Alicia Castro renunció a la embajada en Rusia por la condena a Maduro

Nacional 07 de octubre de 2020
La decisión del gobierno de Alberto Fernández de apoyar la resolución del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas que condena las violaciones a los derechos humanos que se cometen en Venezuela generó el repudio del ala más dura del kirchnerismo.
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Alicia Castro, que fue embajadora en Caracas entre 2006 y 2011, cuestionó con dureza ayer al canciller Felipe Solá y le mandó una carta de renuncia al presidente Alberto Fernández. Castro había sido elegida para encabezar la embajada de Moscú, pero su pliego se congeló por las diferencias con el Gobierno.

"Quiero presentar mi renuncia como embajadora, porque no estoy de acuerdo con la actual política de Relaciones Exteriores", dijo la exembajadora en Londres, quien expresó su agradecimiento a Cristina Kirchner y apuntó a Fernández.

Según Castro, el respaldo del Gobierno a la condena de la ONU al régimen de Nicolás Maduro "constituye un dramático giro en la política exterior y no difiere en absoluto de lo que hubiera votado el gobierno de Mauricio Macri".

Horas antes, Castro había arremetido contra Solá en las redes sociales. "La Argentina votó la resolución del Grupo de Lima condenando a Venezuela con (Jair) Bolsonaro, (Iván) Duque, (Sebastián) Piñera y (Martín) Vizcarra, en cuyos países se violan flagrantemente los derechos humanos", cuestionó. Y agregó: "México votó con Venezuela".

En tanto, el Frente Grande, uno de los partidos que integran la coalición oficialista, emitió un comunicado para cuestionar la decisión de la Cancillería. La fuerza que lideran el intendente de Ensenada, Mario Secco, cercano a Cristina Kirchner, y Eduardo Sigal sugirió que el país debería haber votado como el gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Destacaron la "seriedad" del informe que describe violaciones a los derechos humanos del régimen de Maduro pero advirtieron: "Esperamos -y seguiremos trabajando para que ello ocurra- que sectores intervencionistas de la derecha latinoamericana y mundial, no se vean incentivados a entrometerse en los asuntos internos de Venezuela tratando de promover nuevas intentonas invasoras o golpistas, en momentos donde se ha convocado a un proceso electoral que apunta a renovar autoridades".

Secco y Sigal dijeron que la Argentina debe ser "solidaria" con Venezuela: "Respaldamos su autodeterminación y rechazando cualquier intento de injerencia que altere a América Latina como zona de paz". Desde Nuevo Encuentro, que conduce Martín Sabbatella, también salieron a repudiar la postura de la Cancillería.

En tanto, la diputada kirchnerista Fernanda Vallejos (Frente de Todos) retuiteó un mensaje en las redes del dirigente español Juan Carlos Monedero, el fundador de Podemos, quien criticó el voto de la Argentina.

La postura del Gobierno

El gobierno de Fernández respaldó la condena de la ONU al régimen de Venezuela y votó a favor también de extender por dos años la Misión Internacional Independiente de la ONU de determinación de los hechos, que hace una semana reportó violaciones flagrantes en ese país, con conocimiento del régimen que lidera Nicolás Maduro. Ese informe ratificó un documento anterior, también lapidario, presentado por la alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet.

Los dichos del kirchnerista Carlos Raimundi, representante argentino ante la Organización de los Estados Americanos (OEA), sobre el informe de la Misión de Verificación de Hechos habían dejado expuestas, una vez más, las diferencias internas dentro del oficialismo en torno a la situación venezolana. El propio presidente Alberto Fernández manifestó internamente su disgusto con Raimundi.

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