“Las 26”, conocé la historia de una salteña coleccionista de Barbies

Sueño de Juguetes -Barbies
Foto: Javier Corbalán

El nuevo Complejo Museológico y Cultural Explora Salta del Museo Casa Arias Rengel, ubicado en la peatonal Florida 20, lleva adelante la muestra “Sueño de Juguetes”, coleccionismo y diseño. La entrada es gratuita y puede visitarse hasta el 16 de octubre. Además se brindará una charla llamada "Barbie, más allá del mundo en rosa" el martes 27, a las 18, con entrada y sorteos gratuitos.

Una de las expositoras es María de los Ángeles Rojas, quien participa con su colección de Top Toys en los años 80 de Barbie y Mi pequeño pony. En diálogo con InformateSalta, contó su historia en el coleccionismo. 

En este sentido, contó que su pasión tiene tintes hereditarios, nació con sus bisabuelos y continuó con su padre. “Con mi papá tuvimos en vida de él una complicidad por un hobbie al que no le poníamos un nombre, pero que lo llevaba a él a conocer las líneas de Mi Pequeño Pony, Barbie, PinyPon, Ositos Cariñosos y Frutillitas, y a no confundirse jamás en los pedidos navideños ni de cumpleaños”, dijo.

Sueño de Juguetes -Barbies 2

Durante algún tiempo, su hobbie permaneció dormido, hasta que en 2015 se puso en contacto con otras coleccionistas con las que pudo materializar juntas en abril del 2019 en el Centro Cultural América: la Expo Barbie 60 años.

“Sin buscarlo, fue el primer evento en la Argentina que mostró la evolución de la muñeca a través de sus seis décadas de existencia. La plataforma de mi coleccionismo son “las 26”, como les llamo a las muñecas que sobrevivieron a mi infancia, y sus sets. Desde fines de 2015 le puse un norte a mi actividad y decidí qué ítems quería y podía adquirir”, expresó.

Para ella, poder participar de la muestra “Sueño de Juguetes”, es su oportunidad de poder mostrarle a la gente los objetos más queridos de su niñez. “Sin dudas en todos los ámbitos de la vida, no solo en este, hay que buscar renacer desde y volviendo a la infancia”, afirmó.

Barbies

Sobre la conservación de las muñecas, aseguró que es desafiante. “Barbie tiene líneas de colección destinadas a público adulto, a las que yo no saco de las cajas no solo porque pierden la mitad de su valor, sino porque el empaque le da un entorno y cuenta la historia de la figura que guarda en su interior”, manifestó.

Pero a las que destinadas a niños, indicó que si las libera por lo general de sus cajas porque las cuerinas de los trajes de los años 80 y 90 se desintegran por el calor y pueden manchar a los muñecos, los zapatos se resquebrajan, las piernas y las manos y dedos se salen de eje o se cortan y caen, las gomillas que sujetan los peinados y la bijouterie se derriten. “Sin mencionar los hongos que a veces ganan las piernas de goma. Todo esto que menciono son buenos motivos para abrirlos y chequear en qué estado se encuentran, o lamentarlo mucho después”.

Asimismo, recordó que la primera Barbie que tuvo, a los cinco años, fue la Cóctel, la que está expuesta en la muestra. “Para mí representaba a una periodista o presentadora de televisión, aunque no lo fuera. No hay nada más habitual que una niña le cambie la profesión o historia que le asignaron en la fábrica a su muñeca”, señaló.

Finalmente, aseguró que espera poder compartir con su hija la misma pasión. “Sí me hace ilusión que a mi hija Jordana le guste coleccionar, así no fuera Barbie. También porque al tratarse de objetos materiales que quedarán en este mundo al partir nosotros a otro plano queda respondida de antemano y de la forma más amorosa la inquietud de qué les deparará el destino a nuestras colecciones”, concluyó.

 

 

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