Estafas telefónicas: La mentira del cambio de billetes por parte del banco

Policiales 11 de diciembre
A pesar de que los casos de intentos de estafa telefónica disminuyeron con abuelos más informados, los casos se repiten. Hay casi una denuncia por día. Conocé en detalle cómo es la maniobra y la historia de un "auto gris".
lvp.cuentodeltio-890x395
Estafa a abuelos

La estafa consiste en timar a los ancianos haciéndoles creer que se trata de un familiar, por lo general hija o nieta, quien llama desde el banco. Los estafadores se comunican supuestamente desde un banco. “Mamita, mamá, abuela”, entre otros apelativos, son los utilizados por una mujer, quien, simula una voz ronca, difícil de reconocer.

Para terminar de convencer a sus víctimas, la estafadora suele indicar que se encuentra enferma, con síntomas de resfrío o gripe, o bien, cuenta que recién comió un helado y eso le afectó la garganta, por lo que su voz no es la de siempre. 

Aunque la mayoría de los estafadores suelen operar sobre un conocimiento previo de datos claves de los familiares de sus víctimas, existe un grupo que se prepara mejor. Dicha tarea exige acceso a otro tipo de tecnología y técnicas, como la de clonar números de teléfonos.

Sin embargo, la mejor arma de estos fraudes se basa en la fluidez y seguridad que demuestran al momento de hablar por teléfono, oportunidad en la que siempre buscan tener el control de la conversación para así poder manipular y dirigir a sus víctimas en busca de sus objetivos: dinero y joyas.

La estafadora sabe que el tiempo es oro, por lo que busca de inmediato mantener el control de la conversación telefónica. Por lo general explican que hubo un anuncio, a través de una notificación que el banco remitió a la casa de la víctima, lo cual es falso.

Sin dejar pensar a su víctima al respecto, la estafadora saltea rápidamente los detalles de esa supuesta notificación y alude que, gracias a su gestión, el banco estaría dispuesto a hacer una “excepción” y aceptar los trámites de cambio de billetes de manera especial.

La maniobra en detalle

“¿No te enteraste? Los billetes de 100 pesos, con la imagen de Roca y Evita, van a desaparecer, por lo que hay que cambiarlo para que la plata que tenés no pierda valor… abuelita”, es la frase que suelen decir los estafadores, quienes de inmediato empiezan a impartir órdenes.

“Junta todos los billetes de Roca y Evita. Y también los dólares. Guarda todo en una bolsa que, en unos minutos, un contador del banco, amigo, va a pasar a retirar el dinero. Luego, yo te llevo el dinero con los nuevos billetes”, sigue la maniobra.

Cabe observar que las estafas son cometidas en días y horario en que cualquier banco se encuentra cerrado, como ser los sábados a la tarde. Hacerlo en esta franja horario y durante los fines de semanas, tiene la intención de que la gestión, del cambio de billete, es excepcional y que se realiza por que la víctima es una buena cliente de esa entidad bancaria.

Esta afirmación, como todo el resto,  es totalmente falsa, pues durante los fines de semana no hay empleados en los bancos. Y mucho menos, las entidades disponen que un contador se movilice a las casas de los clientes en busca de dinero.


Un auto gris
 
La participación de un automóvil, color gris, aparentemente, VW Gol, medio viejo, como lo describieron la mayoría de los damnificados, es uno de los datos más saliente en la ejecución de este tipo de maniobras fraudulentas.

El vehículo señalado es en el que se moviliza un supuesto contador, enviado falsamente desde un banco local. Aunque la mayoría de las veces, los denunciantes hablan de un hombre, en algunos casos surge que es una mujer, también contadora, la que aparece en las casas de los ancianos.

Pese al esfuerzo de los ancianos, ninguno de los damnificados pudo, hasta el momento, identificar la chapa patente del vehículo. Ello, según se pudo saber, se debe a que el rodado, conducido siempre por un cómplice, se estaciona a unos 50 metros de la casa de la víctima de turno.

Además, los timadores se encargan de ocultar la chapa patente, colocándola bien debajo del paragolpes, ya sea delantero o trasero. A lo que se debe sumar la rapidez con la que se dan a la fuga una vez que el falso contador asciende al vehículo.

Te puede interesar