Restricciones: la Nación pone la mira en el día después de Semana Santa

Nacional 30 de marzo de 2021
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Este lunes se conocieron dos malas noticias que ponen en alerta al gobierno nacional: se registraron más de 14 mil casos de coronavirus en el país, la cifra más alta desde octubre; y se confirmó que hay circulación comunitaria de la cepa de Manaos, más contagiosa y más letal que la circuló en Argentina el año pasado.

 Sin embargo la Casa Rosada decidió que no habrá restricciones para el próximo fin de semana largo, por lo que los turistas podrán viajar por los diferentes destinos del país. Lo informó el ministro de Turismo, Matías Lammens, quien en una conferencia de prensa adelantó que se "reforzarán los controles en aeropuertos y destinos turísticos" durante Semana Santa.

Además aclaró que no habrá restricciones a los viajes para priorizar la "salud mental" y el "descanso" de los argentinos, y para que los cerca de dos millones ciudadanos que se movilizarán tengan la "posibilidad de disfrutar del tiempo libre".

Pero Lammens advirtió que el gobierno nacional "evaluará" después de ese fin de semana largo si resulta "necesario" aplicar nuevas restricciones para mitigar el impacto de la segunda ola de coronavirus. Si la ecuación no cambia, las autoridades profundizarán las medidas para no poner en riesgo el sistema sanitario, que por ahora está lejos de colapsar.

La decisión oficial de avanzar con las medidas está ligada a la idea de cortar el crecimiento de casos antes de que la multiplicación obligue a evaluar un confinamiento. 

Con la premisa de no frenar la actividad económica y reducir lo mínimo que se pueda la circulación, la Nación analizó la posibilidad de aplicar cuarentenas focalizadas en el corto plazo.

El gobierno nacional no piensa en una medida general aplicada a todas las provincias por igual ya que cada una tiene su realidad epidemiológica. Focalizar el aislamiento en aquellos distritos que tengan más casos podría ser una posibilidad para abordar el aumento de contagios.

Un ejemplo es lo que ocurrió con la restricción en la circulación nocturna. Se trata de una medida que el Gobierno no aplicó como tal, pero le dio la potestad a los gobernadores de que la implementen si lo consideran necesario. 

Alberto Fernández no quiso romper la dinámica de la Semana Santa pero el comportamiento de la gente será determinante. Funcionarios e infectólogos que asesoran al Gobierno notan un fuerte relajamiento en la sociedad, por lo que insisten en la necesidad de que los ciudadanos tomen conciencia del peligro que implica la llegada de la segunda ola de coronavirus.

Las medidas oficiales fueron una señal de alerta de que si los casos siguen en aumento y la transmisión de las nuevas cepas se aceleran, la Casa Rosada tendrá cada vez menos margen para evitar profundizar las restricciones. 

 
Fuente: Infobae

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