El secreto de la cuarentena

Sociedad 19 de marzo de 2020
No salgas. Evitá el contagio. Dale una oportunidad a los médicos.
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Quedate en tu casa. No es tan difícil. Si supieras que de esa manera estás ayudando tanto y a tantos, ni lo dudarías. Más allá de la obligatoriedad de la cuarentena. Si lo hacés convencido, mucho mejor. Vas a estar de este lado de la grieta. Porque sí, porque se formó una grieta nueva. Y vale la pena estar en la vereda correcta. Es la vereda de los que decidieron guardarse, cuidar a sus hijos, a sus padres y a sus abuelos.

Es el futuro que debe encargarse de cuidar el pasado. Dales una posibilidad a que sigan disfrutando. No abraces a los mayores de 65. No hace falta que les des beso. Ni siquiera que les digas que los querés. Basta con que te quedes adentro. Es la demostración de amor más importante en un momento como éste.

Habrá angustia, claro. Incertidumbre, por supuesto. Argentina es un país con nivel de pobreza cercano a 30 por ciento y con, aproximadamente, 35 por ciento de su masa laboral en negro. ¿Esto, qué significa? Simple: si no salís a trabajar, el plato diario no está asegurado.

Por eso habrá asistencia. Por eso vas a tener medios para que no te falte nada. El suministro de alimentos, medicamentos y combustible está asegurado. Leíste bien: está asegurado. No habrá desabastecimiento. No te desesperés. No salgas de manera descontrolada a hacer colas. No te expongas de manera innecesaria. Ya habrá tiempo para preocuparse por temas económicos. Pero, para eso, te queremos vivo. A vos, a vos y a todos y a todas.

Entramos en cuarentena. Lo hacemos para evitar que el coronavirus (COVID-19) se expanda y cause el dolor que vemos a diario en las imágenes que llegan, por ejemplo, de China, Italia y España.

Lo que está en juego es la capacidad que tendrá el sistema sanitario de Argentina para  responder y atender a las personas que muestren los cuadros más severos. Tenemos que facilitarles el trabajo. No los expongamos al dilema ético de tener que elegir entre un paciente y otro.

La democracia también se siente de esta manera. Hay que hacerla vibrar cumpliendo con los deberes cívicos. Y si te dicen que te quedes en casa, hacelo. No te vayas de vacaciones. Disfrutá de la soledad, de tu pareja, de tus hijas, de tus padres, de tus hermanos.

No son vacaciones. A esos, a los que pensaron que era la ocasión para salir de paseo, dejalos en la vereda de enfrente. Y, en todo caso, convencelos.

Quedate en tu casa. Vas a salvar muchas vidas.

Fuente: El Sol Mendoza 

 

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