Ambulante no vendía nada, llegó su hija y sucedió algo increíble

Medios 12 de marzo de 2020
Agrinaldo dos Santos tiene 51 años, es brasileño y protagonizó, sin quererlo, una historia llena de emoción.
AGRINALDO

Agrinaldo dos Santos tiene 51 años, es brasileño y protagonizó, sin quererlo, una historia llena de emoción.

Agrinaldo trabajó los últimos cuatro años y medio en una empresa de colectivos, pero fue despedido en enero. Con el dinero de la indemnización pensó cumplir su sueño de abrir una panadería. Sin embargo, sólo le alcanzó para colocar una mesa en la calle con pasteles y sándwiches.

El hombre colocó su mesita en una plaza de la ciudad de Duque de Caxias, en el estado de Río de Janeiro. Llegó a las 18 horas y se quedó hasta las 23.30. Sólo vendió un pastelito y fue a una sobrina suya.

La hija menor de Agrinaldo, Natália Cristina dos Santos, de 16 años, fue a ver a su papá para darle una mano, y al llegar a la vereda de enfrente, lo vio abatido y entregado. Tomó una foto de su papá y se fue llorando a su casa. Estaba tan dolida que subió en su Twitter la foto de su papá con un mensaje conmovedor.

"Este hombre en la foto es mi padre, un hombre simple que ha intentado todo en esta vida. Fue albañil, trató de ser concejal de la ciudad, trató de ser famoso, fue portero e incluso boletero de colectivos. Desafortunadamente, en su último trabajo, fue despedido y su último salario lo invirtió en comprar una mesa y algunos elementos para salir a vender tortillas y sándwiches en la calle".

En un segundo tuit escribió: "Hoy fue su primer día vendiendo en una  plaza cercana a nuestra casa. En la foto, él está triste porque no vendió nada. Pienso que todo tiene un propósito y que nada es en vano. Estamos luchando y sé que Dios es justo".

En un tercer tuit colgó las fotos de los alimentos que ofrece y agregó que esperaba que la gente pasara por la Plaza del Sosiego, "para dar fuerza o comprar panes salados o pizza" de su padre.
Agrinaldo (izq) sonriente junto a un cliente, escribió: "Nuestro segundo día de ventas fue así: vendimos todo y tuvimos que reabastecer los panes salados cada 30 minutos. Muchas gracias por la fuerza amigos".

La repercusión en las redes fue increíble. Hasta el momento tiene 300.000 "me gusta" y aparecieron decenas de clientes.

En una publicación posterior del puesto de ventas callejeras, se ve la foto del padre sonriente junto a un cliente y el texto: "Nuestro segundo día de ventas fue así: vendimos todo y tuvimos que reabastecer los panes salados cada 30 minutos. Muchas gracias por la fuerza amigos".


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