Acordó una división de bienes con su ex marido pero luego se arrepintió

Justicia 13 de julio de 2018
La mujer después de homologar el arreglo cambió de opinión e inició una demanda legal, la Corte de Justicia falló en su contra por considerar que no justificó el pedido y actuó de mala fe.
Division

Una salteña se arrepintió de la división de bienes que había acordado judicialmente con su ex marido, pero la Corte de Justicia de Salta falló en su contra. La ex pareja había acordado que un sector de un inmueble se destinaría a vivienda para la mujer y el otro, como clínica veterinaria para el hombre, publicaron desde El Tribuno.

Ese convenio había sido homologado, pero luego la mujer apeló y obtuvo una resolución a su favor. No obstante, ahora el máximo tribunal le dio la razón al ex marido.

Los magistrados revocaron una sentencia de la Sala Primera de la Cámara de Apelaciones Civil y Comercial porque en su determinación prescindió del carácter de cosa juzgada del convenio firmado cuando realizaron la separación de bienes.

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Los jueces del Alto Tribunal sostuvieron que la mujer se puso en contradicción con sus propios actos sin justificación legal aparente e intentando dejar sin efecto, en los hechos, y en esa segunda instancia, un convenio que había firmado y se había homologado judicialmente. Sobre el tema, el Código Civil establece el principio de que los contratos deben interpretarse "de buena fe" y de acuerdo con lo que verosímilmente las partes entendieron o pudieron entender obrando con "cuidado y previsión".

Por ello, el Alto Tribunal dijo que la sentencia de la Cámara no tuvo en cuenta las constancias de la causa, la finalidad perseguida por las partes cuando celebraron el convenio de disolución de la sociedad conyugal y el marco normativo aplicable al caso. Y que, además, el tribunal omitió considerar que el convenio cuya ejecución se solicitó, fue homologado, y esa sentencia tiene eficacia de cosa juzgada. Destacaron también los jueces de Corte que desconocer los efectos jurídicos a lo convenido, significaría consagrar un evidente ejercicio abusivo del derecho de una de las partes y soslayar el acuerdo homologado, es decir, asegurar el funcionamiento de la clínica veterinaria y con ello su derecho a trabajar.

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