Cecilia Flores, la emprendedora salteña que suma perspectiva de género en Silicon Valley

Medios 14 de agosto de 2020
Junto con su pareja fundaron la empresa Webee y por su trabajo allí fue la única mujer hispana seleccionada para recibir el premio Melina Gates.
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Hace 5 años Cecilia y Lucas emigraron a Estados Unidos y fundaron Webee, una empresa que aporta sistemas de automatización para hacer más eficientes los procesos. Tienen una pequeña hija llamada Lisa, a quien educan basados en el método Waldorf, alejada de las pantallas y en contacto con actividades relacionadas a la pintura, la música y los trabajos artesanales. La dedicación para con su empresa no le impide participar en el día a día de la familia, lo que compatibiliza con la gran exigencia que tiene ser una emprendedora en el Silicon Valley. 

Cecilia, fuiste elegida por Melinda Gates entre 1500 mujeres para darle un premio que resulta un gran aporte para tu empresa, Webee, ¿cómo lo vivís?

Esta es la segunda edición del premio, el año pasado cuando lo descubrí y vi las chicas que habían ganado, que habían participado creía que el premio no era real. Todas las ganadoras vienen de la formación de ingeniería y la mayoría son graduadas del MIT y universidades de ese tipo. Yo lo veía imposible pero el consejo que doy es que cuando tenés miedo de hacer algo tenés que hacerlo a toda costa.

Me gustan mucho los procesos de postulación porque me hacen repensar la compañía. El año pasado postulé y no quedamos y este año sí y lo hicimos muy conformes con la visión de nosotros mismos. Cuando me llegó el mail que habíamos quedado no lo podía creer. Las otras mujeres son super preparadas y con gran experiencia. 

¿Cómo se compatibiliza el ser una pareja de emprendedores y tener espacios personales?

Estamos tratando de incorporar espacios individuales dentro de la dinámica de la familia. Estamos en constante búsqueda del balance, ser conscientes que tenemos que respetarlo y buscar la forma para que eso suceda. No hay una fórmula.

¿Cómo es liderar un equipo en clave femenina? 

El equipo y la responsabilidad de tener gente nos la tomamos muy en serio, darles lugar, hacerlos crecer. Tenemos 20 personas con el equipo comercial acá y el de ingeniería en Córdoba. En cuanto a género nos tomamos el tema muy en serio, armamos un training obligatorio tanto para la vida personal como laboral, tenemos política salarial igualitaria y también incentivo para lograr el 50/50 porque no hay muchas mujeres en tecnología pero intentamos cada vez contratar y buscar más y si tenemos dos candidatos para la misma posición la mujer tiene prioridad hasta que lleguemos al equilibrio. 

¿Cómo decidieron instalarse en el Sillicon Valley?

Habíamos llegado a Estados Unidos y nos habíamos instalado en Miami. Pero las cosas iban más lentas de lo que esperábamos y veíamos que en Silicon Valley era donde pasaba todo. Una noche los dos dijimos “nos vamos” y sin dudarlo armamos las valijas y nos instalamos acá. Fue la decisión correcta. Es complicado tener una start up porque a veces la plata no llega cuando tiene que llegar, son condiciones muy agresivas que a veces uno las acepta porque lo necesita. Es un balance complicado. 

¿A quién admirás?

Admiro a mucha gente. Una de las personas es justamente Melinda Gates. Me gusta mucho lo que hicieron con su vida personal para usar su conocimiento y su dinero en causas a nivel global. La mirada que le pusieron y la forma que encaran su posición de poder cuando no tienen necesidad de hacerlo.

¿Existe una moda en Sillicon Valley?

No, las mujeres no. Hay mucha gente de Asia, muchas latinas y cada uno viene con su impronta. Lo lindo de Sillicon Valley es que las mujeres somos mucho más descontracturadas que en otro lugares. Llegás y guardás los tacos y sacás las ojotas o las alpargatas porque realmente las usás muy rara vez. El ambiente tecnológico es muy descontracturado. Muy tolerante a la diversidad y no tan exigente en términos estéticos. Sentí mucho la diferencia de Miami acá, en Argentina es lo mismo. Nadie te mira mal si llegás vestida de una forma u otra, hay gente muy arreglada y otra que no y no pasa nada. Es algo lindo y muy bueno para la mujer. 

¿Cómo has vivido el coronavirus y la distancia con tu familia?

Nosotros tenemos la responsabilidad del negocio y tratamos de pensar en el día a día, nos adaptamos super rápido y el equipo también. Nos preocupa mucho nuestra familia en Argentina, los padres grandes y tenemos mucha preocupación por ellos, por saber cuándo los vamos a volver a ver. 

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