La Calesita de San Martín y Pellegrini, una pyme familiar que se nutre de la alegría de los chicos

Sociedad 21 de octubre de 2018
La empresa fundada por José Causarano es manejada hoy por sus cinco hijos, que resignan tiempo de sus profesiones y negocios para brindar una atención personalizada.
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La céntrica esquina de San Martín y Pellegrini suele actuar como un imán para los más chicos, mientras que los adultos que van acompañados de niños siempre tratan de esquivarla. El motivo: allí funciona desde hace nueve años La Calesita, una pyme familiar que comenzó justamente con una calesita, y que no paró de crecer desde entonces, informó InSalta.

La empresa nació en 1983 de la mano de José Causarano; un hombre dedicado al mundo de la gráfica (era dueño de una imprenta) a quien un amigo convenció de que tener una calesita y otros juegos infantiles era un buen negocio.

Con un socio compraron la calesita a una empresa santafesina y la instalaron en la esquina de Peatonal Alberdi y Urquiza, en pleno centro. La sociedad duró poco, pero no pasó lo mismo con el emprendimiento, que desde un principio fue un éxito. Tanto que al poco tiempo Causarano compró nuevos juegos, que fueron armando un pequeño parque.

La demanda de la gente llevó luego a instalar en la esquina la “Papucha”, donde además vendían papas fritas y panchos; lo que completó la oferta del lugar. Los buenos resultados animaron a José a abrir un segundo parque en Jujuy, también en una esquina céntrica sobre avenida Belgrano.

Pero al poco tiempo llegaron los problemas. El dueño del terreno fue tentado por una gran cadena de electrodomésticos, y hubo que buscar una nueva ubicación. La Calesita tuvo que mudarse primero a la esquina de enfrente, donde antes funcionaba una confitería; y luego a la esquina de Urquiza e Ituzaingó, frente al mercado.

Por aquella época Causarano y su esposa Marta Alicia decidieron también cerrar el parque de Jujuy, ante la imposibilidad de controlar que el servicio que se brindaba fuera de calidad. En 2009 también se cayó el alquiler de Urquiza e Ituzaingó, y surgió la posibilidad de llevar el parque a la esquina de San Martín y Pellegrini.

La oportunidad de iniciar una nueva etapa sirvió además para sumar al negocio a la segunda generación. “Recuerdo que nos sentamos los cinco hermanos, y estuvimos de acuerdo en que había que ayudar a nuestros padres, que hasta ese momento estaban solos con el negocio”, contó José Causarano (h), el mayor de los hermanos.

Esa decisión significó para todos tener que resignar tiempo de sus profesiones: José es médico, Gustavo es arquitecto, Patricia escribana; y Jorge y Alejandro comerciantes. Pero casa uno de ellos deja de trabajar en lo suyo un día a la semana para ir a atender La Calesita en el turno tarde.

Por la mañana, son Patricia y Alejandro los encargados de administrar y poner en marcha el negocio. Y los fines de semana tienen un esquema de turnos rotativos por el cual siempre están dos de ellos al frente del local. Aunque alejados de la operatoria cotidiana, el fundador José y su esposa Marta Alicia siguen colaborando con La Calesita.

Desde la incorporación de los hijos, hubo notables cambios en la empresa. “A los juegos que trajimos le fuimos sumando otros para aumentar y mejorar la oferta. Con mis hermanos decidimos reinvertir y compramos el Samba y el Barco Pirata, pensando en los adolescentes; y el Dumbo y el Huevito, para los más chicos”, detalló José.

“Dentro del salón también pudimos instalar un amplia variedad de juegos que se llaman Redemptions, que son los que dan tickets que se pueden cambiar por premios; y Kidies, que son los juegos que reproducen un movimiento, para los más chiquitos. En el primer piso instalamos también un pelotero y más opciones de entretenimiento”, agregó.

La última incorporación fueron dos máquinas para atrapar muñecos, que son las que atraen con más frecuencia a adolescentes y adultos. Y aunque reducido, mantienen en funcionamiento la confitería y el kiosco del local, que ayudan a los padres a pasar el tiempo mientras los chicos juegan.

“Otra inversión importante fue la que hicimos hace cinco años para instalar el sistema de tarjetas, que permite la recarga y también administrar el saldo disponible. Además, la tarjeta te permite fidelizar a los clientes, que siempre vuelven”, puntualizó.

El mayor de los hermanos Causarano opinó que los secretos del éxito del negocio son dos: “El primero es la ubicación. Tenés que estar en un lugar a la vista de todos, porque eso hace que los clientes te busquen y te elijan. Y el segundo secreto es que siempre está uno de nosotros, que nos esforzamos para que el cliente se vaya conforme”, opinó.

“La gente se viene a divertir a La Calesita, y nosotros nos encargamos de que nada empañe esa diversión. Lo hacemos sentir bien”, precisó. A la hora de definir a su público, José (h) no dudó en afirmar que aunque los que pagan son los padres, sus clientes “son los chicos, desde bebés hasta adolescentes. Aunque a veces juegan también los adultos”.

Contó que, aunque la demanda baja cuando hace frío, el mejor mes de ventas del año es julio “por las vacaciones de invierno”; y después todos los meses de buen clima. “Otro factor clave para estimular las ventas son las promociones. Por ejemplo, si cargás 100 pesos, te regalamos 50. Y eso hace que venga más gente y se quede”, agregó.

El médico y empresario reconoció por otra parte que en los últimos años se ha multiplicado la oferta de juegos en la ciudad, sobre todo en el centro, pero “ningún competidor tiene la variedad de juegos que tiene La Calesita; ninguno se parece a un parque de diversiones”.

Consultado acerca de los planes para el futuro, Causarano explicó que “la devaluación le puso un freno a cualquier posibilidad de inversión. Todos estos equipos son importados, y los precios se escaparon demasiado. Además, nosotros no pudimos aumentar los precios en la misma medida en la que aumentaron los costos, lo que hace todo más difícil”.

De todas maneras, no descartó la posibilidad de, en el futuro, avanzar con la instalación de nuevos parques de diversiones como La Calesita. “Siempre estamos atentos a las oportunidades. Si tu negocio funciona y crece, siempre te dan ganas de crecer; y nosotros queremos hacerlo. Puede ser en Jujuy, en Orán o en Tartagal... el tiempo dirá”, concluyó.

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