Por qué los argentinos tienen una cifra millonaria de dólares “en el colchón”

Economía 24 de junio de 2021
dolares

Son miles de millones de dólares: casi 100 veces el pago postergado de la deuda al Club de París, casi 5,5 veces lo que se le debe en su totalidad al Fondo Monetario Internacional y casi seis veces las reservas del Banco Central. Así de grande es el número que los argentinos guardan por fuera del sistema: en cajas de seguridad, en el colchón, en el altillo o en el sótano, y hasta en cuentas en el exterior. En otras palabras, fuera de los bancos locales.

El número difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) esta semana es de “exactamente” US$250.374 millones. Más adelante se explicarán las comillas.

Esos casi US$250.400 millones son casi US$900 millones más que a finales de 2020. En realidad, viene creciendo hace tiempo: en 2006, ese stock no llegaba a los US$100.000 millones. Casi 15 años después, la historia es bien distinta. En el medio, y ya lejos de la crisis de 2001, que fue un gran disparador de los dólares por fuera del sistema, sucedieron cepos cambiarios, devaluaciones y crisis cambiarias que acrecentaron la huida por temor.

Además, el número es infinitamente mayor al que los argentinos guardan “dentro” del sistema, es decir, en sus cuentas en dólares en los bancos. Son US$18.758 millones, según el Banco Central.

Crédito: Invecq

Una aclaración sobre las comillas: los economistas consultados coinciden en que el número de dólares afuera del sistema es aproximado por varias razones. La principal, porque hay muchos dólares que nunca pasaron por el sistema, que nunca se declararon y que, por ende, son difíciles de seguir. Fernando Marull, socio de la consultora FMyA explica que el Indec elabora esta cifra de manera indirecta: “Estima cuántos dólares tienen los argentinos acá, cuántos manda la Reserva Federal estadounidense, y cuántos son falsificados: el cálculo tiene limitaciones”, apunta.

“No se trata de una fiebre por el dólar, sino de una desconfianza en el peso y en el sistema financiero argentino”, señala Matías Rajnerman, economista jefe de Ecolatina. Asegura que gran parte de esos dólares está en cuentas en el exterior, generalmente de personas de mediana edad o edad avanzada y con poder adquisitivo alto, que “sacan” la plata afuera por el miedo de otra crisis.

Para ponerlo en perspectiva: una argentina de 60 años habrá vivido, al 23 de junio de 2021, congelamiento de salarios, un “Rodrigazo”, hiperinflación, un plan Bonex, la convertibilidad y la salida con una devaluación brusca, un default y sucesivos saltos cambiarios y tasas de inflación altas que fueron minando su confianza en la moneda local.

“El motivo de este número es la historia monetaria argentina: hiperinflación, default, confiscaciones en los bancos”, dice Fernando Marull, socio de la consultora FMyA. Salto a unos años después, el presente tampoco es demasiado prometedor: “Hace 10 años que la economía no crece, no hay un programa económico y las perspectivas son pobres hacia adelante: el fracaso económico es el momento de la dolarización de la Argentina”, señala.

Juan Ignacio Paolicchi, analista de la consultora Empiria, suma un dato para entender la preferencia por el “verde”: en los últimos 110 años, apostar al dólar fue más rentable que apostar al peso en el 75% del tiempo. “Si se observa la tasa que pagó un plazo fijo se ve que sistemáticamente se pierde contra la inflación”, detalla. “El sistema muchas veces perjudicó a quienes confiaron: muchas personas ‘sacaron’ la plata afuera porque se sienten más tranquilas”, dice.

Pero no todo está perdido: Rajnerman señala que el número se mantiene relativamente estable hace algunos años, lo que indica que, si bien los argentinos siguen sin creer en el peso, sí confían más en un sistema financiero que se robusteció tras la crisis de 2001 con normas que lo ayudaron. “Sería bueno que esos dólares ‘vengan’ a la Argentina, pero hasta que no reestablezcamos confianza va a haber rumores en cada corrida cambiaria: no estamos haciendo los deberes para revertir esta dinámica, pero tampoco para acrecentarla mucho”, concluye. /TN

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