En el Día de los Canillitas, conocé la emocionante historia de Abel

Sociedad 07 de noviembre de 2019
Sin dudas es uno de los oficios más perdurables en la historia, aunque hoy se encuentra en peligro de extensión por los avances de la tecnología y la era digital. Con casi 50 años de trayectoria, el ex concejal Abel Moya nos cuesta su historia. Una infancia dura, una vida de aprendizajes, sacrificio y superación.
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Abel Moya

Cada 7 de noviembre desde 1947 se conmemora el Día del Canillita en Argentina, en homenaje a todos los vendedores de diarios y revistas en la calle. InformateSalta dialogó con Abel Moya, quien ejerce el oficio desde que era un niño.

“Por la situación económica que atravesábamos toda la familia, mi mamá decidió que empecemos a trabajar para poder llevar un recurso para nuestro hogar. Yo era muy chico, tenía entre 6 y 7 años, salía con dos hermanos más. Vivíamos en el barrio San José y empezábamos a recorrer la zona y llegábamos hasta donde en ese momento era el Chango”, contó a InformateSalta. 

Con el grito de “diario, diario” y recién aprendiendo a leer, Abel y sus hermanos salían todas las mañanas desde muy temprano a vender los periódicos. “Volvíamos al mediodía, a veces con diario, a veces sin diario. Volvíamos a almorzar y a la tarde íbamos a la escuela. Regresábamos a hacer las tareas, jugar un poco y al otro día volver con el trabajo desde muy temprano”.

canillitas

De los siete hermanos, sólo los tres mayores se dedicaban al oficio. “Nunca dejé de trabajar, incluso cuando fui concejal, seguí siendo canillita, entiendo que la política tiene esas cosa que un día podés tener un cargo y después no estás más. Y yo siempre tuve un buen número de clientes que hace que yo pueda vivir de este oficio”.

Mientras nos cuenta su historia, Abel reparte diarios como todos los días desde hace casi 50 años. Con la voz quebrada y haciendo una pausa para reponerse, recordó uno de los días más duros de su infancia. “Un día de invierno estábamos vendiendo con mi hermano Mario, con las zapatillas rotas y el frío nos entró tanto que nos paramos en una esquina tratando de calentarnos, había sol pero la helada era tan fuerte que los dedos de los pies se nos congelaros y nos dolían. Ése día, en ese momento, nos hicimos la promesa de que teníamos que salir adelante como sea, tratar de progresar en la vida, tratar de estudiar. Eso le inculcamos a mis hermanos más chicos y hoy tres de ellos son profesionales, dos abogados y una es médica”.

Abel terminó el colegio y comenzó a estudiar Abogacía, aunque abandonó la carrera a los tres años cuando formó su familia. A lo largo de los años, el oficio sufrió algunos deterioros y hoy se encuentra en peligro de extinción. 

“La tecnología avanza a pasos agigantados y lamentablemente esto hace que el canillita se vea muy perjudicado. Las ventas fueron cayendo, más allá de la situación económica que estamos atravesando. Hoy en día los canillitas tienen una venta mínima, algunos venden entre 10 y 15 diarios por día y eso no les alcanza ni para comer, tienen que hacer un doble trabajo, de albañil, electricista, trabajos domésticos. Es un oficio que va a la extinción, pero por otro lado el oficio se está diversificando y extendiendo a otros rubros, el año pasado se aprobó una resolución que permite que los vendedores de diarios y revistas pueden repartir correspondencias y en los kioscos de diarios y revistas se pueden vender productos como golosinas”, expresó a InformateSalta. 

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