapuche: Antú (Sol), Kueyén (Luna), Melipal (Cruz del Sur) y Yepún (Venus). Cada uno de ellos puede actuar de manera individual o de manera conjunta.

Sus puertas están abiertas al público de manera gratuita, aunque es necesario anticiparse y completar formularios en la página de la ESO solicitando cupo.

En la visita guiada, se conoce el funcionamiento de estas obras faraónicas y se recorren las oficinas donde se procesan los datos obtenidos. Una recomendación es detenerse en la Residencia que alberga a los científicos de todo el mundo que se disputan horas de trabajo en el Observatorio.

  • Astroturismo: pioneros en explorar los cielos

 Imagínese un cielo que permanece despejado 350 días al año, en un lugar sin contaminación lumínica: el resultado es un mapa galáctico desconocido con sólo levantar la mirada.

Con un buen guía, los visitantes pueden conocer constelaciones, galaxias, nebulosas y la famosa Vía Láctea según la época del año. Los fotógrafos interesados en indagar en la astrofotografía podrán disfrutar de un banquete de luces en el cielo. 

  • La sencillez de la belleza: Taltal

A 230 km de distancia del centro antofagastino, se encuentra una comuna que conquista con su pasado y presente a los visitantes. En sus épocas doradas, fue el tercer puerto salitrero más importante de Chile y justamente el salitre le dio prosperidad. Según los relatos de los locales, durante su auge, era lugar concentración de importantes eventos, bailes, obras de teatro y ópera.

Luego de aquellos años gloriosos, y con la caída de la venta de salitre, Taltal sorteó un injusto e inmerecido destino, quedando al margen de la atención de quienes visitaban la región. Hoy, se suma a otros destinos de la región, que ofrecen excelente gastronomía, su legado histórico y patrimonial y una de las playas más hermosas de Chile: Cifuncho.

Es un pueblo tranquilo, pero cuidado hasta en el último detalle. Familiar, limpio y acogedor: Taltal merece volver a tener la concurrencia de personas que quieran maravillarse con sus aires cargados de recuerdos de una época dorada.

  • Mejillones, perla de los imperdibles de Antofagasta 

Siendo otro de los destinos con mayor fama, Mejillones hace justicia al quedirán. Apenas ubicada a 65 km al noroeste de Antofagasta, es una comuna reconocida por la belleza de su bahía. Aún conserva uno de los complejos portuarios más significativos de Chile. Quien la visite, no debe dejar de hacer un paseo en bote. La abundante fauna marina invita a encontrarse con lobos marinos, ballenas y pingüinos, según la época del año. La calma de sus aguas, sirven de espejo, convirtiéndola en uno de los destinos favoritos por pescadores. La gastronomía está a la altura del impacto visual que producen sus botes apostados en la costa. Así, se degustan los mejores frutos de mar, en el plato.  

Estos destinos son sólo una porción de la magnificencia que Chile tiene para ofrecernos de costa a costa. La invitación es aventurarse a ser viajeros y conocer su basto e inagotable legado histórico, cultural y gastronómico. 

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