Nueve personas usurparon una casa y atacaron con una motosierra a los dueños que los quisieron desalojar

Nacional 28 de julio de 2020
Ocurrió en Castela, provincia de Buenos Aires. La casa está deshabitada porque se encuentra en sucesión. En esa misma cuadra, 6 meses atrás, malvivientes ocuparon otra vivienda.
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Tenían el dato de que la casa estaba vacía, ingresaron por la parte trasera, rompieron la cerradura de la puerta que da al patio e inmediatamente tomaron posesión. Hicieron una conexión de gas clandestina para no sufrir las consecuencias climáticas del invierno, le pusieron un candado a la reja del frente de la propiedad y se armaron con palos, facas, cadenas y hasta una motosierra para resistir a un posible desalojo.

El lugar elegido por los nueve ocupas fue un chalet situado en la calle Aristóbulo del Valle al 400, en la localidad bonaerense de Castelar, que estaba deshabitado. Al advertir esta situación ilegal, los vecinos se comunicaron rápidamente con los dueños el viernes por la tarde para contarles de lo sucedido y rápidamente se hicieron presentes en el lugar.

Visiblemente indignados por la situación, los vecinos se congregaron en la puerta de la vivienda para exigirles a los usurpadores que se fueran de allí. Lo que nunca imaginaron fue que uno de los ocupas saliera con una motosierra y amenazara con matarlos si alguno de ellos se atrevía a ingresar a la propiedad para sacarlos por la fuerza.

 “Ustedes son usurpadores y se van a ir”, les gritaban los vecinos mientras que ellos trataban de justificar su accionar con respuestas inverosímiles. Aseguraban que uno de los dueños los había contratado para cortar el pasto y hacer una limpieza. Pero luego, la situación se desmadró y los usurpadores atacaron con palos, rastrillos, facas y cadenas a las personas que intentaban desalojarlos.

El momento de mayor tensión se produjo cuando uno de los ocupas salió con una motosierra y quiso cortarles las manos a los hombres que movían las rejas del portón para intentar abrirlo.

Tras la denuncia al 911, se presentaron tres patrulleros “pero mucho no pudieron hacer”, relataron los vecinos. Finalmente, los malvivientes decidieron abandonar por cuenta propia la casa debido a la escala de tensión y la resistencia que ofreció todo el vecindario.

 “Mi tía tenía 93 años. Murió hace un año y medio. No tenía hijos y quedamos como herederos varios sobrinos. Estamos haciendo la sucesión y mientras tanto la casa estaba vacía. Lo único que pagamos era la luz, más que nada para limpiar y por si teníamos que cortar el pasto”, contó Pablo a TN, uno de los futuros herederos.

Cuando Pablo se hizo presente en el lugar y les exigió que se retiraran del lugar, “los usurpadores alegaron que eran jardineros y que venían a limpiar la casa”. Y agregó: “Cuando llegó la policía, la señora que organizó la toma les dijo a los efectivos que se sentía amenazada por nosotros. Es el país del revés”, se indignó Pablo.

El sobrino de la señora fallecida sospecha que detrás de la usurpación hay una mafia que opera con la complicidad de una escribanía y la connivencia policial. De hecho, contó que en esa misma cuadra, pero 6 meses atrás, también tomaron una propiedad.

 “El 29 de junio tomaron una casa lindera a la mía, el 30 hicieron una cesión de derechos apócrifa con una escribanía y a la semana siguiente se presentaron ante los vecinos como los nuevos dueños mostrando los papeles”, contó uno de los vecinos.

Según explicó ese hombre, la mujer que organiza las tomas de casas abandonadas es Andrea Roldán y mostró una foto donde se la observa junto a su familia. La misma fue pegada en la reja de la casa de Aristóbulo del Valle para advertir a los vecinos.

“Ellos son de San Miguel. La señora Andrea Roldán es empleada del Estado ya que trabaja en UPCN de Moreno. Es la que organiza las tomas. Es una familia completa de usurpadores. Es ella, el padre, la madre y el hijo. Acá está la foto”, dijo.

Gracias a la ayuda de los vecinos, Pablo pudo frustrar los planes de los delincuentes. “Nosotros lo único que queríamos era que se fueran de la casa. Cuando se fueron, ingresé a la casa y vi que la estuvieron limpiando y hasta colocaron una estufa. La desinstalaron y la pusieron en otro lado. Eso nos hace pensar que estuvieron más de un día y que nosotros no nos dimos cuenta”, señaló.

Todo el barrio está con miedo. Se sienten desprotegidos y defraudados por el accionar policial. “El Estado te juega en contra. Si querés sacar a una persona por lo legal estás 3 años. Es pésimo que la policía no pueda actuar en casos así. La policía dijo que no podía hacer nada porque estaba con las manos atadas. Vinieron tres patrulleros y se terminaron yendo. Ninguno de estos delincuentes quedó detenido”, dijo Pablo, quien ya radicó una denuncia en la fiscalía correspondiente. Informó Infobae.

Lo más bizarro fue que cuando los usurpadores huyeron de la propiedad tras ser increpados por los vecinos, en la vorágine del escape se olvidaron a una anciana que había quedado dentro de la casa. “Se fueron apurados y les quedó la abuela adentro. Y cuando volvieron a buscarla, salió la abuela con el mate en la mano”, graficó uno de los vecinos.

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