La crisis agudizó la pobreza: saltó al 40,8% y afecta a 16 millones de personas

Nacional 05 de diciembre de 2019
Se presentó el informe anual del Observatorio de la Deuda Social. La indigencia creció al 8,9%. Casi el 60% de los chicos menores de 17 años viven en hogares pobres.
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Por la agudización de la crisis, la pobreza superó los pronósticos más adversos. Ya es del 40,8% de la población urbana: son 16 millones de pobres. Si se incluye a la población rural, hay  18 millones de pobres. De esos totales el 8,9% o 3.6 millones son indigentes urbanos o más de 4 millones si se incluye al sector rural, publicó Clarín.

Los datos son del Observatorio de la Deuda Social, de la UCA (Universidad Católica Argentina) del tercer trimestre de este año y son los más altos de toda la serie que arranca en 2010. Corresponde a la "pobreza de ingresos" que surge de comparar los ingresos de los hogares con los valores de la canasta de indigencia y de pobreza.


Con relación a las mediciones del INDEC después de 2016, las cifras de la UCA son muy similares. Se estima que en este cuarto trimestre, la pobreza habría seguido en aumento.


Con relación a diciembre de 2015, cuando se ubicó en el 30%, la pobreza aumentó 10,8 puntos: son 4.500.000 de nuevos pobres urbanos. Con relación al tercer trimestre de 2017, momento en que la pobreza alcanzó el menor valor durante la gestión actual, “representa un incremento de alrededor de 7 puntos y de 12 puntos con respecto al mismo período de 2017”, dice el Estudio que reconoce que “hay una persistente pobreza estructural que golpea a 10 millones de personas”.

Por grupos de edad, con el 59,5%, sobresale la pobreza entre los menores de 17 años, reflejando “una persistente infantilización de la pobreza en la Argentina urbana”. Son más de 7 millones de chicos y adolescentes que viven en hogares con carencias básicas. Es un aumento de 13,4 puntos con relación al 46,1% de la medición de 2015. Por su parte, “más de 1,5 millones de niños/as y adolescentes viven en hogares indigentes”. Por regiones, el conurbano sobresale con una pobreza del 51,1%.

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El Informe dice que en 2019, más de 3 de cada 10 hogares percibe algún tipo de programa social, y que se incrementó respecto de 2018, pero igualmente crecieron la indigencia y la pobreza. "Si bien se considera necesaria la ampliación de las políticas de transferencia de ingresos y asistencia alimentaria directa, las mismas no resuelven los problemas estructurales".  

En base a todos estos números, el Informe señala que, entre la clase trabajadores marginal y los hogares del conurbano bonaerense, la indigencia se incrementó de manera significativa a partir de 2013-14. También aumentó entre los obreros y empleados al saltar del 4,5 al 8,5%.


A su vez, “la pobreza afecta con más intensidad a los segmentos sociales de trabajadores marginales ( 66,4%) y el de obreros y empleados formales (51,8%) así como a los hogares del conurbano bonaerense (51,1%)”. Y agrega que “después de 2017, se destaca un aumento importante en la tasa de pobreza de los segmentos de clase media no profesional: de 4,9 a 14,2%”.


“Las reiteradas devaluaciones, el aumento de la inflación, el estancamiento, el aumento del desempleo y las medidas de ajustes acordadas con el FMI explican el deterioro”, dice el Informe de la UCA. Y agrega: “el deterioro del poder de compra tuvo lugar en particular en aquellos hogares pertenecientes a los estratos más bajos. A eso se sumó un mayor deterioro laboral por pérdida o deterioro de los empleos, así como la imposibilidad de compensar ese deterioro con trabajos alternativos. Esto explica tanto el aumento de la tasa de indigencia como el aumento en la brecha de pobreza. Todo ello tuvo efectos negativos en términos de desigualdad económica”.

El Informe reconoce que durante el período 2010-2019, “los indicadores sociales muestran la persistencia de altos niveles de pobreza y desigualdades estructurales, de carácter tanto económico-ocupacional como socio-regional. Las relativas mejoras materiales y la ampliación de las políticas de protección social durante el último período no han sido suficientes para revertir los niveles de pobreza estructural”. Y concluye que "las brechas en el bienestar económico de los hogares no han disminuido, se presentan como estructurales y asociadas a la falta de empleo productivo de calidad y de políticas de inversión y desarrollo más agresivas en materia de vivienda, hábitat, salud y educación".

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