El inesperado historial criminal de Brandon Bay, el “niño jefe” que emerge como el nuevo terror de Rosario

Nacional 13 de noviembre de 2022
brando

En los últimos años, un narco emergente salió a la escena para dejar una sanguinaria marca en el escenario de la violencia extrema que padecen los márgenes de Rosario. Se trata de Brandon Bay, un joven que domina un sector específico de la ciudad: Fuerte Apache, también conocido como barrio Tiro Suizo.

La brutal ejecución de Camila Celeste Escobar, de 21 años, frente a un búnker de drogas, ubicado en Lamadrid 1609, volvió a poner su nombre en foco. Ese punto de venta, que adjudican a la banda de Bay, había sido allanado en 2021, indicaron fuentes del caso a TN.

El temor que infunden sobre esos barrios es indiscutido. En el ataque a Escobar, también resultó herida a balazos Pamela F., una mujer de 33 años, que se negó a ser atendida en el hospital. En 200 metros alrededor del búnker de Lamadrid, funcionan otros cuatro. Todos, custodiados por hombres armados, a la vista de los vecinos.

Brandon Gabriel Bay, al que también llaman “niño jefe” nació en Rosario el 25 de julio de 1998. Es decir, tiene 26 años. Fijó como domicilio la calle Dinamarca al 500, en el barrio Tablada y es hijo de Rubén Gerardo y Erica Elena Altamirano.

Brandon Bay. (Foto: La Capital)

Su rápida escalada en el mundo criminal le dio holgura para adquirir vehículos de alta gama, como un Audi A4 y Peugeot 307 descapotable, a temprana edad. También es conocido por pagar coimas a policías y por ataques con una ametralladora.

En la actualidad, está preso en el penal de Marcos Paz, como la mayoría de los jefes de las organizaciones criminales que operan en la Argentina, continúa -desde la cárcel- manejando los hilos de “Los Gorditos”, banda que lidera desde el 2015.

Se dedican a las balaceras, usurpaciones, extorsiones, robos y posee distintos puntos de venta de drogas en el territorio. Los delitos que les adjudican son ataques con armas de fuego, amenazas calificadas, abusos de arma, entre otros.

Esos asuntos incluyen la ejecución de asesinatos que tienen, como única finalidad, mantener su poder en su base de operaciones (Tiro Suizo) y incrementar su influencia en Flammarión, Las Delicias, San Lorenzo y Puerto San Martín, donde infunde el “terror” como método de control.


Las ideas de Brandon Bay: sembrar el caos y “matar viejitos” para generar una revolución

Aliado a Los Monos, Brandon es sobrino de Diego Bay, expareja de Vanesa Barrios, la mujer de Ariel “Guille” Cantero. Al igual que a sus pares, las causas comienzan a amontonarse. Fue detenido en 2017 y condenado a cinco años por ser el líder de una asociación ilícita.

En 2021, fue imputado por el fiscal Pablo Socca por y luego por los fiscales Matías Edery, Luis Schiappa Pietra y Aquiles Balbis por tres homicidios que muestran su cara más sangrienta, reflejada en comunicaciones intervenidas por la Agencia de Inteligencia Criminal (AIC).

A fines de octubre, Balbis solicitó prisión perpetua para el capo y miembros de su banda, conformada por algunos familiares como su tío, su primo (jefe de sicarios) y su hermana.

Bay le daba órdenes a su mamá y planeó algunos ataques junto a Nair Cintia Estrella, su pareja para imponerse en algún ámbito geográfico para explotar los negocios ilegales en esa zona.

“Sanguinario” es el calificativo con el que lo describen agentes que lo investigan. Incluso, llegó a ordenar crímenes con el fin de simular una guerra entre facciones, para generar caos para desplazar a las bandas antagónicas y terminar como único dueño de la zona del cordón industrial.

La ametralladora utilizada por los sicarios de Brandon Bay. (Foto: TN)

Y fue más lejos: le dio instrucciones a su pareja “para matar una banda de viejos, viejas, inocentes y así ocasionar una revolución en San Lorenzo”.

Bay, calificado como un preso de alto perfil, fue trasladado en julio de 2021 a Marcos Paz, tras la fuga cinematográfica de Piñero. Hasta ese momento, de acuerdo a la causa, impartía órdenes desde la Unidad Penitenciaria Número 1 de Coronda.

Desde ese lugar ordenó los atentados contra diferentes personas y contra inmuebles seleccionado los objetivos; eligió a las personas que cumplirían cada uno de los roles en los hechos; disponía del uso de armas y vehículos y el pago a los miembros de la organización.

Por último, realizaba amenazas a personas de bandas antagónicas para extorsionarnos para conseguir dinero. /TN

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