El lado oculto de los Mundiales: México 1970, pero sigo siendo el rey

Mundial Rusia 2018 12 de junio de 2018
Brasil y Pelé, tricampeones. Récord para O Rei. El partido del siglo fue en semifinales. Un Kaiser indestructible y el árbitro, único representante de la Argentina, ausente por última vez en un Mundial.
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El scratch du oro. Brasil, la escuadra de oro, levanta por tercera vez la Copa del Mundo y se la adjudica para siempre, al menos hasta que fue sustraída de la Confederación Brasileña en 1983 y no volvió a aparecer. Pelé la obtiene por tercer vez en cuatro Mundiales y es récord, con un aplastante 4-1 ante una Italia que también buscaba el Tri. Unica Selección hasta allí que ganó todos sus partidos, hasta que en 2002 igualó su marca el propio Scratch. Jairzinho, una de sus estrellas en el ’70, anotó en los seis encuentros, en un equipo que jugaba con cinco números 10. Invencible.

O Rey, sinónimo de belleza. En México ’70 se consagró y anotó cuatro goles, uno en la final ante Italia, para totalizar 11 en cuatro mundiales, con cuatro copas. Hizo 95 goles en 111 cotejos con la Verde Amarelha. Y en su carrera, mayoritariamente en el Santos, convirtió 1281 en 1356 partidos. Rey de reyes.

Costó un Perú. Argentina faltó a la cita, afuera en Eliminatorias por primera vez en su historial.Perdió los dos partidos de visitante, en La Paz donde la pelota no dobló, y debía ganarle a Perú dirigido por el brasileño Didí en la Bombonera. El empate 2-2 clasificó a los Incaicos, que volvían después de su intervención en el primer Mundial de la historia, y llegaron hasta Cuartos, donde cayeron ante el futuro campeón Brasil en un partidazo, 4-2. Ultima vez en la que la Selección argentina no participó de una Copa del Mundo.

El partido del siglo. Italia y Alemania protagonizaron un electrizante 4-3 en semifinales. Lo ganaban los Azurros hasta que en el minuto 44 igualó 1 a 1 Schellinger, el jugador soldado. Y en el suplementario se convirtieron un récord de cinco goles, para el triunfo italiano. Gianni Rivera, la figura Azurra, había quedado parado en el palo en el gol de Gerd Muller del 3-3 de un corner y sus compañeros se lo reprocharon. “¿La culpa es mía? Ahora voy y hago un gol”, dicen que respondió. Y al minuto decretó el 4-3.

Jugaban Italia y Alemania en semifinales, y fueron al alargue. Franz Beckenbauer se dislocó el hombro y faltaba todavía por jugar media hora. Pero se negó a dejar la cancha, tan obstinado como al propa Mannschaft, la Selección germana. Jugó con el brazo en cabestrillo, una imagen épica que el mismo Kaiser vio repetida en 1986, en la final contra Argentina, cuando José Luis Brown jugó con una lesión en el hombro.

Le sacaron la roja. Se instrumenta el uso de las tarjetas, la amarilla y la roja. El primer amonestado resultó el soviético Anatoli Byshovets en el partido inaugural con México. Pero no hubo expulsadosporque fue el Mundial del Fair Play (como ya lo había sido el de 1950). El argentino Ángel Coerezza dirigió dos partidos en ese Mundial, a los locales contra Bélgica y el Alemania 3-Inglaterra 2, revancha del ’66. Y fue asistente número dos en la final. Volvió a arbitrar en 1978, único caso hasta ahora, que será igualado por Néstor Pitana.

Paloma. En ese partido inaugural se produjo la primera sustitución de jugadores. Fifa autorizó dos cambios (antes, sólo se podía con el arquero si estaba lesionado) y a los 46 minutos entró Puzach por Serebryanikov en la URSS. Los soviéticos usaban la sigla CCCP en el pecho y un relator mexicano tradujo: Cu curru cucu, paloma, por la célebre canción originaria de su país.

Mascota y pico. Después del éxito del leoncito Willy en 1966, México también tendría su mascota: Juanito, un niño con sombrero estilo charro. Pero había una más, que fue dejada de lado. Era una águila tipo dibujo animado, que salía de un huevo en forma de pelota de fútbol. No voló alto.

Clásico centroamericano. México enfrentó al debutante El Salvador y lo despachó 4-0. Los salvadoreños la sacaron barata, ya que en 1982 sufrieron la peor goleada del historial. Y de la Copa de 1970 se fueron sin anotar goles, y con nueve en contra en tres partidos.

Brazalete de capitán. Boby Moore, legendario capitán de la Inglaterra campeona, se vio vuelto en un escándalo a cinco días del Mundial cuando en Colombia, donde jugaban amistosos previos, lo acusaron de robar un costoso brazalete de la joyería del hotel (se romoreó que era para una prostituta). Estuvo un par de días detenidos y varios aficionados se ofrecieron para ir presos en su lugar.

El Lobo Mario Zagallo, el único que levantó las dos Copas. Como jugador ganó las de 1958 y ’62, y se adjudicó la Jules Rimet en 1970 como entrenador del Schatch. Y en 1994 formó parte del cuerpo técnico de Carlos Parreira que se llevó la Copa Fifa. En el ’70 reemplazó a Joao Saldanha, quien dijo que Pelé tenía miopía y una lesión crónica en la cadera.

A color y en blanco y negro. Telesistemas Mexicano, antecesora de Televisa, transmitió por primera vez los partidos en colores. Todavía en forma incipiente, pero 700 millones de personas vieron el partido inaugural en todo el mundo. Y Adidas lanzó a la cancha el primer balón blanco y negro. Lo llamó Telstar, por un satélite que había caído cerca de la fábrica como chatarra espacial.

En México-Unión Soviética, partido inaugural de la Copa, se produjeron los primeros cambios autorizados por la Fifa y también se vio la primera tarjeta amarilla.

Jugadores para ir a la guerra. Karl-Heinz Schnellinger era defensor del seleccionado Teutón y soldado del Ejército. Pidió permiso para ir corriendo a las prácticas y todos los días recorría ocho kilómetros a la par del ómnibus que transportaba al plantel. Su compañero de equipo, Uwe Seeler, un tanque, fue ídolo de la Selección alemana desde el Mundial 1958 hasta el del 1970. Es decir que debutó después del título alemán de 1954 y se retiró antes de la corona de 1974, sin ser campeón. 

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