Vive con sus 5 hermanos en un vagón y fue a buscar novia a la TV para poder pedir trabajo

Medios 17 de mayo de 2018
Jorge vive en un vagón con sus hermanos y fue a "buscar novia" a la TV para pedir trabajo.
a Juventus

El corte de pelo de un jugador de fútbol italiano, una voz sorprendentemente aguda y el relato de una crianza feroz. "Vivimos en un vagón en Necochea. Nos criamos ahí con mis 5 hermanos. Eramos 6, uno murió. Nos tocó esa vida", dice a cámara Jorge Sosa, de 26, y conquista a la audiencia.

Llegó a Buenos Aires para conseguir trabajo y sacar a su familia del vagón abandonado en Fernández, un pueblito de 3 mil habitantes, a 80 kilómetros de ese balneario de la costa. Lo necesita urgente, "está viniendo el invierno", cuenta, y por eso fue directo al calor de las masas. La televisión abierta. Donde se movió sobre vías aceitadas.

Como no tiene novia y con su familia veía el programa, se anotó para participar el martes de "Ojos que no ven" (el trece). La excusa era conquistar a la chica vendada que iría descartando candidatos gracias a todos los sentidos, menos la visión. Ahí pidió trabajo a cámara. Sabía que iba a estar en el show que hace picos de rating a la tarde.

Nacer, criarse y vivir en ese vagón no es el único golpe que le dio la vida. Hace dos años su papá falleció de cáncer tras casi 10 años de lucha. Y él, como dice, ahora quedó "fan de su mamá", Rosa, a quien "así la reconocen" pide que en esta nota la llamen por su apodo: Tita. "Es un aparato como yo", agrega, siempre con el tono de un dibujito animado.

Apenas Andrea Politti le pidió que se presente, Jorge se sinceró. La conductora fue la primera enamorada. "Vine acá para conseguir trabajo. De lo que sea", dijo con una sonrisa aniñada. Pero la tristeza estaba por aparecer. En el mismo bloque.

Jorge empezó a trabajar a los 8 años. Mantenía limpio el patio de una señora que tenía 70 perros, muchos rescatados. 

A los 14, empezó a limpiar en una panadería hasta que se convirtió en asistente. "El oficio lo tengo. Podría trabajar de eso sin problema. En Buenos Aires o en el centro de Necochea. Pero me gustaría seguir avanzando. Hasta, quizás, trabajar en la televisión", detalló.

Pese a que tuvo que dejar la escuela por el trabajo, pudo terminar el secundario en la escuela Nº14 Hipólito Yrigoyen."Se me puso en la cabeza que lo tenía que terminar. Egresé con mi hermana, éramos los más grandes. Mi papá nos vio. Re lindo. Un orgullo para ellos", siguió.


"La vengo pasando complicada. Pero igual estoy feliz. Uno tiene que pasar cosas así para saber sobrellevar la vida."

En rigor, lo que él busca es algo distinto a sacar a su familia del vagón. Un avance en su vida, para él y para sus hermanos. "Es que es horrible, pero uno se acostumbra a vivir mal. Como el que se acostumbra a vivir bien. El que se acostumbra a bañarse con agua caliente, como el que se acostumbra a bañarse con agua caliente por el sol. Queda raro contarlo", detalla.

Al momento de nombrarlos, como a Rodrigo, que ese martes cumplía 17 años, Jorge comenzó a llorar. "Disculpen, me llora un ojo", dijo. Y fue literal. Con eso también llamó la atención en las redes sociales. A Jorge le brotaban las lágrimas desde el ojo derecho. Que se le puso completamente rojo. El izquierdo se mantuvo blanco y seco.

"Es fuerte contar la historia de uno. Uno porque la va viviendo, pero...", dijo, con congoja, pero manteniendo la sonrisa. "Es fuerte y real."

"Te admiro. te admiro por tu fuerza", lo apoyó Politti. "El respondió con un "gracias por darme este espacio" y volvió a la simpatía. Casi manejando el aire como un experto en televisión. "También vengo por ella, ahora que la vi dije ’wow’. A veces decís, ’no me va a querer nadie porque sos pobre’ y a veces no es lo material. Sino lo que uno brinda", cerró.

Jorge llegó hasta la final del programa. La chica, vendada, era una modelo de bikini fitness, tatuada de pies a cabeza, que le soltó la mano y se quedó con la del chef emprendedor, a quien también terminó rechazando.

En el primer bloque, antes del ojo lloroso y la tristeza apareciendo como un PNT entre su sonrisa, el psicólogo Gabriel Cartañá lo anticipó todo: "No se si te vas a ir con la chica. Pero te aseguro, Jorge, que ya conquistaste a toda la audiencia".

"La gente me empezó a buscar en Facebook y en mi Instagram @jorgesosa. Me escribieron desde Uruguay, Paraguay, de todos lados. Se identificaron con mi historia. Los mensajes son de aliento". Aún no hubo una propuesta formal de trabajo. Jorge habló en el camino de vuelta a Necochea. Y, dice, "ya va a llegar".

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