Historias de peregrinos, promesas que llegan a los pies de nuestros patronos

Sociedad 13 de septiembre de 2018
Un hombre que perdió a su hermano un día como hoy, un padre que pidió por su hija que sufría en el colegio. Detrás de cada caminante se esconden relatos emocionantes. Ariel Pineda y Humberto Bautista, son sólo dos de los miles de peregrinos que llegaron a nuestra Catedral.
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La profunda devoción del caminante lo impulsa a cruzar kilómetros y kilómetros, parajes y paisajes, bajo los caprichos de las inclemencias climáticas, con el único propósito de llegar a los pies del Señor y la Virgen del Milagro. Las caravanas de peregrinaciones que llegan a nuestra catedral son muestra de la profunda y auténtica fe de nuestras tierras.

En estos momentos, el centro de nuestra ciudad es un punto neurálgico de fieles y cánticos, de claveles y pañuelos. Dentro de los miles de peregrinos que llegan con su plegaria al altar mayor, pudimos tener aproximación al testimonio de algunos de ellos, que se sumaron a la cobertura exclusiva que InformateSalta realiza en inmediaciones de la Catedral Basílica. 

Bailar como acto de fe 

Entre los diversos testimonios a los que accedió InformateSalta, se encuentra la historia de Ariel Pineda, un profesor de danza folclórica, que llegó al templo acompañado por un grupo de jóvenes y niños bailarines oriundos de localidades como Chicoana y La Merced.

“Para nosotros esto es una patriada para saludar, para rogar y pedir, para agradecer a nuestros santos patronos. Somos de diferentes grupos de folclore a los que se sumaron padres y niños”, expresa Ariel. Así como relata, es el tercer año en el que emprenden esta travesía de fe: “Somos principiantes en todo esto, pero tenemos una meta particular muy en claro: venimos a celebrar el Día del Bailarín de Folclore Argentino.” La fecha fue justamente fijada para cada 13 de septiembre en conmemoración del bailarín Santiago Ayala, más conocido como el Chúcaro, recuerda el profesor. 

“Más allá del cansancio, lo importante es la voluntad, las ganas. De esa forma no hay dolor, ni cansancio, ni impedimento. Nuestros pasos son en memoria de aquellos bailarines que ya no están presentes en cuerpo y alma, pero nos empujan para que sigamos cantando y bailando”, explica Ariel Pineda, recordando que perdió a su hermano, también bailarín, un día como hoy.

La promesa de Humberto 

Entre la multitud, destacaba un hombre que permanecía solo, en uno de los márgenes de la Plaza 9 de Julio. Se trata de Humberto Bautista, quien amablemente contó su historia ante los micrófonos de InformateSalta

Humberto vive en El Galpón y desde allí partió hace dos días. Éste es su segundo año de participación en nuestras fiestas patronales. Mientras que en el 2017 tuvo el agrado de compartir el camino con sus amigos, este año debió hacerlo solo ya que ellos se encontraban imposibilitados de emprender el peregrinaje.

¿Qué motiva a un hombre a recorrer 200 km en soledad? Sólo la fe. Así como Humberto pudo relatar, lo moviliza una promesa que tiene hecha ante el Señor y la Virgen del Milagro. “Tuvimos tiempos duros. Llorábamos todo el tiempo por mi hija. Ella no quería volver a la escuela porque sufría bullying. Tanto llorábamos… Entonces me encomendé al Señor, le hice una promesa y gracias a eso mi hija volvió a ir a la escuela. Lo toma de otra manera, con otra responsabilidad”, explica Humberto.

Cumpliendo su palabra con fe admirable, el hombre de El Galpón se conmueve al recordar a sus compañeros que no pudieron acompañarlo. “Ellos me llenaron el alma, pero decidí venir solo. Gracias a Dios, Él me dio la fuerza para caminar y aguantar… Después de tantos kilómetros ya estoy a 50 metros del altar”, finalizó entre lágrimas.

Mientras los cantos litúrgicos invaden el aire y los rezos se elevan al cielo, los peregrinos continúan llegando a nuestra Catedral Basílica para iniciar el Triduo que se extenderá hasta el día de la procesión.

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