Infierno en Guayaquil: familias queman en las calles a sus muertos por coronavirus

Coronavirus 01 de abril de 2020
La pandemia del coronavirus se cebó con Ecuador.
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Los guayaquileños ya no saben qué hacer con los cuerpos que se descomponen en las viviendas o en las calles. Algunas familias llevan hasta cuatro días encerrados con los cadáveres de sus familiares y siguen en el listado para ser retirados por Medicina Legal.

Aquello generó reacciones de descontento la noche del lunes cuando algunas personas quemaron llantas, muebles y ropa de algunos fallecidos en el suburbio de Guayaquil. Y mediante videos amenazaban con incinerar incluso los cuerpos de los fallecidos.


Medios internacionales difundieron videos de cómo habitantes de Guayaquil quemarían en medio de las calles los cuerpos de personas fallecidas por Covid-19.


En otras grabaciones se ve cómo queman los ataúdes, aún después de que las autoridades ya hayan recogido los cuerpos.


Ese clamor de los parientes y el mismo hecho de que algunos cadáveres empezaban a ser arrojados en las calles guayaquileñas trajo una reacción del presidente Lenín Moreno, quien descartó que se vayan a emplear fosas comunes y dijo que las víctimas tendrán un entierro digno y este martes las autoridades anunciaron acciones para solucionar el caos.

No hay cifras oficiales sobre cuántas personas han fallecido y sus cuerpos no han sido retirados, tampoco sobre los levantamientos ejecutados. No obstante, según un listado que tiene la Policía para acudir a los levantamientos y al que pudo acceder este Diario, este martes estaban registrados casi 450 cuerpos en lista de espera para ser retirados de las viviendas.

Una cifra similar citó el concejal de Guayaquil Andrés Guschmer, la noche del lunes. Él señaló que esa lista era de 400.

El temor de los deudos y vecinos es de contagiarse. Por eso la reacción de un grupo de personas que la noche del lunes quemaron llantas y un mueble en la 19 y la Q, suburbio de Guayaquil. Ahí la familia de un hombre que había fallecido tres días atrás exigía a las autoridades que retiren el cuerpo. En ese sector se han registrado algunos decesos.

En un video, en cambio, se ve cómo tres hombres casi sin protección sacan de la habitación de una vivienda un cadáver en una sábana, lo depositan dentro de una caja de madera elaborada de forma artesanal, donde han colocado un plástico.

El cuerpo estuvo varios días sobre una cama, donde habían echado cal por el mal olor.

En el registro de la Policía se han reportado más de 550 casos de fallecimiento en hogares desde el jueves.

En otras grabaciones se ve cómo queman los ataúdes, aún después de que las autoridades ya hayan recogido los cuerpos.

En otras grabaciones se ve cómo queman los ataúdes, aún después de que las autoridades ya hayan recogido los cuerpos.

En el Registro Civil se han inscrito desde el 23 de marzo más del triple de las actas de defunción que se emiten regularmente. En una jornada normal se inscriben entre 30 y 40 actas de defunción. La semana pasada se inscribieron 120 en promedio, por eso se habilitaron también la agencia del sur de Guayaquil y del Parque California y se ampliaron los horarios hasta las 17:00.

Otro lugar donde este martes había largas filas era afuera de la Junta de Beneficencia. Ahí decenas de personas pugnaban por un espacio para velar y enterrar a sus familiares.

Jorge Wated, presidente del directorio de BanEcuador y actual encargado del levantamiento de los cuerpos, explicó que se recogen unos 150 cuerpos al día.

“Ya hemos inhumado a casi 50 fallecidos de forma digna, no es ninguna fosa común. Los otros van a las morgues provisionales en distintos puntos como el hospital del Guasmo, en el Teodoro Maldonado, hospital de Los Ceibos y Monte Sinaí”, explicó Wated, quien admitió que hay algunas morgues ya colapsadas.

Esto se evidenció este martes en el sur de la ciudad, donde junto al hospital del Guasmo estaban decenas de personas intentando retirar los cuerpos que estarían en un contenedor frigorífico instalado ahí.

Jorge Wated mencionó también que con la ayuda de la empresa privada se alista un camposanto con capacidad hasta para 2000 cuerpos en Parque de la Paz de Pascuales y de la parroquia La Aurora.

Él ratificó también lo dicho por la alcaldesa Cynthia Viteri sobre la instalación de tres contenedores más para el almacenamiento de los cuerpos que son levantados de las casas.

“Si el ciudadano necesita solo el certificado de defunción, va personal a ayudarlos para obtenerlo y que llamen a su funeraria, pero si quieren también podemos encargarnos nosotros de retirarlos y enterrarlos de forma digna”, manifestó Wated en una entrevista.

Ante la gran cantidad de personas fallecidas en sus casas, sin atención médica y con la sospecha de que muchas fueron víctimas del coronavirus, dos epidemiólogos explicaron que si bien es posible sepultar los cuerpos, solo cabe hacerlo en el menor tiempo y siempre que se cumplan los protocolos de bioseguridad en el levantamiento, traslado y entierro.


De lo contrario, no solo que el nivel de contagio podría empeorar, sino que se podrían generar focos de infección de otro tipo, debido a la descomposición de los cadáveres.


El epidemiólogo Marcelo Aguilar, docente de la Universidad Central, sostuvo que el cuerpo inerte de una persona, en sí mismo, no transmite el virus, sino que el riesgo está en la manipulación de sus secreciones –que en ocasiones son más pequeñas que una gota de saliva– y en la posibilidad de que se hagan velatorios o actos masivos por parte de amigos y familiares.


“No es indispensable la cremación; en un cadáver los patógenos van a morir en poco tiempo. Si hay disponibilidad de los cementerios habituales, deben ser usados. También se puede optar por abrir otros espacios, que garanticen la identificación”, indicó, al tiempo que descartó la sola idea de recurrir a fosas comunes.

Daniel Simancas, epidemiólogo e investigador de la Universidad UTE, señaló que se debe considerar que con el paso de los días habrá más muertos. “Se debe tener un proceso de identificación rápida, pues si colapsan las morgues se provocaría una crisis sanitaria”.

Afirmó que si bien la cremación es una alternativa, se ha visto en otros países que no hay ninguna contraindicación en colocar al cuerpo en una bolsa segura, una bolsa sanitaria con cierre, y enterrarlo. “Los familiares de primer grado, no toda la familia, podrán despedirse, con mascarillas, guantes, bata, pero no podrán tocar nada”.

Ninguno de los dos especialistas está de acuerdo con la opción de fosas comunes, que fue manejada como una posibilidad por las autoridades. Sin embargo, Simancas manifestó que, ante una emergencia sanitaria de las dimensiones que está tomando en el país, las autoridades nacionales no pueden descartar nada, debido a que la tendencia de las estadísticas de fallecidos continúa creciendo.

“Si las cosas van como van, la autoridad sanitaria podría pensar a futuro en fosas comunes, aunque no sea lo deseado. Mis proyecciones (revisa la computadora) dicen que los picos de contagios y muertes estarán a finales de abril o entre la primera y segunda semana de mayo”, dijo Simancas.

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