Stephen Hawking y la vida con sus mujeres: una temía tener sexo porque “podía matarlo” y otra lo humilló

Medios 27 de abril de 2021
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Reconocido como una de las mentes más brillantes del siglo XX, Stephen Hawking sigue siendo, dos años después de su fallecimiento, todo un misterio en lo personal. Quienes le rodeaban no dudan en alimentar la leyenda negra acerca de su terco e irascible carácter, y ahora, con la publicación de un nuevo libro, aparecen nuevas anécdotas que tratan de arrojar más luz sobre el hombre que estaba atrapado tras la esclerosis lateral amiotrófica que le consumió durante toda su vida. Entre ellas, la sensación de su primera esposa, que creía que "el sexo le mataría" y que pensaba que Hawking tenía "el cuerpo de una víctima del holocausto".

El autor de este nuevo acercamiento al genio lo firma Leonard Mlodinow, un físico y escritor con el que Hawking publicó un libro en 2010 llamado El gran diseño. Ahora, una década más tarde, el estadounidense ha convertido todas las reuniones que mantuvo con él en un libro titulado Stephen Hawking: A Memoir of Friendship and Physics. En una de las primeras, una en la que el británico insistió en dar un paseo en barca a pesar de que "su cabeza se bamboleaba libremente como un péndulo", Mlodinow empezó a vislumbrar un carácter único.

Al miedo que pasó ese día, pues era consciente de que si Hawking caía de la embarcación seguramente no sobreviviría, se le sumó, poco después, la inquietud por lo que decían de él quienes le rodeaban. Una noche en que se quedó a cenar en su casa, Elaine, la segunda esposa de Hawking, dio una muestra del momento que atravesaba el matrimonio. "¿Quién es? ¿Le has traído a cenar? Habría estado bien que me hubieses avisado, pero nunca lo haces, ¿a que no? ¡porque tú eres Stephen Hawking y no necesitas hacerlo! Bueno, ¡pues no hay suficiente comida para todos!", gritó ella antes de disculparse con el invitado. "He sido su esclava durante los últimos 20 años... ya está, no puedo más". Poco después, y a pesar de que ella le confesó al escritor que él la "había aceptado y querido por quien era de verdad", se divorciaron.

Elaine, a quien los hijos del físico llegaron a acusar de maltrato físico hacia su padre, habría llegado a dejar, según este último libro, al científico con un ojo morado y un labio roto, pero lo cierto es que la policía nunca encontró pruebas de estas agresiones. Sin embargo, y a pesar de que todo esto lo refleja como rumorología, sí que se habla de la "tormentosa" relación que existía entre ambos, y cómo ella tenía la sensación de "no ser nada ni nadie". "No soy nada, soy invisible como el aire", le llegó a decir. Una anulación como persona por la necesidad de su marido de ser permanentemente "el centro de atención" que le llevó a tener un gran "resentimiento hacia él".

Jane, la ex esposa de Hawking y con quien tuvo tres hijos, junto a su segundo esposo Jonathan Hellyer Jones y su hijo Tim Hawking

Mlodinow, además, también trata de ahondar un poco en la complicada vida sentimental que tuvo Hawking en algunos capítulos de su vida, y es que, según él, llegó un momento en que cuatro personas casadas (Jane, su primera mujer, Jonathan, el hombre por el que le dejó, Elaine y él) fingieron ser una gran familia con infidelidades cruzadas entre sí. De hecho, el autor, que llegó a ser un gran amigo suyo, también se atreve a hablar de la vida sexual del físico, señalándola directamente como una de las causas que pudieron llevar al fracaso de su primer matrimonio.

Según él, durante tres décadas Jane "le alimentó, le vistió, le bañó y estuvo con él durante las múltiples visitas al hospital y experiencias cercanas a la muerte que tuvo. En ese proceso ella fue perdiendo su identidad propia, y, con ella, su autoestima. Se preguntaba a sí misma quién era", asegura el escritor. "La enfermedad de Hawking hacía que siempre hubiese sido una pareja sexual totalmente pasiva, además de una pareja frágil. Con el tiempo, esa fragilidad hizo pensar a Jane que la actividad sexual podía llegar a matarle, y hacer el amor empezó a convertirse en una experiencia aterradora y vacía. Sólo el pensar en acostarse con él le parecía antinatural y su deseo por él se evaporó. Tenía las necesidades de un niño y el cuerpo de una víctima del holocausto".

La pareja se mantuvo unida hasta 1985, momento en que tuvieron que hacerle una traqueotomía al físico y pasó a necesitar cuidados profesionales las 24 horas del día. Fue entonces cuando apareció Elaine Mason, una pelirroja a la que le gustaba el monopatín y "que sabía muy bien cómo coquetear". "Tal vez una de las razones por las que se estableció el vínculo entre ellos fuera porque ella tenía la extravagancia que él habría exhibido si su cuerpo hubiese seguido funcionando correctamente. Por su parte, a Elaine no le importaba la condición física de Stephen, sino todo lo contrario. Fue algo que le atrajo de él", asegura el libro, que en apenas unos días ya está conquistando las listas de los más vendidos en su categoría.

Tras la muerte del físico, Elaine dijo: "Stephen era como un actor, necesitaba ser el centro de atención... el centro del universo. Le encantaba, era lo que le daba energía porque le encantaba la gente. Tuvo una vida muy dura, pero fue un hombre muy valiente. Nunca se quejó. Seguramente estaba resentida con él por esa necesidad de atención, no todo el tiempo, sino de forma temporal, porque todo eso pasaba. En el fondo, él era mi único amor". /El Mundo

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