Caprichos de Salta: Chimpa

Cultura 08 de febrero de 2018
Salta está llena de caprichos, todos ellos recorren cada uno de los rincones de nuestra ciudad para algunos de manera inadvertida y para otros no. No te pierdas una nueva entrega de la ficción de Javier Camps en InformateSalta.
CHIMPA

En una tarde cafayateña que se devoró el tiempo, hace algunos años, Don Ricardo me dijo: “Hay que saber olvidar… créame, Chango. No es cuestión de negarse a recordar, ni de callar de prepo poniendo cara de sapo que hincha el guargüero y no dice ni j. Olvido es una palabra que el hombre inventó para nombrar a una necesidad, la  de sacarse de encima lo que le duele; lo que es necesario que le deje de importar.  La palabra olvido significa algo así como rasparse con algo… limarse. Pero no… no funciona así, el olvido es natural. Es como ir al baño o sonarse los mocos. Hay un momento para hacerlo. No alcanza la voluntad  de hacerlo o la desesperación por la cura. El olvido tiene que ser inexorable e implacable… no debe tener retorno. A ver… ¿vio la uva? Bueno, si usted se mete una uva en la boca y muerde una semilla siente un sabor amargo… entonces la escupe. Lo importante de la uva es la semilla. La semilla es la vida. Una uva sin semilla es el fin de la planta, de las uvas del año próximo y es el fin del vino. Si le saca las semillas a eso que le deja amarga la boca, le quita el dolor.

Pero, sepa, el precio es muy alto. Se acaba la vida. El olvido es necesario porque lo más importante de la vida es amargo… ¡Así se defiende esa guacha de nosotros, que somos los bichos expertos en estropearlo todo! Olvidar es desterrar la afectación pero, paradójicamente, no debe olvidar, mi amigo, que otros eventos le harán daño más adelante… una y otra vez.  El olvido es la resurrección para todos aquellos que no son dioses. Es el verdadero bautismo. Es como perdonar pero sin hipocresía… Porque… nadie perdona… eso es un verso. El agua es importante en estos casos… no hay que tomarla ni sumergirse en ella… hay que cruzarla para lavarse las patas de todo mal y borrar el camino de vuelta. El agua se lleva todo… chango… Olvidar es como sonarse los mocos… como ir al baño… ¡Es cagase en todo!… pero para eso hay un momento. Usted sabe… truenan las tripas y listo… se fue todo… no hay retorno. Hay que saber olvidar… chango. No es cuestión de no querer recordar. Cruce el río, renazca. Hay que hacerlo muchas veces en la vida. Tres son las más importantes y obligatorias pero hay otras, son más… la solución al dolor está en Chimpa. Chimpa significa Al otro lado del río…”.

Don Ricardo apuró el último trago de whisky, se paró y se fue. Antes de salir por la puerta grande, giró y me dejó un mensaje para llevar “Chango, dentro de unos años, todo esto que te dije contáselo al Andrés. Me gustaría hacerlo yo mismo… pero no voy a poder.  Él va a saber entender”

Don Ricardo se fue y se olvidó de volver. Cruzó el río. Algunos lo ven caminar por los viñedos en esas noches plateadas por la luna llena, lo han visto cabalgar entre las dunas y comer uvas sin escupir las semillas… pero no es él, es un recuerdo. Parece que todavía no ha llegado a Chimpa el momento justo y prefecto para olvidarlo y dejar que cruce el río, solito  y en patas... sin huellas detrás. Yo intuyo que Chimpa son las dos orillas y el truco está en identificar cual es la que cura y cual la que duele. Para mí,  eso se resuelve sabiendo dónde uno está parado.

 

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