Economía27/03/2014

Por la crisis, Cuba abre casi toda su economía a la inversión extranjera

El Parlamento aprobará pasado mañana una ley que prevé fuertes exenciones fiscales para las empresas de otros países; el régimen excluye los sectores de salud y educación

LA HABANA.- La crisis económica y las expectativas de cambio de la sociedad cubana llevaron al régimen de Raúl Castro a romper viejos moldes y volver a abrir la puerta al capital extranjero, como sucedió a mediados de los años 90.

El Parlamento aprobará pasado mañana, según anunció ayer la prensa local, una nueva ley que abre la economía cubana a la inversión extranjera, con fuertes exenciones fiscales para las empresas que desembarquen en la isla. Sólo se salvarán de esta nueva "actualización del socialismo" los antiguos pilares de la revolución: la salud y la educación.

"La inversión foránea podría ser autorizada en todos los sectores excepto en los servicios de salud y educación a la población y todas las instituciones militares, salvo en sus sistemas empresariales", declararon al diario Juventud Rebelde dos altos funcionarios cubanos.

"La nueva ley busca ofrecer incentivos a la inversión extranjera y asegurar que la atracción del capital foráneo contribuya eficazmente al desarrollo económico del país", señaló el diario.

La ley de inversión extranjera, que ya fue esbozada en los "Lineamientos de política económica" aprobados por el Partido Comunista en el congreso de abril de 2011, prevé reducir a la mitad el impuesto a las ganancias, hasta una tasa de 15%, y ofrecer a los inversores una exención tributaria sobre beneficios de ocho años, un privilegio que podrá ser extendido por el Consejo de Ministros. Una vez expirado el período de gracia, las empresas mixtas (extranjeras asociadas con compañías cubanas) pagarán la cuota reducida de 15% sobre los beneficios netos. Sin embargo, la norma no se aplicará para las empresas que se dediquen a la explotación de recursos naturales (como el petróleo o el níquel), cuyo tipo impositivo podría elevarse hasta el 22,5%.

Para el ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca, el proyecto busca establecer asociaciones que generen el encadenamiento productivo y orientarse al fomento de la exportación y la sustitución de importaciones.

"También favorecerá el cambio tecnológico y la modernización de la infraestructura técnica, sobre la base de un marco legal que atraiga al comercio exterior sin abandonar el programa socialista cubano", declaró Malmierca a la agencia cubana Prensa Latina.

Según Juventud Rebelde, la ley proveerá a los inversores extranjeros de "plena protección y seguridad jurídica". "Sus inversiones, por ejemplo, no podrán ser expropiadas, salvo por motivos de utilidad pública o interés social." En esos casos, recordó el diario, la expropiación se haría "en concordancia con la Constitución y los tratados internacionales (?) y con la debida indemnización, establecida por mutuo acuerdo". En los años 60, Fidel Castro nacionalizó todas las inversiones extranjeras al establecer el socialismo como modelo político-económico en la isla.

La medida, que se aprobará pasado mañana en una sesión extraordinaria del Parlamento, se une a otra batería de reformas económicas aprobadas por Raúl Castro desde que llegó formalmente al poder, en 2008. Entre otras medidas, Raúl liberó la compraventa de viviendas y automóviles y aprobó una reforma migratoria que eliminó las restricciones de los viajes al exterior.

El gobierno de Castro había anunciado hacía tiempo una nueva legislación para intentar atraer capitales extranjeros en el marco de sus reformas de mercado para tratar de estimular la alicaída economía cubana.

Para el castrismo, sin embargo, las reformas no implican una renuncia al modelo socialista ni un retorno al pasado. La isla está sumida desde los años 90 en una crisis económica y depende en gran parte del suministro de petróleo en condiciones favorables desde Venezuela.

La nueva ley de inversión extranjera modificará la vigente desde 1995. Aunque Cuba comenzó a abrirse a las inversiones desde mediados de los años 80, fue en los 90 cuando impulsó la llegada de capitales foráneos a raíz de la crisis económica generada por el colapso de la Unión Soviética.

La ley de 1995 fijó un impuesto del 30% sobre los beneficios, aunque en ese momento el régimen se reservó el derecho de eximir del pago total o parcial a las empresas que reinvirtieran sus ganancias en la isla.

Cuba desarrolla ya proyectos como la recién creada zona especial de desarrollo del puerto de Mariel, considerada la más importante obra que se ejecuta en la isla. El parque industrial, ubicado unos 45 kilómetros al oeste de La Habana, ofrece ya varias excepciones fiscales a los inversores extranjeros.

Fuente: La Nación