Se complica la situación del único detenido por el crimen de los 2 abuelos

Justicia 20/08/2015
En dos careos realizados entre Carlos Pérez Anze, único imputado por el crimen de los ancianos Juan Romero y Vicenta Sarapura, y dos testigos, se reforzó la hipótesis del asalto planificado.

Pérez Anze, detenido al sábado siguiente del hallazgo de los cuerpos de Romero y Sarapura, el 22 de junio en la casa que ocupaban en la calle Maipú al 900, optó en un principio por no declarar, sin embargo, a medida que la investigación penal de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas avanzaba, cambió su postura y pidió declarar.

En el trámite judicial, el acusado negó cualquier relación con el doble crimen de los ancianos, a quienes dijo desconocer e incluso también desmintió que alguna vez haya visitado para pedirle alguna dádiva.

Respecto a los días previos al crimen, Pérez Anze, un joven de 27 años, apodado como “Chucky”, contó que de lunes a viernes trabaja en un quiosco, propiedad de su madre y que lo hace desde las 8 de la mañana hasta las 21, mientras los fines de semanas cuida coches en la zona del estadio DELMI.

El imputado dijo que el sábado anterior al asesinato de los ancianos estuvo en su casa, donde ingirieron bebidas alcohólicas con un amigo, vecino de la cuadra, mientras el domingo, Día del Padre, fue a trabajar al DELMI, pero como no había muchos autos, regresó y se quedó con su novia.

El lunes, al regreso de su trabajo, también reconoció haber estado hasta cerca de la una de la madrugada del martes, pues habían llegado unos amigos con quienes se quedó en una ingesta alcohólica, sin salir de la casa.

Testigos

Posteriormente, dos testigos, cuyas identidades se mantienen en reserva, dijeron haber visto a Pérez Anze hasta avanzadas horas de la madrugada del martes. Uno de ellos, incluso afirmó haberlo visto pasadas las 3.30 de la madrugada del martes junto a otro amigo de la cuadra y a otros dos sujetos, quienes eran desconocidos en el barrio.

Otro testigo, dijo haber escuchado de boca de Pérez Anze que junto a sus amigos, entre ellos los dos desconocidos, estaban por “cirquearse”, lunfardo que en la jerga delictiva se utiliza para referirse a un robo.

En vista de ello, el fiscal penal, Pablo Rivero, quien conduce la investigación, dispuso someter al acusado, defendido por el abogado, Guillermo Lizárraga, a sendos careos con los testigos, quienes en dicho acto procesal se mantuvieron firmes en sus dichos y ratificaron haber visto a Pérez Anze pasadas las 3.30 de la madrugada del martes, junto a dos desconocidos.

Uno de los testigos ratificó haber visto al imputado cuando caminaba fuera de su casa y por calles aledañas a la vivienda de los ancianos asesinados, mientras el otro también se mantuvo en sus dichos respecto a que Pérez Anze habló de que estaba por cometer un ilícito.

Los careos comprometen la situación del acusado, quien permanece detenido por el doble crimen. Por otra parte, trascendió que la Fiscalía trabaja en otras pruebas que podrían establecer con mayor firmeza el grado de implicación del acusado.

Fuente: Nuevo Diario de Salta

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