Caprichos de Salta: El Ladrón

Cultura 19 de abril de 2018
Salta está llena de caprichos, todos ellos recorren cada uno de los rincones de nuestra ciudad para algunos de manera inadvertida y para otros no. No te pierdas una nueva entrega de la ficción de Javier Camps en InformateSalta.
ladron

Nada es de nadie. Juntar, esconder, robar… son todas boludeces. El que junta demasiado se ahoga entre baratijas y deseos de catálogo; esos sujetos son rateros, acumuladores de basura. El mundo es un basurero, amigo, apesta. Juntan cosas que no sirven más que para enfermar y enfermarse ¡Mirá que boludos son! ahora juntan “datos” ¡Datos de millones de pelotudos que publican “pavadas inducidas”, por ellos mismos, en redes sociales! Redes sociales que son conventillos de insatisfechos con pretensiones de mejorar sus putas vidas pero casi sin voluntad. Tecleadores espasmódicos de pobrezas emocionales y sinsabores.  Pero hay ladrones que sí saben que es valioso y se llevan lo único que tiene sentido: Los sueños. No hablo de sueños como quien habla de anhelos… hablo de los sueños que brotan del descanso, del reposo nocturno. Esa película que el alma echa a rodar para mirarse a sí misma… ese sueño es el remedio que cura la locura y el dolor que se pega al corazón. Los sueños muestran lo que somos, un fragmento del todo, una aparte necesaria para entender… entender, aunque sea, algo… uno mismo… ese algo es uno mismo.

El ciego Jorge se pone demasiado metafísico para mi gusto. No entiendo que me quiere decir, pero intuyo que es para parar la oreja sin desperdicio. Lo miro, no digo nada, dejo que el relato corra…

-Conocí a un tipo que nació en Betania y, después de algunos años colmados de confusiones y desencuentros, se vino a Salta. Tenía un pequeño capital y puso un hostal de esos que les gusta a los porteños. Una de esas guaridas hippies con boludeces del cotillón andino. Pochoclo de quínoa en todos los rincones, chulos colgados y baños que apestan a llamas y guanacos; aguayos usados como mantel, como cubrecamas y como cortinas…  Lámparas de cardón, apachetas, muchas hojas de coca y diccionarios de  “castellano-quechua/quechua-castellano”. En fin… Organizaba salidas a Cachi y les decía que las estrellas fugaces eran ovnis  mientras bailaban pin-pin a la luz de la luna llena. Viste como son los porteños… tienen tantas ganas de vivir que cualquier pelotudez los hace felices. Lo único verde que conocen es la camiseta de Chicago, ven un metro cuadrado de pasto o una mariposa y se vuelven locos. Bien, no te la voy a hacer demasiado larga… el chango tenía algunas facultades un poco espesas para lo que estábamos acostumbrados a ver. El tipo se metía en los sueños de la gente que dormía en el lugar. Aparecía en los sueños  de los pasajeros y se los robaba. La gente que pasó por ahí no volvió a soñar nada más… ni en colores ni en blanco y negro. Dicen que el que no sueña todas las noches, no muere enseguida…antes de viajar ¡sueña todo junto de golpe! Los sueños son la verdadera información que hay en la caja de hueso. Los sueños son el  proceso por el cual se separa lo que sirve y de lo que no. Lo que se guarda y lo que se tira. No soñar es muy traumático…lleva a una forma de mierda de morir, como vomitar durante días y quedar seco al pie del inodoro.

-Y dígame… ¿De qué le servía, al ñato ese, afanarse los sueños? ¿Qué utilidad les daba?

¡En los sueños se ve el banco de memoria de todo! ¡Todo! Es la inteligencia primigenia, la que nunca usamos. Una fuerza maravillosa que cura y hace renacer la alegría de vivir cada día. Bueno… sigamos: Todo iba más o menos bien para él, hasta que se hospedó, en cierta ocasión, una mujer que venía del Mato Grosso. Bien bruja era la señora. Una mañana, el ladrón de sueños fue encontrado sentado en un rincón con los ojos desorbitados, llorando… no volvió a articular palabra alguna… terminó en el loquero. Parece que la bruja lo hizo re cagar en una noche más que agitada.

- Nunca dijo su nombre ¿Cómo se llama… o llamaba?

-No. No se lo puede nombrar. Nunca más se lo nombró. Como en la época de los incas se convirtió en un muerto vivo, un asolado… un cadáver social. No es nadie. Se quedó a la orillita de todo…

-Permítame dudar. Me suena a macanazo…

-Jajaja… A las personas de todas las clases sociales les encantan estas boludeces… van a Escocia a buscar templarios, a Perpignan a buscar cátaros y al Cuzco a buscar incas… son hermosos. Después suben fotos de esas experiencias seudo sagradas al Facebook. Esos son los datos que se afanan, los datos de millones de estúpidos de diseño. Giles, “la importancia” es una acción por la cual un individuo se somete a otros. Importan conveniencias de otros, inconvenientes para sí. Repito, giles. La apertura de importaciones destruye al mercado interno. Nunca lo olvides, Siryab… el mercado interno es lo que hay que cuidar… siempre.

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