Multitudinarias marchas en la mayoría de los estados de Brasil contra Dilma Rousseff

Internacionales 16/08/2015
Las manifestaciones tienen lugar en un centenar de ciudades y reclaman que la mandataria presente su renuncia tras las denuncias de corrupción La oposición dijo que es "un despertar de los brasileños"

Las consignas contra la triple crisis económica, política e institucional que sacude al país coparon las calles, donde los presentes avanzaron vestidos de verde y amarillo en honor a la bandera nacional. Esta es la tercera gran protesta contra el gobierno en seis meses.

Los manifestantes agitaban banderas de Brasil y también cantaron el himno nacional y levantaron pancartas que decían "No a la corrupción", a raíz del colosal escándalo de sobornos que ha costado más de 3.000 millones de dólares a la petrolera estatal Petrobras.

"Vamos a marchar hasta el fin. Hasta que la presidente salga del gobierno. Tiene que irse definitivamente y dejar este país en paz y libre de esa mafia del Partido de los Trabajadores", dijo a la AFP Patricia Soares, una funcionaria pública de 43 años que marchaba en la capital brasileña.

La marcha en Río de Janeiro"¡Fuera Dilma!, "¡Fuera Dilma!", coreaba la multitud en Brasilia a una sola voz, mientras desplegaba una enorme bandera de Brasil de decenas de metros. Allí, los organizadores calculan que asistieron unas 45.000 personas.

En Río de Janeiro, sede de los Juegos Olímpicos de 2016 y donde se disputa este domingo el evento test olímpico de ciclismo de pista, decenas de miles colmaron la avenida Atlántica frente a la célebre playa de Copacabana en un perfecto día de sol, mientras otros en bikini y pequeños shorts de baño preferían tomar sol y se bañaban en el Atlántico.

"Estoy aquí por la situación complicada de Brasil, económica, y por la corrupción y mala gestión del PT", dijo el médico carioca Camilo Lins, de 60 años.

Los manifestantes piden la renuncia o el "impeachment" (destitución tras juicio político en el Congreso) de la presidente de la séptima economía mundial, de 64 años, que comenzó su segundo mandato hace apenas siete meses.

La popularidad de la mandataria ha caído a cifras de un dígito tras cuatro años de frágil o nulo crecimiento económico y el colosal escándalo de corrupción en Petrobras que ha salpicado a su PT, en el poder hace más de 12 años, así como a otros partidos de la coalición de gobierno.

Decenas de políticos -incluidos los presidentes de la Cámara de Diputados y del Senado- y algunos de los principales empresarios de Brasil son investigados en este escándalo que ya ha llevado a la cárcel a varios ex jerarcas de Petrobras, a José Dirceu, quien fuera mano derecha del presidente Luiz Inacio Lula da Silva (2003-2010), y al tesorero del PT, Joao Vaccari Neto.

Por primera vez, las protestas tuvieron el respaldo explícito del PSDB, cuyo líder, el senador Aécio Neves, que perdió en octubre el ballottage contra Rousseff por un margen de apenas 3%, participó este domingo en las protestas en Belo Horizonte, la capital del estado de Minas Gerais (sureste), vestido con una camiseta polo amarilla.

Los manifestantes, convocados sobre todo a través de las redes sociales, esperan superar la cifra de las protestas contra el gobierno de abril (600.000 personas) y marzo (entre un millón y tres millones, según diferentes cálculos).

"No voy a caer"

Los manifestantes lamentan la debacle de la economía que según todo pronóstico cerrará el año en recesión y ha puesto en riesgo el sello de buen pagador del país -su grado de inversión bajó al último escalón de las agencias de calificación-.

Con Rousseff debilitada -tiene el menor apoyo a un jefe de Estado desde el fin de la dictadura militar hace 30 años-, algunos legisladores han agitado el fantasma del "impeachment", que requiere la aprobación de dos tercios de la Cámara de Diputados y un proceso especial en el Senado.

Este año, la Cámara de Diputados recibió cerca de 20 pedidos para apartar a la mandataria del cargo, algunos de los cuales aún están bajo análisis. En caso de juicio político, quien asumiría el gobierno es el vicepresidente Michel Temer, del PMDB, el mayor aliado del PT en la coalición.

Rousseff, una ex guerrillera que luchó contra la dictadura, promete que revertirá la crisis, descarta renunciar y asegura una y otra vez: "No voy a caer". "Así es Brasil. La votan, luego quieren que salga. Es como un casamiento, cuando uno se enamora luego debe aguantar. Debe finalizar su mandato y luego puede irse", dijo a la AFP José Levino, un vendedor de camisetas en Copacabana a quien faltan la mitad de sus dientes: "Lo único que yo sé es que si trabajo, como, y si no trabajo, no como".

Fuente: Infobae.com

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