Juanito Vilariño, un artista de la pluma y de la lente: "El único maestro es el tiempo"

Sociedad 19 de abril de 2021 Por Nico Cortés
juan vilariño

La pasión se observa en esos ojos de poco pestañear. Son esas mentes inquietas, las únicas capaces de salir al ruedo sin titubear. Parece  que el tiempo se detiene cuando sus escritos adjuntados a sus fotos impactan en nuestras retinas. Son todas esas imágenes pasado, también  presente y futuro de las almas elegidas. 

Las veredas están flojas y no las evita. El bar más añejo y distante lo alimenta, lo impulsa. Es nostálgico y mágico. Diferente, especial.  Es rebelde con uso de razón y se plantea transgredir desde la belleza. Hay en Juanito Vilariño una pluma selecta, pulcra, elegante y también popular, profunda, marginal. 

Puede que sea un fotógrafo, un escritor, un bohemio, un pensador, un artista. Un tipo apasionado de la vida, del viaje por las calles de la península ibérica aún en estado de quietud. Es tan alto como sus ingenios, tiene la brisa de Cortázar y los vientos de Caparros. Reside en Salta, ciudad natal, pero vive para el arte y el mundo universal.

1 - La literatura y la fotografía

Una guarida. No hay día por malo que venga, en que un libro no me haya alejado de la abulia cotidiana, o directamente rescatado en momentos de dolor y tristeza. Aunque sea durante un rato.

Fue a través de la fotografía que empecé a virar de la ficción pura y dura a otro tipo de textos. Hacía fotos en la calle, y cuando llegaba a casa tenía la necesidad de tipearle pies larguísimos, que terminaron siendo una especie de crónicas o reportajes, como quieran llamarle los académicos de la sala. Me pasa al revés también, porque a veces tengo un texto que deseo compartir y salgo a buscarle la foto. Aquí voy a delirar un poco, pero creo que son para mi lo que para los antiguos cronistas de Indias eran los grabados. Complementan lo escrito, con fuerza.

2 - Un recuerdo de la infancia

El patio de la casa céntrica donde me crié, una mañana que falté a clases. En el fondo habían algunos frutales y una especie de tinglado que daba a un pasaje muerto. A veces me vuelve una sensación que se tiene a esa edad, y sólo en contadas ocasiones más; La de que ese patio era misterioso, inabarcable y lleno de posibilidades de aventura.

Ya no existe el lugar, pero si pudiera volver seguro que lo vería muy diferente.

3 - Una pasión

Seré poco original: Consumir historias, en cualquier formato. Literatura, prensa (si es que no son lo mismo), cine, música o pintura. La Historia también. Y de tanto en tanto, con algunos aciertos y varios defectos, tratar de contar alguna.

4 - Un lugar en el mundo

Dos, que para mí están conectados. Un pueblo cualquiera del mediterráneo español, y algún otro al azar de los valles calchaquíes. Ambos sitios tienen climas similares, buen vino, un pasado rico sobre las espaldas, y también una suerte de presencia inexplicable que habita la siesta y las noches, que a mi modo de ver es favorable para la fabulación y lo extraordinario.

5 - Un escritor

Cada vez me gusta menos la idea de tener un panteón de héroes, porque me parece que mis intereses cambian constantemente y así también las lecturas. Pero me parece justo decir que si en la secundaria no hubiese leído los cuentos de Borges y Cortázar, nada en adelante hubiera sido igual. Nada.

6 - Un género literario

El ornitorrinco. Me gustan los autores que desdibujan los límites de las reglas establecidas para los géneros, y sin embargo no los rompen. Quiero decir, por ejemplo, que hacen crónica con las técnicas del cuento o la poesía, y funciona, o que mientras escriben un diario personal o un estado de Facebook, están novelando y siendo líricos. También es la forma en la que me encantaría escribir, y por eso lo intento.

7 - Una alegría

Cuando gente de un amplio espectro de edades e intereses me escribe por privado para decirme que algo que publiqué le llegó de alguna manera o le hizo reír.

8 - Una tristeza

Ese ratito de los domingos urbanos en que empieza a ponerse el sol. Supongo que es algo que me viene de la infancia, de la inminente cercanía del lunes y la escuela.

9 - Un maestro

Lograr vivir literalmente del cuento.

10 - Un sueño

A veces prefiero pensar que nadie es tan viejo para eso. Así que diría que el único maestro es el tiempo que vamos dejando atrás. El año que viene seguro que pienso distinto, por suerte.

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