Una tragedia y una extraña foto avivan las leyendas en torno al mítico río Bermejo que atraviesa el norte provincial

Medios 24 de noviembre de 2019
La imagen, tomada por un fotógrafo que participó del intento de rescate, avivó las historias que circulan por las riveras de un río que cada año se cobra varias vidas.
bermejo

Mil conjeturas surgieron en estas dos semanas luego de que el Río Bermejo que marca el inicio del departamento de San Martín en el norte de Salta, se cobrara las vidas, de dos niños de los pueblos originarios, de 11 años, pertenecientes a la comunidad toba que reside en cercanías al cauce.

Hasta el momento los buzos solo lograron rescatar el cuerpo de uno de ellos que desapareció junto a su amigo Tomás de 11 años el 9 de noviembre pasado. Las esperanzas se diluyen entre los vecinos, pero nacen las fábulas y leyendas que va pariendo el río en torno a este triste caso.

Los policías y bomberos trabajaron desde entonces, en jornadas de calor agobiante que rondan los 45 grados junto a los aborígenes de la comunidad toba y los wichís como también personal de bomberos voluntarios de las localidades cercanas.

Son los hombres que más conocen al Bermejo por haber participado tantas veces de la búsqueda de quienes confiados en un río que aparenta una mansedumbre que no tiene, se engulle a quienes sólo quieren mitigar aunque sea un poquito el calor impiadoso de esas tardes en las que casi resulta difícil respirar.

El Bermejo luce en el verano toda su inmensidad y su belleza enmarcado con esos altísimos peñascos que rodean uno de sus laterales; quienes lo recorren saben de su atractivo y de su magia y no es raro ver extranjeros acompañado de los lugareños recorriéndolo en los kayaks bajo el sol ardiente del norte.

Pero no hay año que no se cobre las vidas de quienes confiados en saber cómo se comporta se aventuran dentro de sus aguas, en ocasiones para no salir más.

Enzo Cardozo es un exbombero voluntario de la localidad de Pichanal y el domingo de la semana anterior se encontró con una fotografía que un policía que estaba abocado a las tareas de rastrillajes tomó en el río, muy cerca del lugar donde Tomás había desaparecido junto a un amiguito de su misma edad.

"Este policía no quiere que se diga su nombre pero lo que sucedió fue que diez días después de la desaparición de los chicos él estaba al lado del río sobre los gaviones con su perrito. El animal que siempre lo acompaña se metió en las aguas del Bermejo al ladito de un sauce que creció en la orilla y él se puso a tomarle fotos. Cuando en su casa revisó el celular vio esa imágen que lo sorprendió y me pasó las fotos" relató el exbombero y conocedor del Bermejo.

En la foto a la que Cardozo hace referencia se vé al perro, al árbol y en medio del escaso follaje la imágen como si fuera un niño, con una contextura muy similar a la de Tomás el chiquito que hace dos semanas permanece desaparecido.

Pero lo extraño es que no hay posibilidades que el niño siga con vida y por eso la sorpresa del policía y de quienes accedieron a ver esa imágen.

"Cuando se perdieron los niños, con mi hermano y con otras personas que sabemos cómo trabajar estos temas y lo conocemos al río, fuimos los primeros en llegar; hoy ya no queda prácticamente nadie buscándolo porque los bomberos, la policía y los buzos ya se retiraron después que apareció el primer cuerpito", dijo y agregó: "Pero la gente que cuando cae la tarde se queda sobre el puente carretero nos asegura que ven a un niño salir del agua y sentarse sobre los gaviones; que sea Tomás es algo imposible pero esas apariciones forman parte del misterio que envuelve al Bermejo".

A unos cinco kilómetros de distancia del lugar donde los niños se ahogaron "los papás encontraron el cuerpo del primer changuito frente al lugar que llamamos la bomba de Trujillo.

El pozo donde el chico se ahogó se conoce como "Pozo del Ahogado" porque allí hace muchos años se ahogaron varios pescadores que iban en una lancha. Cuando los buzos ingresaron a la profundidad para buscar sus cuerpos se encontraron con cosas que no tenían ninguna lógica en un río como el Bermejo.

Pasó mucho tiempo hasta que estos buzos pudieron hablar porque quedaron muy impresionados; hace algunos años en ese mismo pozo se ahogó Rosa Sardina y como dice la gente lugareña y los aborígenes, siempre ven a una persona de gran estatura que se sienta en los gaviones a contemplar el Bermejo y ellos a esa sombra la llaman el "Dueño del Río".

Tan arraigada está la creencia "que el papá del chiquito cuyo cuerpo apareció el viernes en la noche, con toda humildad le habló al dueño del río y le pidió que se lo devuelva porque quería darle cristiana sepultura, llevarlo con él para enterrarlo cerca de su familia. El cuerpito apareció el sábado a las 10 de la mañana. Pero del otro chico no sabemos nada" refirió el baqueano a quien lo desvela encontrar los restos del infortunado niño para entregárselo a su familia, lo que con el paso del tiempo se hace más difícil.

Piraguas, lanchas y gomones se usaron para recorrer el Bermejo de costa a costa y hasta el momento no pudieron localizar el cuerpo del niño toba que permanece desaparecido mientras las conjeturas se suman día tras día.

“Con apoyo de la gendarmería vamos a recorrer en helicóptero hasta prácticamente donde el Bermejo se junta con el Paraná porque ya lo hemos buscado muchas horas y no podemos localizarlo. No sabemos si su alma quiere que le recemos una misa o qué sucede con este muchachito porque en mi caso, vuelvo de trabajar del campo y sueño que los muchachos vienen a pedirme que lo sigamos buscando. Pero lo que más sorprendió es esa foto es que lo que se vé coincide mucho con el porte del changuito que se perdió en el Pozo el Ahogado”, recordó el baqueano.

También por estos días de pesar e incertidumbre, surge ente los lugareños el viejo mito de los abipones, habitantes de la ribera norte del río bermejo. “En el nolmet (toldería) del cacique Aluá. Nichaj (jabalí) y Aialay se encaminaron hacia la montaña, para juntar leña. Estaban en la tarea cuando, de pronto, el sol dejó de alumbrar, tapado por negros nubarrones. Los muchachos se ocultaron en una cueva. El río desbordó y comenzó a arrastrarlo todo. La fuerza del agua era tal que la gran mole de piedra donde estaban los hermanos se desprendió y comenzó a flotar por el torrente embravecido...”

Y nunca más se supo de ellos. Dicen que algunos espíritus errantes los convirtieron en animales.

Lo cierto es que si no aparece Tomás, esta trágica historia generará una nueva leyenda entre la gente del lugar.
 

Fuente: El Tribuno 

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