En Salta se implementa un programa de rehabilitación para violentos

Justicia 04 de junio de 2018
Se trata de la primera experiencia en el país que replica un modelo llevado a cabo en España. Actualmente trabajan con once personas en 19 sesiones individuales y grupales.
taller

“La violencia de género debe ser enfrentada desde los distintos ámbitos institucionales adoptando todas las medidas tendientes a erradicarla”, dijo el procurador de Salta, Pablo López Viñals luego de firmar un convenio con España para realizar en la provincia un programa de tratamiento para violentos. Actualmente trabajan con un grupo de once personas.

Las actividades están a cargo de dos psicólogas, una trabajadora social y está bajo la supervisión de la Secretaria Letrada de la Procuración General, Milagros Ward, se trata del primer tratamiento para violentos en todo el país. El programa se inició con un grupo de 11 participantes e intervinieron  Laura Figueroa y Cristina Lozano Pérez,  las psicólogas que periódicamente llevan  adelante reuniones con los agresores.

Del primer grupo, sólo se registró una baja por inasistencia, hecho que obligó a las licenciadas a reportar al juez de juicio que condenó al participante, quien ahora deberá enfrentar otras reglas de conductas que el magistrado le imponga.

Psicologa

Lozano Pérez, explicó que: “Ya estamos trabajando con un segundo grupo y los resultados son muy satisfactorios. Aunque todavía resta tiempo para poder determinar un diagnóstico final, hasta el momento se han cumplido con los objetivos principales establecidos en esta etapa”.

“Estamos muy satisfechas con los resultados”

Al referirse al avance de este programa, la licenciada, María Cristina Lozano Pérez, señaló que durante los distintos encuentros con los participantes, se han logrado “revertir posturas subjetivas que los mismos tenían, y que ahora entienden como acciones violentas”.

“Los resultados satisfactorios no se miden sólo por la permanencia de los participantes, sino por el reaprendizaje de conductas de los participantes, quienes a través del trabajo de los distintos contenidos de las entrevistas, tanto individuales como grupales, han cambiado su concepción de determinadas posturas, por lo general ligada a la violencia”.

Lozano Pérez, en tanto, explicó que los participantes tienen una entrevista inicial de admisión, en la cual se analizan los perfiles y se determina su ingreso al programa, el que está habilitado para los condenados primarios y voluntarios, que no tengan una enfermedad mental, no se encuentren bajo tratamiento psiquiátrico u otros programas de recuperación, ya sea de alcoholismo o sustancias prohibidas.

“El primer grupo se inició con 11 participantes. Actualmente, estamos ya con un segundo grupo, también de 11. El programa incluye 19 sesiones, tanto individuales como grupales, en las que se trabajan con contenidos que ayudan a los participantes a re aprender las conductas de convivencias”, explicó.

ciudad judicial

Lozano Pérez entiende que “la violencia de género es una conducta aprendida, ya sea por repetición u otros factores, por lo que el programa se basa en el despliegue de contenidos que apuntan a cambiar las posiciones subjetivas de los participantes, claro relacionadas a la violencia de género. Es un programa psico- educativo”.

Una gran experiencia

Al margen de los aspectos técnicos y formales del programa, Lozano Pérez señaló la tarea desarrollada como una gran experiencia, pues “los participantes no llegaban tarde, sino que eran puntuales. Algunos espontáneamente se abrieron y contaron al grupo sus historias”.

“Hemos podido ser testigos de cómo sus conductas cambiaron, por ejemplo, un participante se retractó de no pasarle la cuota alimentaria a su ex pareja, pues creía que esa era una manera de tomarse venganza, pero al comprender que se trataba de una conducta violenta, y que traía perjuicio a sus hijos, fue por propia voluntad y arregló el pago correspondiente”.

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