“El coronavirus nos arrasó”: perdió a sus padres, a su tío y a su abuela en sólo 20 días

Nacional 30 de septiembre de 2020
Sasha tiene 18 años y quedó sola con sus tres hermanos. En un video, denuncia deficiencias en la atención sanitaria de los sectores vulnerables.
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La primera en morir de coronavirus fue su abuela.  Eran los primeros días de septiembre. La tragedia familiar que empezaba a desencadenarse le nubla la memoria: no sabe exactamente qué día falleció Flora. 

Sí sabe que su tío Carlos, conviviente de Flora, murió el 22 de septiembre, algo así como una semana después de Mabel, su mamá, y dos días antes que Javier, su papá.

"Fueron veinte días, nos destrozó, nos arrasó", dice Sasha Ávila, que tiene 18 años y una orfandad repentina y demasiado reciente.

Sasha vive en Ingeniero Budge, Lomas de Zamora, con sus hermanas de 19 y 16 años y con su hermano de 12. Ahí mismo vivían con ellos Javier y Mabel hasta que tuvieron que internarlos por complicaciones asociadas a sus casos de coronavirus: nunca volvieron. Su papá murió en una Unidad de Pronta Atención de Villa Fiorito y su mamá en la clínica Avellaneda Medical Center.

"Nosotros estamos destrozados con todo esto que pasó. Jamás imaginamos que nos pasaría una cosa así. Queremos que los responsables de sus muertes se hagan cargo. Y yo no responsabilizo ni a los médicos ni a las enfermeras, porque sabemos cómo trabajan: por un sueldo malo, más horas de las que deberían y sin recursos. Yo pude ver a mi papá, ya entubado, del otro lado de un cristal: vi cómo las enfermeras iban de una cama a la otra a las corridas, no daban abasto. Por eso creo que los responsables son los ministros que deciden no invertir en hospitales, que haya pocos médicos, que ganen mal, que no haya respiradores, que no todos puedan acceder al plasma", sostiene Sasha, que cursa -desde la casa- el último año de un bachiller de Villa Lugano.

Y agrega: "Hay una brecha entre la salud que pueden tener ricos y pobres. Al pobre se le asignan menos recursos. Hay mucha gente que tuvo que salir a trabajar porque hace changas, no pudo sostener la cuarentena, y no se pensó en lo que esa persona necesitaba para cuidar su salud, teniendo que salir a trabajar. Los lugares o las obras sociales de los que tienen menos recursos siempre tienen problemas".

Sasha Ávila Levandosky perdió a su mamá, su papá, un tío y su abuela por el coronavirus. En la foto, con su mamá, Mabel.


Según cuenta Sasha, su mamá tenía 50 años, asma y fibrosis pulmonar. Era maestra jardinera. Javier, su papá, enseñaba matemática y militaba en la Izquierda Socialista: tenía una hija de una pareja anterior, Irina, que es enfermera y que le ofreció a Sasha pagarle un curso de peluquería por estos días. "Con eso la voy a empezar a pilotear un poco porque mis papás eran los que se hacían cargo de la casa. Pero no voy a abandonar mis planes y mis sueños: estoy decidiendo si estudio periodismo o profesorado de Historia", describe.

"A mi tío y a mi papá les dieron plasma pero tardíamente. En el caso de mi papá fue como dos semanas después de que lo internaran. Le podría haber hecho bien pero ya no servía. Y a mi mamá, sin el consentimiento de sus hijos, le sacaron el teléfono en la clínica. Ella quería saber siempre cómo estábamos, hacer videollamadas, si no se ponía ansiosa. Y con el argumento de que se ponía demasiado nerviosa la incomunicaron. Eso la empezó a matar. No pudimos despedirnos", se lamenta Sasha.

Antes de que la pandemia y la cuarentena se instalaran en la Argentina, Sasha charlaba con su mamá sobre qué ropa y qué maquillaje usaría el día de la ceremonia de su egreso. "Ahora ya no puedo pensar en nada de eso. En lo único que puedo pensar es que si en algún momento se hace una ceremonia, ni mi mamá ni mi papá van a estar conmigo", se lamenta.

Sasha Ávila Levandosky perdió a cuatro integrantes de su familia por el coronavirus. En la foto, su abuela Flora y su papá, Javier, ambos fallecidos por Covid-19.


Mijail, su hermano de 12, es tal vez el más impactado por esas cuatro muertes que los dejaron atónitos. "Fue muy fuerte para él todo esto, ver a sus papás bajo tierra en el cementerio. Estamos buscando ayuda psicológica para mi hermanito", cuenta Sasha, que compartió en su cuenta de Instagram un video en el que reflexiona sobre el impacto del coronavirus en su vida y en la sociedad.

"Este virus existe y mata. No es como dicen por ahí, cuando miro las transmisiones de las marchas anticuarentena y hay gente que asegura que es un invento de Bill Gates para tenernos espiados. Existe y mata", reflexiona, en un tono similar al que usó en el video en sus redes sociales.

Los amigos de sus padres, especialmente los compañeros de militancia de Javier, fueron los que organizaron colectas para ayudar a esos cuatro hermanos en estos primeros días de desamparo.

"Pero sabemos que eso es para ahora, que no va a ser siempre así. Así que estamos viendo cómo nos arreglamos. Yo no voy a abandonar mi sueño de estudiar, voy a hacer lo que les habría dado orgullo a mi mamá y mi papá", comparte. E insiste: "Esto tiene que cambiar. No puede haber tanta diferencia entre la salud de una persona rica y de una persona pobre". /Clarín

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