El caso de Duilio Fernández: el nene de tres años que fue a comprar un helado y desapareció en El Timbó hace 26 años

Nacional 26 de septiembre de 2022
Duilio Fernández

El primer día del año 1996 Duilio Fernández, que entonces tenía tres años, fue junto a su hermano y otro amiguito a comprar un helado en un balneario del paraje El Timbó, en Tucumán. Como no les alcanzó el dinero que habían llevado, los chicos más grandes fueron a pedirle más a sus padres y dejaron al nene con el heladero. Justo en ese momento, se desató una tormenta fuerte y la gente empezó a correr en busca de refugio. Todo era caos y en medio de esa confusa situación, Duilio desapareció para siempre.

Ni él ni el heladero estaban allí cuando los otros chicos volvieron a buscarlo. El vendaval duró apenas unos 15 minutos pero fue tiempo suficiente no solo para llevarse los vestigios de los festejos por el Año Nuevo sino también cualquier rastro que pudiera haber quedado del menor, que actualmente tendría 30 años y sigue desaparecido.

“Mi hijo no se murió, a mi hijo se lo llevaron”, afirmó a TN la mamá de Duilio, Clara Peralta, angustiada porque después de 26 años todavía no sabe quién ni con qué fin lo hizo. Y agregó: “Se habló de tráfico de órganos, adopción, prostitución infantil...pero yo siento que mi hijo está vivo”.

La primera pista falsa, la ropa de Duilio y el heladero que nunca estuvo

Cuando se cumplieron 108 días desde la desaparición de Duilio un hallazgo macabro amenazó con derrumbar todas las esperanzas de la familia. En una zona de frondosa vegetación, aproximadamente un kilómetro río arriba del sitio donde se lo vio por última vez, aparecieron semienterrados huesos humanos. El detalle macrabro fue que junto a los restos también estaban la salida de baño y el pantaloncito que tenía puestos el nene el día que desapareció.

“Estaba segura de que no eran de él, pero tuve que esperar un año para exhumar esos restos”, cuestionó la mujer. No obstante, aunque estaba descolorida por el paso del tiempo a la intemperie, Clara sí reconoció aquellas prendas como las que tenía su hijo.

Un día después del otro fueron pasando los meses y después los años sin que el misterio se resolviera. “Se investigó a todos los heladeros en Tucumán”, recordó la mamá de Duilio, y apuntó: “La descripción que dio mi hijo no coincidía con ninguno de los que estuvieron ese día en la playa”.

Una de las pocas fotos que conserva la familia de Duilio, previas a su desaparición. (Foto: Facebook).

“Yo creo que David es mi hijo”

La búsqueda de Duilio en las redes sociales facilitó que para 2015 su foto llegara a Estados Unidos y así los Fernández recibieron un día un llamado de alguien que aseguraba que un joven que vivía en ese país podría ser él. El nombre de ese joven era David.

La familia lo contactó a través de Facebook y el joven les explicó que no tenía fotos de cuando era chico y que nunca había conocido a su padre. Después, en otra conversación que mantuvieron, surgieron más coincidencias. Entre ellas, una cicatriz en determinado lugar del cuerpo que compartían.

Oportunamente, hubo una muestra tras un hisopado bucal que se le pidió a los padres de Duilio y que se envió a EE.UU. Al tiempo llegaron los resultados que anunciaban la incompatibilidad. Pero ese resultado a Clara nunca la convenció. ”No quedé conforme con el modo en que se lo hizo”, indicó a este medio sobre aquel estudio.

“Yo digo que él es mi hijo”, enfatizó la madre de Duilio, y argumentó: “Las fotos entre mis hijos y David daban un 99 por ciento de coincidencia”. “Necesito que lo vuelvan a investigar”, manifestó.

“Todos los días de mi vida lo busco”

A los pocos días de la desaparición de Duilio su familia recibió el primer llamado. Una voz desconocida les pedía un rescate de 30 mil dólares. Unos días después, hubo un segundo llamado. En esa comunicación alguien les anunció que su hijo estaba muerto. Pasaron 26 años, y el cuerpo nunca apareció. “No pierdo la esperanza de encontrar a mi hijo”, remarcó Clara.

Lo cierto es que actualmente Clara ni siquiera sabe en qué fiscalía recayó la causa que investiga la desaparición de su hijo, que hasta hace poco estuvo en la fiscalía 5ta., ni tampoco consiguió mediante las autoridades una proyección de cómo sería el rostro de Duilio ahora, ya convertido en un hombre.

Clara apenas conserva unas pocas imágenes de Duilio. Las imágenes del nene a orillas del río Salí, en el paraje El Timbó, el día que se perdió y casi toda la ropa que tenía hasta ese momento, de todo se fue desprendiendo con el tiempo para ayudar a la investigación y ahora lamenta no poder contar con esos recuerdos.

“Duilio era un chico muy despierto, hablaba bien clarito”, describió su mamá. También le gustaba mucho cantar. “Tenía 3 años y 8 meses, pero parecía un chiquito más grande”, añadió con orgullo.

En las últimas horas, Claudia, junto a un grupo de madres de otros chicos desaparecidos de todo el país, participó de una reunión en el Ministerio de Seguridad, principalmente, para que no se olviden de ellos. “La ilusión que tengo es que vuelvan a difundir los casos, yo a él (Duilio) lo siento vivo”, concluyó. /TN

Por Luciana Soria Vildoza

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