Corrupción Papers

Opinión 11 de abril de 2016
Estas últimas semanas la corrupción fue el tema más candente de la agenda política nacional. Arrancamos con Jaime, seguimos con Panamá Papers y concluimos con Lázaro. La opinión del Licenciado Federico Posadas para InformateSalta.

Los próximos días prometen ser también intensos entre denuncias cruzadas, donde la corrupción es el arma para atacar y para ser atacado por parte del oficialismo y la oposición. En el medio tenemos datos objetivos y subjetivos en permanente tensión. La situación económica es un dato objetivo. La opinión pública es la suma de todas las subjetividades. Ahí se mezcla lo verosímil (lo que parece real, lo que es creíble), con la realidad misma. Y ese es el juego más apasionante de la política real, la interacción entre lo que parece ser y lo que realmente es. El juego del poder es el arte de lograr que la opinión pública juegue el juego que al poderoso le conviene.

La coyuntura argentina es muy compleja en términos económicos. Con un gobierno que recién asume y gobierna una sociedad que, en términos generales, necesita imperiosamente creer en él. Con un gobierno saliente altamente cuestionado por la mayoría de la sociedad, pero con cuotas de apoyo aún muy fuertes.

En el medio hay actores fundamentales, como el poder judicial y los medios de comunicación. Sus intereses parecen estar más cerca del gobierno que de la oposición.

Jueces que descubrieron que Jaime y Lázaro eran corruptos ahora. Que reactivan la causa de Antonini Wilson. Algunas dirán, qué bueno que se hayan despertado ahora. Otros sospecharán y preguntarán porque les faltó coraje antes. O más aún, porque no se avanza en causas que involucran al oficialismo. Lo mismo pasa con los medios. La novela policial ocupa todo el espacio, justo en el momento donde la economía argentina comienza a mostrar indicadores negativos. Ya no es solo la inflación, ahora también es el desempleo y la recesión.

El corrupto tiene que terminar en la cárcel, nadie cuestiona eso. Pero está demostrado que la corrupción no es exclusiva de ningún sector político, atraviesa a todos. El nuevo relato intenta demostrar que la crisis económica es consecuencia de la corrupción, no de decisiones económicas o políticas. Es cierto que el corrupto es cómplice y responsable de muchas carencias que sufrimos como sociedad, e incluso de decisiones económicas que se toman en función de intereses corruptos. Pero el fenómeno de la corrupción, que trasciende todo y que ha tenido un altísimo éxito en ser considerado por la sociedad como la causa de todos los males, ha tapado otras discusiones fundamentales, como por ejemplo las ideológicas, programáticas o de modelo de país. Un gobierno honrado no es una discusión ideológica, es un piso elemental que debiera tener todo gobierno. Es fundamental recuperar la honradez y los valores éticos de gobernantes y ciudadanos, pero también tenemos que definir hacia donde avanzamos como país. Hoy la crisis económica es funcional a alimentar la necesidad de encontrar culpables. Acción y reacción que se retroalimentan virtualmente, aunque en realidad no sean ni la verdadera causa ni la verdadera consecuencia de la crisis que vivimos. Al poder de turno le sirve que la opinión pública siga comprando ese relato. Y el juego del poder se potencia con la acción protagónica de la justicia y los medios de comunicación. Hoy (¿y en realidad siempre?) lo verosímil (lo que parece real) pesa mucho más que la realidad misma.

Por: Federico Posadas. Lic en Ciencia Política. Director de Politeia Consultores. Ex ministro de turismo y cultura

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